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¿Cuál es la diferencia entre las personas que se empobrecen espiritualmente y las que se vuelven ricas y felices en la vejez?

Uno de los rasgos más destacados de las personas felices en la vejez es su madurez emocional

La felicidad en la vejez no depende únicamente de la salud o de las circunstancias económicas

La capacidad de adaptación es una de las características más frecuentes entre las personas mayores más felices

Las imágenes tradicionales sobre la vejez suelen estar asociadas a pérdidas, limitaciones y nostalgia por tiempos pasados. Sin embargo, numerosos estudios psicológicos y sociales muestran una realidad mucho más positiva. Aunque el envejecimiento viene con cambios físicos inevitables, muchas personas descubren en esta etapa una forma distinta de bienestar basada en la experiencia, la aceptación y una visión más equilibrada de la vida. Lejos de ser una etapa marcada exclusivamente por el declive, la vejez puede convertirse en un periodo de crecimiento personal, satisfacción y serenidad emocional, especialmente para quienes desarrollan recursos que les permiten adaptarse a los nuevos desafíos.

La felicidad en la vejez no depende únicamente de la salud o de las circunstancias económicas, aunque ambos factores influyen. Según explica Rocío Fernández Ballesteros, catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid citada por Solidaridad Intergeneracional, las personas mayores experimentan emociones positivas con una frecuencia similar a la de los jóvenes y, además, las emociones negativas suelen aparecer con menor intensidad y frecuencia a partir de los 60 años. Esto significa que muchas personas desarrollan una mayor capacidad para gestionar los afectos, relativizar los problemas y centrarse en aquello que realmente aporta bienestar. A ello se suma una larga experiencia vital que facilita la adaptación a los cambios y ayuda a afrontar las dificultades con más perspectiva.

En muchos casos, la felicidad no surge de la ausencia de problemas, sino de la capacidad para convivir con ellos sin que dominen la vida cotidiana.

¿Cómo son las personas más felices en la vejez?

Adaptarse a los cambios y aprovechar la tecnología

La capacidad de adaptación es una de las características más frecuentes entre las personas mayores más felices. El psiquiatra especializado en geriatría Hideki Wada, citado por Diamond, considera que la inteligencia artificial puede representar una gran oportunidad para este colectivo.

A diferencia de otras tecnologías que requerían conocimientos específicos, muchas herramientas basadas en inteligencia artificial permiten interactuar simplemente mediante la voz.

En este sentido, gestionar tareas cotidianas, organizar agendas o acceder a información puede resultar mucho más sencillo. Para quienes mantienen una actitud abierta al aprendizaje, estas innovaciones pueden favorecer la autonomía y mejorar la calidad de vida.

La madurez emocional como fuente de bienestar

Uno de los rasgos más destacados de las personas felices en la vejez es su madurez emocional. Los estudios recogidos por Solidaridad Intergeneracional indican que los mayores suelen disponer de más herramientas cognitivas y emocionales para afrontar situaciones difíciles.

«Tras décadas de experiencias, aprendizajes y desafíos, muchas personas desarrollan una mayor capacidad para regular sus emociones», mencionan los especialistas. Esta madurez permite valorar los acontecimientos con más serenidad y evitar reacciones impulsivas.

La gratitud, el contento y la capacidad para apreciar los pequeños momentos cotidianos suelen ganar protagonismo. Al mismo tiempo, emociones como la frustración o la ira aparecen con menos frecuencia que en etapas anteriores de la vida.

La satisfacción vital aumenta con la edad

La revista Psychology Today recoge los resultados de una investigación realizada por Christopher Karwetzky en 2022 que analizó la evolución de la felicidad a lo largo de la vida.

El estudio distinguió entre la felicidad momentánea, relacionada con el placer y los estados de ánimo positivos, y la satisfacción vital, vinculada al sentido y propósito de la existencia.

Los resultados mostraron que la satisfacción vital aumenta con la edad. Esto significa que, aunque las personas mayores no experimenten necesariamente más momentos de euforia que los jóvenes, suelen sentirse más satisfechas con el conjunto de sus vidas. La experiencia acumulada les ayuda a comprender mejor sus prioridades y a valorar lo conseguido a lo largo de los años.

¿Cuál es la importancia de las relaciones personales en la vejez?

Otro elemento común entre las personas más felices en la vejez es la calidad de sus vínculos afectivos. El estudio citado por Psychology Today encontró que la vida en pareja, la relación con los nietos y la religiosidad estaban asociadas a mayores niveles de satisfacción vital.

Las relaciones significativas aportan compañía, apoyo emocional y un sentimiento de pertenencia. En una etapa donde pueden producirse cambios importantes, como la jubilación o la pérdida de seres queridos, mantener conexiones humanas sólidas se convierte en un factor fundamental para preservar el bienestar psicológico.

Encontrar sentido más allá de las dificultades

Las personas más felices en la vejez no son necesariamente aquellas que carecen de problemas. De hecho, los estudios muestran que la mala salud puede reducir la felicidad cotidiana. Sin embargo, muchas personas mayores consiguen mantener una elevada satisfacción vital incluso cuando aparecen limitaciones físicas.

La razón parece estar en la capacidad de aceptar ciertas dificultades como parte natural del envejecimiento y centrarse en aquello que sigue aportando significado a la vida. Valorar la experiencia acumulada, mantener objetivos personales y disfrutar de las relaciones cercanas son factores que contribuyen a un bienestar duradero.