Religión
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El exorcista Carlos Martins cuenta la siniestra táctica que reptien una y otra vez los demonios durante su trabajo: «Te conocemos y te hemos estado observando»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La postura oficial de la Iglesia Católica es que el exorcismo es un sacramental mediante el cual se pide a Dios, en nombre de Jesucristo, liberar o proteger a una persona u objeto de la influencia del maligno. En este contexto, Carlos Martins, un sacerdote nacido en Canadá, explica en su podcast, «The Exorcist Files»: «Ni siquiera las cosas que les hacía a sus víctimas me impresionaban tanto. Lo que era mucho más aterrador que los fenómenos físicos que se ven en la habitación, lo que se ve, lo que se oye, lo que se siente en la habitación, es la mente de los demonios, la maldad de la que son capaces, los juegos mentales que juegan».

El exorcista no especifica el momento ni el lugar de su primer «encuentro», pero sostiene que esta entidad lo habría acosado en repetidas ocasiones y que, según su relato, se hacía llamar «Confusión». «Normalmente, un demonio oculta su nombre, y si logras convencerlo lo suficiente y accede a revelarlo, en 99 de cada 100 casos no será su nombre real. Te dará uno falso», detalla. Asimismo, asegura que la entidad siguió apareciendo en distintos momentos de su vida, incluso durante su etapa como seminarista, cuando presenció su primer exorcismo.

La experiencia de un sacerdote con los demonios

Llegó un momento en el que el padre Martins habría llegado a la conclusión de que esa entidad era la misma que lo había estado acosando durante años. Según su relato, la inquietante conversación con «Confusión» le habría llevado a interpretar que el diablo vigila activamente a las personas a lo largo de su vida, buscando debilidades para intentar aprovecharse de ellas. «Los demonios harán referencia a diferentes partes de mi vida y a sucesos que solo yo conozco, sucesos que no tuvieron testigos, simplemente como una forma de decirme: ‘Te conocemos y te hemos estado observando», continúa.

Martins sostiene que el diablo observa a las personas porque necesita conocer qué las motiva y cuáles son sus debilidades: «Es para que sepa cómo presentarte una tentación realmente tentadora. Así que si te gustan las pelirrojas, él tiene la pelirroja perfecta. Si es dinero, si es poder, si es una oportunidad, él te la ofrecerá».

El sacerdote explica que los exorcismos le han enseñado que los demonios urden un plan para tentar las personas a las que intentan seducir. Hablando de su experiencia personal, afirma que, tras su acercamiento a la religión, le quedó claro que «la verdad de la realidad estaba contenida en la comprensión cristiana del cosmos».

Martins afirma que, gracias a la amplia experiencia acumulada durante los exorcismos, ha desarrollado una especie de inmunidad al miedo que, según su visión, el diablo intenta infundir en quienes nunca han presenciado fenómenos que interpretan como sobrenaturales. «Simplemente se hizo obvio que el diablo es real, y cuando me encontré con el diablo por primera vez, nada de eso fue una sorpresa», explica.

Exorcismos

Mientras Martins presenciaba su primer exorcismo, la entidad que lo había estado «siguiendo» reapareció y le dijo: «Se suponía que debías ser uno de los nuestros». El exorcista comentó que ese encuentro con lo que él llamaba «Confusión» le dejó una sensación extraña, como si el supuesto demonio lo reconociera de algún modo. «De repente se detenía y decía: «Cada vez me caes peor». Eso te descolocaba. Uno esperaba que su propia identidad, expresada en su nombre, sirviera para generar confusión en la entidad».

En esos encuentros percibía una «extraña familiaridad», señalando que, según su experiencia, estos supuestos demonios parecían conocer detalles íntimos de la vida de las personas que normalmente pasarían desapercibidos.

El sacerdote, que en su juventud fue ateo y se convirtió al cristianismo en la década de 1990, posteriormente sintió la vocación religiosa y fue ordenado en 2009. Tras su conversión, llegó a la conclusión de que «la verdad de la realidad» se encontraba en la visión cristiana del mundo. «Para mí se volvió evidente que el diablo existe, y cuando tuve mi primer encuentro con él, nada de eso me sorprendió».

En sus primeros exorcismos llegó a ver sillas e incluso personas levitando, interpretándolo como intentos de los diablos de intimidar tanto a los presentes como a los sacerdotes más jóvenes o inexpertos. Este tipo de fenómenos ocurrirían al inicio de la carrera de un exorcista porque buscan atemorizar: «Es para que pienses que es demasiado extraño o aterrador y te alejes».

Sin embargo, la experiencia acumulada en años de exorcismos le habría permitido desarrollar una especie de «inmunidad» al miedo: «Si entras en una habitación y ves una silla levitando por primera vez, te impacta profundamente. Pero la vez número 18, o la vez número 89 que lo ves, cada vez te afecta menos. Si hay alguien nuevo en la sala, es probable que se sorprenda más, porque es una experiencia completamente nueva para él».