Opinión

Si piensa como un golpista y habla como un golpista…

Dice el artículo 1 de nuestra Constitución que España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho. El artículo 6 de nuestra Carta Magna subraya que el ejercicio de la actividad de los partidos políticos es libre dentro del respeto a la Constitución y la ley. Y, sin embargo, el presidente del Gobierno ha asegurado que su presumible decisión de indultar a los golpistas catalanes «va a tener valores constituciones, entre los que no se encuentra ni la revancha ni la venganza». O sea, se pasa por el aro el artículo 1 y el artículo 6 y se inventa el argumento de unos supuestos valores constitucionales que no concreta para poner en la calle a los sediciosos. ¿Pretende decir Pedro Sánchez que cuando el Tribunal Supremo condenó a los golpistas catalanes lo hizo llevado por un sentimiento de revancha o venganza? ¿Pretende decir Pedro Sánchez que en un Estado democrático de Derecho la Constitución y la ley tienen que supeditarse al interés político? ¿Y si así fuera, a qué interés político habría que supeditarlo: al general o al suyo en particular?

Lo que ha hecho Pedro Sánchez para preparar el camino a los indultos, anticipándose al rechazo que recibirá esta semana por parte del Tribunal Supremo, es sugerir que el Alto Tribunal que mandó a prisión a los políticos catalanes actuó por venganza, una declaración brutal que demuestra que el jefe del Ejecutivo está utilizando los mismos argumentos que utilizaron los golpistas durante el juicio del 1-0. Las palabras de Sánchez inhabilitarían a cualquier presidente del Gobierno de cualquier democracia avanzada para continuar en el cargo, pero este hombre ha retorcido hasta la náusea los principios más elementales del Estado de Derecho para poner en libertad a los golpistas catalanes que subvirtieron el orden constitucional.

De Pedro Sánchez cabe esperar todo lo que esté a su alcance para continuar en La Moncloa, incluso llevarse por delante la dignidad de España y los españoles