Opinión

Provoca grima que la flotilla de Pablo Iglesias rumbo a Cuba se llame «Libertad»

Resulta un grimoso sarcasmo que la flotilla que parte hacia Cuba y en la que viajan, entre otros, Pablo Iglesias junto a miembros de Bildu se llame «Libertad». Aseguran que pretenden «paliar» el bloqueo en la isla, pero en realidad se trata de un grupo de comunistoides que han decidido tener su minuto de gloria, visto que los españoles les tomaron hace tiempo la matrícula.

Dicen que «defender a los cubanos es defender su soberanía y dignidad frente al bloqueo y la lógica criminal», pero en realidad a lo que van es a apoyar una dictadura que ha cercenado durante décadas los más elementales derechos humanos. Se van a defender un régimen totalitario que ha pisoteado la libertad de su pueblo y todavía tienen el cuajo de llamarle «Libertad» a la flotilla. La UE ya ha advertido de que perfomances de este tipo —como las que partieron en su día a Gaza— solo contribuyen a desencadenar una escalada en los conflictos, pero a esta gente le da igual.  Lo que buscan es dar la nota.

Los integrantes de la flotilla -miembros de la izquierda más extrema- no han movido jamás una ceja cuando los cubanos que decidían huir de la isla se subían a balsas para escapar del régimen. Esa sí que era una auténtica «Flotilla de la Libertad» y no esta flotilla de mamporreros de las dictaduras. Pablo Iglesias, el que cobró del régimen iraní, el que cobró de la Venezuela de Hugo Chávez y Maduro, se sube ahora a un barco para defender la libertad acompañado de un grupo de proetarras.

¿La libertad de los cubanos, Pablo? Qué indignidad, qué infamia y qué paciencia hay que tener para soportar a esta cuadrilla de desgarramantas que han decidido echarse a la mar para llamar la atención. Grumetes de tres al cuarto que van a lo que van. Si pudieran, seguro que los cubanos los recibirían a gorrazos.