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El parque natural de Pagoeta: un tesoro medieval desde el que se ve al Cantábrico y es perfecto para una escapada

El parque natural de Pagoeta tiene 1.335 hectáreas y destaca por la presencia de hayas de gran altura

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A pocos minutos de Zarautz, en Guipúzcoa, hay un lugar que no suele aparecer en los primeros planes pero que sorprende en cuanto pisas el camino y que además es perfecto para visitar ahora en primavera. El Parque Natural de Pagoeta mezcla bosques, praderas y caseríos en un paisaje muy tranquilo,  en el que puedes estar todo el día. No es un parque espectacular en el sentido clásico, pero gracias a su historia y naturaleza merece la pena la visita. Además, puedes encontrar desde ferrerías medievales hasta senderos que, en algunos tramos, dejan ver el Cantábrico, y es es una escapada fácil, cercana y bastante completa para desconectar sin complicarse demasiado.

Pagoeta es un parque que sorprende a muchos de quienes lo visitan, ya que si bien es cierto que no impresiona de golpe, según avanzas, empiezas a fijarte en detalles que lo hacen distinto. Por ejemplo, los caseríos. No están ahí como algo decorativo, sino que forman parte del paisaje real. De hecho hay vida, ganado, caminos que siguen usándose. Y eso cambia bastante la forma de recorrerlo. Además, la cercanía del mar se nota, aunque no siempre se vea, debido al clima, el tipo de vegetación, ese verde constante, todo tiene que ver con estar tan cerca del Cantábrico, de modo que estamos ante un plan sencillo, de esos que es perfecto para una pequeña salida de fin de semana.

El parque natural de Pagoeta: un tesoro medieval desde el que se ve al Cantábrico

Pagoeta no es un parque de grandes cumbres ni de rutas exigentes. Se mueve más bien en montes suaves, con caminos que suben y bajan sin demasiada dificultad. Eso hace que sea bastante accesible incluso si no estás acostumbrado a caminar mucho. Se extiende por algo más de 1.300 hectáreas entre Aia, Zarautz y Zestoa, y en general todo está bastante a mano. No hace falta organizar una ruta compleja para disfrutarlo, basta con seguir alguno de los senderos principales y dejarse llevar.

El nombre, por cierto, ya da una pista porque Pagoeta significa «lugar de hayas». Y efectivamente, hay muchas. Pero no sólo eso sino que también aparecen encinas, tejos o robles, junto a otras especies que se introdujeron hace décadas en repoblaciones forestales. Esa mezcla hace que el paisaje cambie bastante según la zona, aunque siempre con ese fondo verde tan característico.

Iturraran, un buen punto para empezar sin perderse

Si no conoces la zona, lo más práctico es arrancar en el entorno de Iturraran. Allí está el centro de interpretación, que es en un caserío antiguo que por sí solo ya merece la pena ver. No es el típico espacio lleno de paneles sin más. Aquí hay una pequeña exposición sobre la vida en los caseríos que ayuda a entender lo que luego vas viendo fuera. También hay un jardín botánico bastante amplio, con especies de distintos lugares. Es un sitio cómodo para empezar porque tienes información, aparcamiento y varias rutas que salen desde allí. Luego ya decides si te quedas por esa zona o si te adentras más en el parque.

Historia que aparece casi sin buscarla

Una de las cosas más curiosas de Pagoeta es que la historia no está concentrada en un sólo  punto, sino repartida. Vas caminando y de repente te encuentras con algo que no esperabas.

Uno de los ejemplos más claros es la ferrería de Agorregi. Es del siglo XV y está restaurada, así que se puede ver cómo funcionaba todo el sistema hidráulico que se utilizaba en aquella época. No es sólo una ruina, se entiende bastante bien. Luego están las neveras, los llamados elurzuloak. Son estructuras que se usaban para almacenar nieve y conservar alimentos. Visto ahora, sorprende pensar que ese era el método habitual hace siglos. Y si te interesa algo más antiguo, también hay restos prehistóricos, como dólmenes o túmulos, aunque en este caso hay que buscarlos un poco más.

Fauna, ganado y ese equilibrio que no es tan común

Aquí la naturaleza no está aislada. Convive con la actividad humana de una forma bastante visible. De hecho, es fácil cruzarse con ganado en algunas zonas y hay especies autóctonas como la vaca betizu o el caballo pottoka, que forman parte del paisaje casi tanto como los árboles.

En cuanto a fauna salvaje, con un poco de suerte podemos sorprendernos viendo corzos, jabalíes o aves como los pájaros carpinteros que forman parte del entorno, aunque lo más habitual es escucharlos antes que verlos.

Por último, uno de los puntos fuertes de Pagoeta es que no exige mucho para organizar la visita. Se llega bien en coche, tanto desde la zona de la costa como desde el interior, y una vez allí no hay que complicarse demasiado. Hay rutas señalizadas, áreas donde parar, zonas de merendero… todo bastante práctico si vas a pasar varias horas.

@placeofliving Descubrimos el Parque natural de Pagoeta en una de nuestras escapadas al País Vasco, en él se encuentra un centro de interpretación, una jardín botánico y un molino medieval entre otros atractivos. Es una ruta preciosa y sencilla que mezcla naturaleza con historia. #Pagoeta #ParqueNatural #molino #caserío #jardínbotánico ♬ sonido original – Rebeca Martín