Natillas de castañas: receta cremosa y perfecta para el otoño
Prepara unas natillas de castañas suaves y cremosas con esta receta original. Un postre perfecto para el otoño.
Receta para hacer natilla con maizena sin huevo
Castañas en air fryer cosori
Bizcocho de castañas
Cuando el viento de octubre empieza a barrer las aceras y los bosques se cubren de hojas crujientes, la cocina pide a gritos preparaciones reconfortantes que sepan a hogar y a chimenea. Estamos acostumbrados a consumir este fruto seco recurriendo a las clásicas Castañas asadas en una sartén vieja o aprovechando la comodidad de unas Castañas al horno para picar entre horas. Sin embargo, su textura harinosa y su dulzor natural esconden un potencial extraordinario para la repostería de cuchara, transformándose por completo al fundirse con la leche, las yemas y la vainilla.
Esta versión en crema densa rescata el espíritu de los postres tradicionales de abuela, evocando incluso la textura fundente que uno busca cuando prepara postres clásicos como una buena Tarta de la abuela con natillas, pero centrando todo el protagonismo en el sabor profundo del otoño.
Ingredientes
- 400 gramos de castañas limpias (pesadas ya sin la cáscara dura)
- 500 mililitros de leche entera
- 200 mililitros de nata líquida para montar (35% materia grasa)
- 4 yemas de huevo ecológicas
- 100 gramos de azúcar blanco o panela
- 1 vaina de vainilla abierta por la mitad
- Una pizca de canela en polvo (opcional)
Cómo hacer natillas de castañas paso a paso
- Cocer las castañas en agua que hierva unos 20 minutos. Hay que notar que la pulpa de la castaña se desprende de la piel.
- Escurrir el agua y triturar las castañas con la nata, la crema resultante tiene que ser bien fina.
- Echar la leche a cocer junto con la vaina de vainilla raspada. Apagar justo antes de que rompa a hervir.
- Ir echando el puré de castañas a la leche caliente, removiendo para que se integre todo: reservar unos momentos.
- Batir las yemas de huevo con el azúcar hasta conseguir una crema espumosa de tono blanco.
- Ir echando poco a poco y sin dejar de remover, la mezcla de la lecha al bol de las yemas.
- Devuelve todo el conjunto a la cacerola a fuego muy bajo, removiendo constantemente con una espátula de silicona de forma suave y dibujando ochos hasta que la crema nape la cuchara, espesando lo justo sin llegar a hervir.
- Retira de inmediato, desecha la vaina de vainilla, reparte las natillas en recipientes individuales de barro o cristal y deja que se enfríen antes de guardarlas en la nevera.
Trucos para que salga perfecto
El mayor secreto para que esta receta alcance un nivel superior radica en retirar con paciencia tanto la cáscara gruesa como la piel interior antes de triturarlas con la nata; de lo contrario, la crema arrastrará un molesto amargor que estropeará el resultado final. Si te cuesta mucho quitar la piel fina, puedes darles un escaldado rápido en agua hirviendo con la corteza ya abierta.
No dejes que la crema hierva una vez incorporadas las yemas, ya que el huevo se cortaría arruinando la textura sedosa que caracteriza a unas natillas auténticas.
Variantes de la receta
Puedes jugar con los matices aromáticos según los ingredientes que tengas por la despensa. Cambiar la vainilla por una tira de piel de naranja y un chorrito de anís seco durante la infusión de la leche aporta un toque mediterráneo muy interesante que rompe con la monotonía del dulce.
Los más golosos suelen caramelizar una fina capa de azúcar con un soplete de cocina justo antes de servir, logrando un contraste crujiente muy similar al de la clásica crema catalana.
Con qué acompañar natillas de castañas
Unas cuantas virutas de chocolate negro puro rallado por encima justo en el momento de llevarlas a la mesa realzan de forma increíble el sabor terroso del fruto. También combinan de maravilla con una galleta de mantequilla crujiente rota en trozos grandes o con unas pocas almendras tostadas troceadas que aporten un punto de textura en contraste con la suavidad de la crema.
Cómo conservar natillas de castañas
Guarda los recipientes bien cubiertos con film transparente en la zona más fría del frigorífico, asegurándote de que el plástico entre en contacto directo con la superficie de la crema para evitar que se forme esa costra seca tan poco apetitosa. Se conservan en perfecto estado hasta tres días sin perder ni un ápice de su textura cremosa original.
Información nutricional
Tiempo de preparación: 45 minutos
Porciones: 4 personas
Tipo de cocina: Tradicional de otoño / Repostería casera
Tipo de comida: Postre
Calorías totales aproximadas: 1400 kcal (unas 350 kcal por ración)
Temas:
- Recetas fáciles
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