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24 horas despierto: así responde el cerebro cuando pierde una noche de sueño

Los autores concluyen: "Durante la privación del sueño, el cerebro permanece despierto y continúa procesando estímulos e información"

Una noche sin dormir provoca cambios medibles en el cerebro humano, con un aumento de los marcadores asociados a las conexiones entre las células cerebrales, según un estudio del Instituto de Neurociencia y Medicina Forschungszentrum Jülich (Alemania) publicado en PLOS Biology. La investigación aporta nuevas evidencias sobre la importancia del sueño para mantener el equilibrio cerebral, ya que durante la vigilia las conexiones neuronales se fortalecen y acumulan una mayor demanda energética.

Los científicos utilizaron tomografía por emisión de positrones (PET) para analizar en 40 participantes los niveles de SV2A, un marcador de las sinapsis, y observaron cómo la falta de sueño modifica temporalmente la organización de estas conexiones, apoyando la teoría de que dormir ayuda a restaurar la homeostasis cerebral.

David Elmenhorst del Instituto de Neurociencia y Medicina Forschungszentrum Jülich en Renania del Norte-Westfalia y su equipo descubrieron que, tras 28 horas de vigilia continua, el grupo con privación de sueño presentaba niveles más elevados de SV2A en diversas regiones cerebrales, incluyendo el hipocampo (un área importante para la memoria) y el tálamo, un importante centro de relevo de información en el cerebro. Cuando a los participantes con privación de sueño se les permitió una siesta de dos horas, los niveles más altos de SV2A se asociaron con una mayor actividad de ondas lentas durante el sueño, un indicador de sueño profundo y de la necesidad de dormir.

Si bien la SV2A es solo un indicador indirecto de las conexiones entre las células cerebrales y los aumentos fueron relativamente pequeños, los resultados respaldan el modelo de homeostasis sináptica del sueño y sugieren una conexión biológica entre la necesidad de dormir y la acumulación de conexiones celulares.

Los autores concluyen: «Durante la privación del sueño, el cerebro permanece despierto durante más tiempo y continúa procesando estímulos e información. Nuestro estudio muestra que, tras aproximadamente 28,5 horas de vigilia, un marcador de densidad sináptica aumenta en varias regiones cerebrales. Esto sugiere que la privación del sueño no solo causa fatiga, sino que también se acompaña de cambios medibles en las conexiones neuronales».

Resultados

Una noche sin dormir no solo provoca cansancio: también desencadena cambios en el cerebro y en el organismo. La falta de sueño altera la comunicación entre las neuronas, afecta a procesos relacionados con la memoria, la atención y la capacidad de tomar decisiones, y modifica el equilibrio de las conexiones cerebrales que el descanso ayuda a regular.

A nivel corporal, la privación de sueño puede aumentar el estrés fisiológico, alterar el metabolismo, afectar a la respuesta inmunitaria y modificar hormonas relacionadas con el apetito y la energía. Aunque una sola noche de insomnio no tiene los mismos efectos que una falta de sueño mantenida en el tiempo, la evidencia científica muestra que dormir es un proceso esencial para que el cerebro y el cuerpo recuperen su equilibrio.