Opinión

Los paseos en patinete por Pamplona del sanguinario ‘Kantauri’

Lo de José Javier Arizcuren Ruiz, alias Kantauri, con 40 años de pertenencia a la banda terrorista ETA y un historial sangriento de 20 asesinatos a sus espaldas, es la quintaesencia de la ignominia, porque está incumpliendo de manera obscena las condiciones de su libertad y disfrutando de una serie de beneficios y prerrogativas. OKDIARIO le ha localizado como hizo en su día con Txeroki o Amboto, moviéndose en un patinete que le cuidan los propios funcionarios de la prisión de la que sale a diario en aplicación de un artículo a medida del régimen penitenciario que le ha fabricado el Gobierno, sin haber cumplido los requisitos para que se le aplique el tercer grado. Porque no hace labor asistencial alguna.

Al vernos, Kantauri huye en su patinete y se refugia después en un portal de Pamplona, donde forcejea con el periodista mientras se niega abiertamente a pedir perdón alguno. Nada. Todo lo contrario: una pura exhibición de soberbia, como si se supiera protegido. Y, en realidad, lo está, porque al terrorista se le permite salir todos los días, en jornadas en las que no realiza los acordados y obligatorios trabajos para mantenerse en régimen de semilibertad.

El caso de Kantauri no es una excepción, porque se mueve con total libertad, incluso bajo el amparo de los vecinos de la zona, como si encima fuera un prohombre o un héroe para algunos. Kantauri se dedica casi en exclusiva a dar paseos en un patinete trucado con plena libertad de movimientos.

Nada de esto hubiera sido posible de no ser porque el presidente del Gobierno vendió su permanencia en el cargo a los proetarras de Bildu a cambio de abrirles a los presos etarras las puertas de la cárcel. Así que ya ven: Kantauri sale cada mañana de la cárcel, coge su patinete y a disfrutar de la libertad que le ha regalado Pedro Sánchez. ¡Qué asco!.