Opinión

Sánchez utiliza al Papa como escudo humano

Que el presidente del Gobierno y tres ministros se hayan apuntado al acto que León XIV celebrará junto a los inmigrantes en el puerto canario de Arguineguín no tendría nada de extraordinario si no fuera porque Pedro Sánchez ha venido exhibiendo un laicismo radical y absurdo para huir de cualquier ceremonia religiosa, como los funerales por las víctimas del COVID, la DANA o el accidente ferroviario de Adamuz. Ahora es distinto, porque Sánchez ha encontrado en la figura del Papa el parapeto que andaba buscando para blindarse de la corrupción que rodea a su familia y su partido.

Sánchez pretende instrumentalizar la figura del Santo Padre en un intento obsceno de utilizarlo políticamente, para trasladar la falsa idea de que el Pontífice avala sus políticas, como llegó a afirmar la ministra portavoz. Sánchez es más papista que el Papa, pero no por un súbito estallido de fe, sino porque le interesa. En definitiva, lo que pretende es convertir al líder espiritual de mil millones de personas en todo el mundo en una suerte de escudo humano. Es una indecente y perversa manera de intentar vender la idea de que Benedicto XIV comulga con los postulados sanchistas, lo que es absurdo, pero revela la catadura moral del personaje. Quien lleva años presumiendo de un burdo laicismo que ha antepuesto a todos los actos religiosos resulta que ahora se arrima sin pudor alguno al Papa para vendernos que el Santo Padre es el mayor avalista de sus políticas. Este hombre no tiene vergüenza, carece de principios y ha sido hasta capaz de forzar al Vaticano, por fortuna sin éxito, para que el Papa le visitara en la Moncloa. La indignidad hecha presidente del Gobierno.