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Piccata de pollo: receta italiana con limón y alcaparras paso a paso en 20 minutos

Aprende a hacer piccata de pollo italiana en 20 minutos: pechuga enharinada y dorada con salsa de limón, alcaparras, vino blanco y mantequilla. Paso a paso con todos los trucos.

Pechuga de pollo al horno

Wrap de pollo y verduras

Pechugas de pollo con nata

  • Francisco María
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Pocas recetas demuestran tan bien que no hace falta pasar horas en la cocina para conseguir algo realmente apetecible. La piccata de pollo es uno de esos platos que parecen sacados de un restaurante italiano de barrio, de los que llevan décadas llenando mesas, pero que en realidad pueden prepararse en apenas veinte minutos.

La receta aunque lleva una cucharada de mantequilla y el aceite de oliva para freír la carne, al ser para 4 personas, no aporta demasiada grasa. Usamos caldo de pollo en lugar de nata por ejemplo que añade calorías extras. La combinación de alcaparras y limón aporta mucho sabor a la carne y un toque ácido que resulta fresco y agradable.

Origen del plato

Su atractivo está en la simplicidad. Unos filetes finos de pollo, un toque de harina, limón, mantequilla y alcaparras. Nada especialmente sofisticado. Sin embargo, cuando esos ingredientes se combinan en la sartén ocurre algo curioso: aparece una salsa intensa, fresca y con personalidad propia.

Aunque mucha gente la considera una receta puramente italiana, la versión más conocida hoy tiene bastante de historia migratoria. Fueron los italianos que se instalaron en Estados Unidos durante los siglos XIX y XX quienes ayudaron a popularizarla y adaptarla a los productos que tenían a mano. Allí se convirtió en un clásico absoluto de la cocina italoamericana.

Qué es la piccata y qué significa la palabra

La palabra «piccata» no identifica tanto un ingrediente concreto como una manera de cocinar. Tradicionalmente se refiere a filetes finos de carne que se pasan ligeramente por harina antes de cocinarse rápidamente y terminar cubiertos por una salsa elaborada con limón y mantequilla.

Es una preparación donde la salsa tiene casi más importancia que la propia carne. De hecho, cuando una piccata está bien hecha, lo que suele recordar la mayoría de la gente es ese equilibrio entre acidez, untuosidad y el punto salino que aportan las alcaparras.

Piccata de pollo vs piccata de ternera: diferencias

La versión original italiana suele prepararse con ternera. En muchas regiones sigue siendo así. Los escalopes finos permiten una cocción muy rápida y encajan perfectamente con la salsa de limón.

La variante de pollo apareció después y terminó ganando una popularidad enorme. También hay una cuestión de sabor. La ternera aporta más carácter propio, mientras que el pollo actúa casi como un lienzo en blanco. Eso permite que el limón, la mantequilla y las alcaparras se expresen con más claridad.

Por eso, fuera de Italia, cuando alguien pide una piccata, normalmente espera encontrar pollo en el plato.

Por qué la piccata triunfó en EE.UU. y volvió a Europa

Estados Unidos ha sido responsable de la popularización de numerosas recetas de origen italiano. La piccata es una de ellas.

Su éxito tiene bastante lógica. Se prepara deprisa, requiere ingredientes relativamente económicos y ofrece resultados muy vistosos. Es la clase de receta que puede hacerse un martes cualquiera pero que también funciona cuando hay invitados.

Con el tiempo, la cocina italoamericana dejó de verse como una simple adaptación y empezó a influir de vuelta en Europa. Muchos cocineros recuperaron preparaciones que habían triunfado durante décadas al otro lado del Atlántico.

El truco de la mantequilla fría para montar la salsa piccata

Todo sucede cuando la salsa está prácticamente terminada. Después de cocinar la carne, el fondo de la sartén concentra buena parte del sabor. Ahí se añade el limón y, según la receta, algo de caldo o vino blanco.

Cuando el líquido reduce ligeramente, entra en juego la mantequilla. Pero no cualquier mantequilla, debe estar fría.

Cómo conseguir la salsa cremosa sin que se corte

Puede parecer una manía de cocinero, pero tiene una explicación sencilla. La mantequilla fría ayuda a crear una emulsión estable con los líquidos de la sartén.

Cuando se añade poco a poco y se remueve constantemente, la salsa adquiere una textura suave y brillante. Es esa apariencia sedosa que se ve en los buenos restaurantes.

Con qué acompañar la piccata de pollo

La pregunta surge siempre que el plato llega a la mesa. ¿Qué poner al lado para aprovechar una salsa así?

La respuesta depende más del gusto personal que de una norma estricta.

Pasta, arroz o patatas: la mejor guarnición

La pasta sigue siendo la opción favorita para muchos cocineros. Unos linguine o unos espaguetis permiten recoger la salsa en cada bocado y convierten el plato en una comida completa.

El arroz blanco ofrece una alternativa más discreta. Absorbe bien los jugos sin competir con ellos.

Las patatas también funcionan especialmente bien. Asadas, cocidas o en forma de puré. Cualquiera de esas opciones combina con la intensidad cítrica de la salsa.

Incluso una sencilla guarnición de verduras salteadas puede encajar perfectamente cuando se busca algo más ligero.

Piccata de pollo al horno: la variante más fácil

Aunque la receta clásica se prepara íntegramente en sartén, existe una versión que simplifica bastante el proceso.

La idea consiste en sellar primero los filetes y terminar la cocción dentro del horno junto con la salsa. Esto permite cocinar varias raciones al mismo tiempo sin tener que vigilar constantemente la sartén.

No reproduce exactamente el resultado tradicional, pero se acerca mucho. Y para una comida familiar o una cena con varios invitados suele ser una solución bastante práctica.

Se puede preparar la piccata con antelación

El pollo soporta bien una preparación previa y puede conservarse refrigerado durante varias horas. La salsa también puede hacerse con antelación, aunque conviene tratarla con algo más de cuidado.

Las emulsiones de mantequilla son delicadas. Si se recalientan demasiado rápido, tienden a perder parte de su textura.

Por eso suele dar mejor resultado guardar cada elemento por separado y unirlos justo antes de servir. Unos minutos a fuego suave suelen ser suficientes para recuperar la cremosidad y el aroma del limón, que es, al final, una de las señas de identidad de una buena piccata.

Ingredientes para 4 personas

Preparación

En primer lugar vamos a hacer filetes finos de nuestras pechugas, que a menudos son gruesas. Necesitamos un buen cuchillo para ir cortando la pechuga, tal como ves en la foto.  También venden filetes de pechuga finos, pero sale más barato comprar pechugas normales y luego cortar de ellas filetes  más finos, ¡de una pechuga sacas  mínimo dos o tres filetes!

Seguidamente sazonar el pollo con sal, pimienta y una cucharada de harina. A continuación calentar dos cucharadas de aceite de oliva y cocinar los escalopes de pollo unos 2 minutos por cada lado.

Retiramos los escalopes de pollo a un plato con papel de cocina. Seguidamente añadimos otra cucharada de aceite a la sartén sofreímos los ajos durante un minuto. A continuación combinar el caldo de pollo con el zumo de limón, y una cucharadita de harina y añadirlo a la sartén.

Remover la salsa hasta que reduzca, sobre 3 minutos. Añadir la cucharada de mantequilla, junto al perejil, las alcaparras y el vinagre.

Remover hasta ligar los ingredientes. A la hora de servir se vierte salsa sobre los escarpines y un poco de ralladura de limón, sal y pimienta.