Dr. Ramón Cacabelos: «Un nuevo biotecnológico preventivo para el alzhéimer llegará en menos de 5 años»
Saldrá al mercado antes de 2031 a un precio notablemente inferior a lo que cuestan hoy los anticuerpos monoclonales
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El Mensajero de Asclepio -o Esculapio, dios griego de la medicina y la curación-, como ha denominado el Dr. Ramón Cacabelos a la publicación seriada de divulgación científica que trata temas de Medicina Genómica, Neurociencia, Farmacogenética de las enfermedades del Sistema Nervioso Central, envejecimiento, longevidad y enfermedades neurodegenerativas, nos recibe’ y nos da las gracias por nuestra amabilidad, y nos da una exclusiva: un nuevo producto biotecnológico preventivo para el alzhéimer estará disponible antes de 5 años a un precio notablemente inferior a los aproximadamente 25.000 euros anuales que cuestan hoy los anticuerpos monoclonales recientemente aprobados en EEUU y en la UE. «La ética del progreso científico implica equidad y accesibilidad», asevera
PREGUNTA.- ¿A qué dedica el tiempo libre cuando no está desarrollando su intensa actividad científica, médica, editorial y literaria, escribiendo, investigando, en su labor asistencial…?
RESPUESTA.- Me atrae el mar; me ayuda a mirar lo profundo; me encanta explorar el océano, especialmente desde abajo. Acostumbro a ver la vida desde abajo.
P.- La genética es hoy epigenética, clave del envejecimiento saludable. Hablamos actualmente de los ‘relojes epigenéticos’ y de la edad biológica. ¿Qué son, cómo se calculan y hasta qué punto pueden ayudarnos a prevenir enfermedades o personalizar los tratamientos en el futuro?
R.- El genoma es nuestro andamiaje heredobiológico. El epigenoma es un conjunto de mecanismos que hacen que los genes que conforman nuestro genoma se expresen o se silencien. La epigenética es el lenguaje que permite a nuestro genoma dialogar con el ambiente. Somos el resultado de ese diálogo. Si el diálogo es bueno, hay salud; si el diálogo es malo, surge la enfermedad. Lo bueno de los cambios epigenéticos que regulan el genoma (metilación de ADN, modulación cromatínica, regulación de micro-ARNs) es que son reversibles, en contra de la rigidez del genoma, que no cambia. Así, a través de alimentación, oxigenación, fármacos, tóxicos y procesos medioambientales, podemos alterar nuestra epigenética y, consecuentemente, influir sobre nuestro genoma. Los relojes epigenéticos son herramientas bioquímicas utilizadas por los científicos para medir la edad biológica de un organismo, la cual puede ser muy diferente de la edad cronológica (los años que revela nuestro DNI). Ahora se han puesto de moda para ver cuánto se desvía nuestra edad biológica (salud vs enfermedad) de nuestra edad cronológica (años de vida real). Obviamente, hoy disponemos de biomarcadores mucho más precisos que los relojes epigenéticos.
P.- Ha afirmado usted que hay que «salir del Paleolítico médico para transformar la medicina reparadora en una medicina predictiva que se anticipe a la enfermedad». ¿Qué cambios deberían producirse en el sistema sanitario para que la medicina predictiva deje de ser una excepción y pase a formar parte de la práctica clínica habitual? ¿Están nuestros gobernantes dispuestos a ello?
R.- La medicina tradicional es una medicina reparadora. Vamos al médico cuando ya hemos roto. La propia OMS confunde al decir que sin síntomas no hay enfermedad, lo cual es una falacia. Podemos estar asintomáticos y descomponiéndonos por dentro. La medicina del siglo XXI debe ser una medicina que preserve la salud para que no rompamos. Disponemos ya de biomarcadores predictivos que nos permiten predecir riesgos para implantar programas preventivos. Eso requiere dos cosas: Educación y cambio de mentalidad. No creo que en estos momentos la fauna política esté por la labor.
P.- Si ya con un test de saliva, por 400 o 1.000 euros, puede elaborar en su Centro de Investigación Biomédica EuroEspes, en La Coruña y en Madrid, un perfil genómico que permite predecir el riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer o el alzhéimer, ¿estamos realmente ante una medicina capaz de anticiparse al envejecimiento?
