Yo con el juez Peinado
Con lo de Begoña he vuelto a pensar que habíamos tocado fondo, y he vuelto a equivocarme. Es lo que tiene este Gobierno, que siempre consigue superarse, pero hacia abajo, hacia el fondo. Y poco a poco nos va arrastrando sin que muchas veces nos demos cuenta. Y, que no me dé cuenta yo, da igual, pero si no se da cuenta el Consejo del Poder Judicial, será para preocuparse.
La cacería al juez peinado es despiadada. Si tienen tiempo que perder, asómense a los medios gubernamentales y ya verán. Hasta tal punto se ha presionado y se sigue presionando al juez que el Consejo ha decidido reunirse en domingo (telemáticamente) y hoy lo hará presencialmente, pero no para defender al juez, sino para atacarlo por dos líneas que para muchos son un ataque a la policía.
Ese parece ahora el problema, lo molestados que han podido sentirse Marlaska y la Policía por un argumento contenido dentro del auto que manda a Begoña a juicio oral, y no lo que pone en los otros 80 folios de ese auto. Hablamos de ello y no de que tengamos a la mujer del presidente del gobierno acusada de sacar tajada (presuntamente, por ahora) de su condición.
Sí, Peinado ha insinuado que los escoltas podrían ayudar a Begoña a fugarse y que por ello (entre otras razones) es necesario quitarle el pasaporte. Y por eso tenemos enfadados a los sindicatos (comprensible en su papel) y a Marlaska, comprensible en un ministro normal pero sorprendente en un ministro que lleva tiempo sin apoyarles con recursos, con la homologación salarial, en la normativa laboral… Entonces no, pero ahora sí que está ofendidito.
A lo mejor podría el juez haber omitido esa frase o haberla escrito en politiqués para no ofender. Y coincido con los sindicatos en que esa frase afecta a la imagen de los policías. Pero un juez instructor que ha de evitar una fuga no es una madre abadesa que ha de tener al 100% de los policías por estrictos cumplidores de la Ley. También hubo mossos que ayudaron a Puigdemont. Y prever que pudiera volver a haberlos no es insultar a todos los mossos, como tampoco se insulta a la policía por pensar que un policía pueda hacerlo. Además, sería fácil que lo hicieran incluso creyendo que cumplen con su deber. Porque, si un superior ordena escoltar a la mujer del presidente hasta Torrejón para que embarque en el Falcon, los policías lo hacen y el piloto pilota, porque, aunque sería deseable, también sería comprensible que en ese momento no se planteen si la Ley colisiona con las ordenes recibidas.
Pero no caigamos en la trampa, todo esto es una anécdota. Es el tronco al que se agarran quitarle puntos al juez, que en los juegos de suma cero de las falacias, lo venden como puntos para Begoña. Vamos a lo importante: el Juez Peinado, como la Diosa Temis (la de los ojos vendados), y no como Bolaños o yo, hace su trabajo, y si se equivoca se recurre ante la Audiencia Provincial y ya está; así de fácil es y todo lo demás es presionar y no ha lugar.
Si fuésemos Bolaños o yo los que juzgásemos lo haríamos de otra manera. Seguramente nosotros no le hubiéramos quitado el pasaporte, Bolaños por servil, y yo esperando su improbable huida a ver si así tocábamos fondo por fin. Pero el juez Peinado, como Temis, ha de pasar de análisis políticos y hacer lo que crea legal y conveniente al proceso. ¿Y qué haría usted con una investigada que durante el proceso se ha resistido contundentemente a entregar el pasaporte? No hay más preguntas, señoría.
Su fuésemos Bolaños o yo, a lo mejor habríamos archivado el caso (él) o llevado a juicio rápidamente (yo) hace tiempo, para evitar el escándalo o la presión. Pero Peinado, como Temis, ha ido a lo suyo, sin pensar si le gusta o disgusta a Moncloa, a Tezanos o a la SER. Peinado ha trabajado bajo los focos, criticado constantemente y con permanente ruido. Hubiera sido más cómodo pasar del tema. Aun así, ha seguido adelante. Eso, que debería ser lo normal, hoy parece sacado del Manual de resistencia. Y para gustos y disgustos ya está la Audiencia Provincial, que ya ha dicho o dirá.
Y así funciona o debería funcionar el sistema salvo que queramos otra cosa, como que el próximo juez que tenga que juzgar otro asunto o el Tribunal que tenga que resolver las apelaciones en este se lo piensen antes de resolver. Ese es el efecto de la presión, no tanto amedrentar al actual, sino a los futuros. Lo del Gobierno con Peinado y con el resto de la judicatura no es una crítica jurídica, es una estrategia de presión permanente para condicionar. Si un juez piensa más en las consecuencias políticas de sus decisiones (como podemos hacer Bolaños o yo) que en el contenido de la ley (como deben hacer Peinado y los jueces), la justicia con miedo deja de ser justicia.
El mensaje que se lanza a los jueces es muy claro y muy inquietante: cuidado con lo que haces «si molestas, te señalamos». Defender al juez Peinado no es alinearse con una causa concreta, es defender algo mucho más básico: que los jueces trabajen sin amenazas y sin campañas de descrédito. Cuando eso se pierde, no pierde un juez. Perdemos todos. Y esto es lo que debería hacer reunirse al Consejo los domingos y todos los días, y decirlo alto y claro.
Por eso, con la Justicia siempre y, hoy, #Yoconeljuezpeinado.
Lo último en Opinión
Últimas noticias
-
Muere Alan Greenspan, ex jefe de la Fed y arquitecto de tres décadas de política monetaria en EEUU
-
Juanfran Pérez Llorca inaugurará la VI JORNADA OKTURISMO de OKDIARIO en Benidorm, ¿te apuntas?
-
Inesperado hallazgo arqueológico en León: investigadores del IEC encuentran un conjunto de petroglifos en un remoto paraje montañoso
-
Ortega Cano se marca un auténtico ‘Dancing with the Stars’ en plena calle al saber que estará en la serie de Rocío Jurado
-
Los OK y KO del lunes, 22 de junio de 2026