Opinión

Vandalizado el cementerio judío de Barcelona

  • Teresa Giménez Barbat
  • Escritora y política. Miembro fundador de Ciutadans de Catalunya, asociación cívica que dio origen al partido político Ciudadanos. Ex eurodiputada por UPyD. Escribo sobre política nacional e internacional.

Es propio de cobardes atacar, generalmente con nocturnidad, el lugar de enterramiento de algún enemigo, religioso o ideológico. En España se han registrado incidentes con grupos de la ultraizquierda o anarquistas que han vandalizado cementerios, a menudo en contextos de protestas políticas o anticlericales/antifascistas. Estos actos suelen ser simbólicos, dirigidos contra figuras históricas o monumentos percibidos como «fascistas» o conservadores. En agosto de 2017, por ejemplo, un grupo de extrema izquierda profanó masivamente el Cementerio de la Almudena en Madrid. Los daños que causaron incluyeron la violación de tumbas como las de Lola Flores y su hijo Antonio, así como el mausoleo de los Caídos de la División Azul. Similares pobres mentales la han tomado ahora en Barcelona con las tumbas de los judíos.

Este pasado sábado se cometieron unos actos vandálicos (más de 20 sepulturas dañadas, con lápidas rotas o desplazadas) en el cementerio judío de Les Corts. La Comunidad Judía de Barcelona decidió cerrar hasta el lunes los recintos de Les Corts, Sant Andreu y Collserola, y pidió que se suspendieran las visitas. Un episodio lamentable que atenta contra la memoria de los difuntos y la dignidad de la comunidad, y que se enmarca, por desgracia, en un clima de antisemitismo generalizado. Este acto de vandalismo en Barcelona es uno de los incidentes más graves y destacados en los últimos años. No hay muchos casos documentados de profanaciones masivas en cementerios judíos españoles: el antisemitismo se ha manifestado más en pintadas en sinagogas, amenazas, acoso o vandalismo en propiedades judías, pero no tanto en tumbas. Aunque se registraron ataques antisemitas en cementerios judíos como el de Hoyo de Manzanares en 2020, con grafitis que ponían «judío asesino».

En Europa sí hay varios incidentes concretos y repetidos en cementerios judíos en los años que van del 2021 al 2026, a menudo con símbolos nazis, esvásticas o daños directos. Por ejemplo, en el 2025 hubo varios casos: en Moldavia más de 50 tumbas fueron vandalizadas en el cementerio judío de Chișinău con esvásticas y símbolos neonazis, básicamente con daños en lápidas. En Austria hubo un episodio de incendio y vandalismo con esvásticas en el cementerio judío de Viena, con daños en el vestíbulo y las paredes exteriores. Polonia también sufrió una profanación en un cementerio judío histórico con daños a diversas lápidas. En el 2023, en Bélgica, se vieron esvásticas y estrellas de David pintadas en el cementerio judío de Kraainem, cerca de Bruselas. En el Reino Unido se reportaron varias tumbas volcadas y dañadas en un cementerio judío en Chatham. En el 2021, Rumania y Ucrania sufrieron vandalismo en cementerios judíos, incluyendo esvásticas y grafitis pro Palestina en algunos casos (¡dos años antes de la guerra de Gaza!). Y en el 2020 se descubrieron lápidas rotas y tumbas estropeadas en Hungría y Moldavia. En Francia y Alemania han habido episodios esporádicos con esvásticas o grafitis en los últimos dos o tres años. El pico mayor de profanaciones fue alrededor de 2019. En febrero de ese año, en el cementerio judío de Quatzenheim (al noroeste de Estrasburgo) se profanaron 96 tumbas con esvásticas, referencias a grupos de extrema derecha y otros símbolos antisemitas. Emmanuel Macron visitó el lugar ese mismo día y hubo manifestaciones nacionales contra el antisemitismo. En diciembre del mismo año, en el cementerio judío de Westhoffen (al oeste de Estrasburgo), se profanaron 107 tumbas.

Los casos en Cataluña y España se enmarcan en un contexto de creciente antisemitismo en Europa que, aunque agravados desde el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, son herederos de una tendencia general que no necesita de la guerra en Gaza para justificarse. Sin embargo, bajo el gobierno de Pedro Sánchez, tanto presidencia como sus socios han adoptado posturas agresivas contra Israel, usando términos injustos y peligrosos como «exterminio» y «genocidio». Las pintadas y ataques antisemitas han aumentado en Barcelona, fomentando un clima hostil que produjo iniciativas aberrantes como Barcelona, un mapa interactivo creado por un grupo anónimo de periodistas, profesores y estudiantes para denunciar negocios o entidades que calificaban de «sionistas». En el caso de la profanación del cementerio judío de Les Corts, Barcelona ha vuelto, de nuevo, a llenarse de oprobio.