R.- El envejecimiento no es el problema. Es un proceso fisiológico inevitable por el que pasaremos todos si vivimos lo suficiente. La vejez es el resultado del género de vida que hayamos tenido antes. Por lo tanto, de lo que hay que preocuparse no es del envejecimiento, sino del tipo de vida que tenemos desde que nacemos y de los follones en los que nos metemos innecesariamente (estrés, tóxicos, abusos, incomunicación, etc). Las pruebas genéticas que realizamos son precisamente para identificar nuestras fortalezas y nuestras debilidades con el fin de optimizar nuestros recursos biológicos en el ambiente en el que nos movemos. Si la genómica acompaña y vivimos con normalidad, la vejez no debería ser un problema, sino un proceso en el que deberíamos poder disfrutar lo que la vida nos haya aportado. Convertir la vejez en tragedia es una mala política existencial, si no hay motivos objetivos para ello. Esto no significa ignorar la realidad colectiva, donde podemos percibir la necesidad, la discapacidad y el abandono en el que viven muchos ancianos.
P.- Por ejemplo, Madrid figura entre las ciudades con mayor esperanza de vida pese a ser una gran metrópoli marcada por la contaminación, el tráfico, el ruido, el estrés, las prisas y la elevada densidad de población. ¿Qué explica esta aparente contradicción y cuáles son las claves que hacen de la capital una ciudad longeva?
R.- Las localidades que pulverizan todos los récords en España son municipios de la zona noroeste del área metropolitana de Madrid. Son zonas con un nivel de renta alto, muchas zonas verdes y excelente acceso a servicios sanitarios. La media en Boadilla del Monte roza los 86 años de esperanza de vida. Majadahonda se sitúa justo detrás, con una media en torno a los 85.4 años. Las Rozas de Madrid y Pozuelo de Alarcón ambas comparten una media de 85.3 años. Esto apunta a calidad de vida y estatus social. Tampoco son cifras exageradas. La media de esperanza de vida en Europa está en 82 años.
P.- La ciencia suele avanzar a base de años de trabajo, pero a veces hay un instante que cambia por completo una investigación. ¿Existió ese ‘momento ¡Eureka!’ durante el desarrollo de la vacuna EB-101 frente al alzhéimer o fue el resultado de una suma de pequeños descubrimientos?
R.- No. Fue un largo proceso de reflexión y experimentación que condujo a desarrollar la primera vacuna española contra el Alzheimer, aprobada por la Oficina de Patentes de Estados Unidos. Un simple paso en la lucha contra la muerte prematura de las neuronas. Yo no creo que la ciencia ande a saltos; más bien a trompicones, con muchas caídas. Lo importante, como en la vida, es siempre intentar aprender algo en cada golpe. Después de 35 años investigando el Alzheimer; después de rastrear más de 600 genes defectuosos que nos abocan a la neurodegeneración precoz; y después de haber trabajado en el desarrollo de más de 10 nuevos medicamentos, lo que he aprendido es que a las enfermedades neurodegenerativas no se las vence una vez que dan síntomas —porque cuando lo hacen ya han muerto miles de millones de neuronas, y ningún fármaco resucita neuronas—, sino evitando que las neuronas mueran; y para ello hay que intervenir muchos años antes, cuando las neuronas todavía están vivas. Y en esa tarea ando ahora.
P.- ¿Una exclusiva para los lectores de OKSALUD sobre esa tarea en la que anda?
R.- Está en desarrollo un nuevo producto biotecnológico preventivo para el Alzheimer, probablemente disponible antes de 5 años, a un precio notablemente inferior a los 30.000 dólares (aproximadamente 25.000 euros) anuales que cuestan hoy los anticuerpos monoclonales recientemente aprobados por la FDA (Food and Drug Administration, en español Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos), en Estados Unidos, y la EMA (European Medicines Agency, en español Agencia Europea de Medicamentos), en la Unión Europea. La ética del progreso científico implica equidad y accesibilidad.
P.- ¿Cuál cree que será el mayor avance médico de los próximos diez años: la inteligencia artificial, la medicina genómica, la terapia génica o la combinación de todas ellas?
R.- La combinación de todos los avances tecnológicos, bioinformáticos y genómicos al servicio de la salud de las personas. Sería lo deseable.
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