Semana negra gubernamental tras la visita del Papa y el comienzo del Mundial
Estamos ante un auténtico «parteaguas» en la información nacional e internacional, situado entre el final de la visita apostólica del Papa León XIV a España y el comienzo del Mundial de fútbol. Acontecimientos distintos y distantes, pero caracterizados por captar de manera intensa la atención y el interés de una porción importante de la sociedad española. Obviamente por razones muy diferentes pero compartido en cuanto a su volumen, que desvía transitoriamente el interés por la política nacional. Que lleva demasiado tiempo centrada en cuestiones políticas judicializadas por casos de presunta corrupción que rodean al «progresismo» gobernante.
Ya es bien conocida la última incorporación a ese dossier del denominado caso Leire, que tendría a su protagonista como la «fontanera de las cloacas» socialistas, en la terminología informativa periodística al uso. Como esa agenda tiene esta semana un especial interés con determinados procedimientos, habrá ocasión de hablar de ellos más adelante.
De momento, en el intervalo temporal referido como «parteaguas», parece oportuno hacer un breve balance de la visita del Papa, sin perjuicio de profundizar en él también más adelante. Tras 15 años sin que el Sumo Pontífice nos haya visitado -dado que Francisco no lo hizo en sus 12 años de pontificado- y sumido el mundo Occidental en una clara tendencia de «descristianizacion», era una incógnita como respondería la actual «España católica». La respuesta a esa pregunta ha sido rotunda y clara, con una devoción popular desbordada en las calles transitadas por León XIV en el papamovil. Y en los actos exclusivamente religiosos litúrgicos como entre otros, en la misa y procesión del Corpus Christi en Madrid, en la Sagrada Familia de Barcelona, en el Estadio de Gran Canaria, y en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. En todos ellos, el común denominador fue la asistencia masiva de público, llenando el aforo respectivo, siendo ello compatible con un absoluto respeto durante la participación en la celebración litúrgica. Sin olvidar los actos como el «golazo del Bernabéu» y el Olímpico de Montjuïc, y la vigilia de oración con los jóvenes en la Plaza de Lima que dejan una prueba indiscutible de que las raíces cristianas de España, fundamento de nuestra identidad histórica y nacional siguen vivas.
La antiespaña intentó boicotear la maravillosa experiencia vivida en la Basílica obra del genial Gaudí, pero la Providencia se sirvió de una eficaz actuación coordinada entre la Policía Nacional y los Mossos para que fracasara y sin ningún escándalo. En cuanto al problema técnico con el avión que debía trasladar al Papa de regreso a Roma, la presencia del Rey para despedirle, sirvió para que un Falcon al servicio de la Casa Real, supliera ese problema, estando con él durante todo el retraso originado. Un gesto que León XIV, en el rezo del Ángelus de este domingo, reconoció visiblemente agradecido por su amabilidad y compañía durante su visita, lo que sin duda es un apoyo claro hacia la Corona, representada por Felipe VI.
En definitiva, una visita que ha reverdecido la identidad histórica de España, unida al cristianismo desde su evangelización por el apóstol Santiago el Mayor. Superando pruebas y contradicciones como la invasión musulmana durante 780 años, algo incomparable a cualquier otro acontecimiento en los 2000 años del cristianismo.
Con el debut de la Selección en el Mundial frente a Cabo Verde, limitan su interés noticias como que Leire Diez, la «fontanera», se dio de alta en el régimen especial de la Seguridad Social de los artistas al día siguiente de su comparecencia ante la comisión de investigación en el Senado. Que si non e vero e ben trovato, dada su acreditada capacidad de interpretación de papeles muy diversos en la escena política. Al servicio de los patrocinadores que le financiaban sus diversas actuaciones «teatrales».
Sobre la inmigración, fenómeno hacia el que León XIV tiene una especial sensibilidad que mostró con claridad en las Islas Canarias, su discurso se presta a una manipulación interesada política. Incidir en la indiscutible dignidad humana de los migrantes, fue acompañada de su apelación a respetar las leyes de sus países de acogida, y a no creer «en cantos de sirena». Que proceden de las mafias criminales cuyo negocio es traficar con ellos. Mafias hacia las que hizo un especial señalamiento: ¡Deténganse, conviértanse!»
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