Opinión

Todo es lo que parece

Hay una fotografía de este 14 de marzo -en el que, por cierto, se cumple el aniversario del día en que el Sánchez decidió encerrarnos a todos los españoles en casa anulando nuestros derechos constitucionales (dos sentencias confirman esta afirmación)-, que refleja con precisión el nivel de degradación y servilismo en el que ha caído eso que en el pasado fue un partido político que Pedro Sánchez ha convertido en un rebaño de borregos y que sigue respondiendo al nombre de PSOE.

Me refiero a esa foto en la que -una vez perpetrada la aprobación de una ley de impunidad para los delincuentes que voten a Pedro Sánchez- se ve a los miembros de lo que aún se llama «bancada» socialista (qué perversión del lenguaje, qué manía de no llamar a las cosas por su nombre: rebaño) aplaudiendo al escaño que su pastor había dejado vacío. Creo que esa imagen lo resume todo: la chulería del dueño de la sigla PSOE -que gestiona en gananciales con Begoña Gómez, esa mujer hija del dueño de las saunas gays que le pagó la carrera hacia la Secretaría General a un Sánchez expulsado por haber intentado colar votos en unas urnas escondidas tras una cortina de su Comité Federal de su partido- y que decide no comparecer en el Congreso cuando la tropa a sus órdenes perpetra el asalto al Estado de Derecho bajo el atento escrutinio de Oriol Junqueras, ese golpista al que indultó sin luces ni taquígrafos y el necio comportamiento de los diputados que fueron a las elecciones en las listas marca PSOE y que obedecen borreguilmente a su pastor porque ni se les pasa por la cabeza que el juramento o promesa de lealtad constitucional que pronunciaron antes de recoger su acta les obligaría a votar en contra de las órdenes de su reyezuelo.

Esa imagen refleja a la perfección que el PSOE es lo que parece: un grupo humano de corruptos (no hay mayor corrupción que votar una ley para que a los delincuentes que apoyen a Sánchez no se les aplique el Código Penal de la democracia) que no tiene otro destino que la desaparición como organización política.

Sí, el PSOE es lo que parece: un colectivo que ha perdido su alma democrática que odia más a la derecha democrática que le puede arrebatar el poder que a ETA.

Sí, el PSOE es lo que parece: un colectivo de personas carentes de ideología que no sea el odio a la derecha nacional mientras se encama políticamente con la ultraderecha supremacista y catalana a cuyo líder pretende borrar los delitos a cambio de sus votos.

Sí, el PSOE es lo que parece: un grupo de hombres y mujeres que sólo responden a la pulsión de poder de su jefe, ese hombre cuya personalidad -descrita en psicología por el nombre de la Triada Oscura: psicopatía, narcisismo y maquiavelismo- le lleva a cometer los mayores actos de ignominia y de traición a los principios elementales de la democracia sin inmutarse.

Sí, el PSOE es lo que parece: un grupo de personas agazapadas tras una sigla que en el pasado fue clave para transitar de la dictadura a la democracia y que hoy se han cambiado de bando para situarse del lado de quienes asesinaron a 857 españoles para tratar de impedir que la Constitución tuviera una oportunidad y España se convirtiera en la Nación de ciudadanos libres e iguales que es en la actualidad.

Sí, el PSOE es lo que parece: un lastre para la democracia, un colectivo humano en manos de un tipo que, para conseguir y mantener el poder, ha buscado la complicidad de quienes siempre han querido destruir la Nación democrática, ya sea pervirtiendo el orden constitucional y dando un golpe desde Cataluña o asesinando a los escudos de la democracia desde Euskadi. Sí, quienes han perseguido a sangre y fuego a los españoles dispuestos a defender la democracia y enfrentarse a sus enemigos son los socios elegidos por Pedro Sánchez. Sí, el PSOE -los afiliados, los cargos electos y también los votantes- son lo que parecen.

Pero déjenme que les diga algo. Esta ley que hoy han perpetrado los socialistas y sus cómplices, esa ley con la que pretenden que el Código Penal de la democracia no se aplique a los delincuentes que votan a Sánchez, no tiene cabida en ningún estándar democrático del mundo y, por eso mismo, nunca se aplicará en España tanto nuestro país siga siendo un Estado de Derecho. Y España seguirá siendo una democracia a pesar de que Sánchez y su banda se hayan cambiado de bando. Por mucho que el rebaño borreguil aplauda al pastor ausente y por mucho que sigan ocultando con sus infundios e infamias la otra corrupción -la económica- que ahoga al Gobierno y al PSOE, si los ciudadanos españoles, cada cual desde la responsabilidad que nos corresponde, seguimos librando la batalla en defensa de la nación de ciudadanos libres e iguales, jamás se aplicará esta Ley de Amnistía. Jamás.

Les aconsejo que guarden esa foto. Porque no pasará demasiado tiempo hasta que veamos a más de uno de los que ahí aparecen como actores de reparto ocupando plaza de titular en el banquillo de los acusados.

Este golpe debemos y podemos pararlo. A ello, pues, ciudadanos; trabajemos unidos sin desviarnos ni un milímetro del objetivo y sin dejar de proteger a las instituciones que habrán de aplicar las leyes de la democracia.