Laurence Maestrello, maquilladora de las ‘celebrities’, revela el secreto de la piel de verano perfecta: «El bronceador debe seguir la luz del sol»
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Piel bronceada y sin manchas con estos aceleradores de bronceado

Hay una luz que parece transformar todo lo que toca: la del atardecer, cuando el sol baja y la piel adquiere un tono dorado, suave y favorecedor. Ese instante mágico es precisamente la inspiración de Laurence Maestrello, maquilladora internacional de Guerlain, para crear el maquillaje de verano perfecto: un rostro que parece haber pasado un día de vacaciones al aire libre, aunque no haya tomado el sol. La experta defiende una idea muy clara: el maquillaje más bonito no es el que cambia la cara, sino el que potencia la luz natural de la piel. «Busco el efecto que tiene la luz de un cálido atardecer sobre el rostro», explica Maestrello. Su objetivo es recrear esa sensación de piel descansada, luminosa y con un brillo especial, como si los últimos rayos del sol hubieran acariciado la cara.
El bronceado perfecto se consigue jugando con la luz
Uno de los grandes errores al aplicar polvos de sol es pensar que sirven únicamente para oscurecer la piel. Para Laurence Maestrello, el verdadero secreto está en devolver dimensión al rostro y copiar las zonas donde el sol ilumina de forma natural. La maquilladora recuerda que los famosos Terracotta de Guerlain, creados en 1984, nacieron con una misión muy concreta: «dar luz a la piel sin transformarla». Una filosofía que sigue siendo actual porque el maquillaje de hoy busca cada vez más un resultado fresco y natural.

Para conseguir ese efecto, Maestrello utiliza la técnica de la doble V o W, una forma sencilla de aplicar los polvos de sol. El recorrido comienza en la frente, continúa por las sienes y baja hacia los pómulos, pasando suavemente por la nariz. Pero su truco estrella está en los pequeños detalles: añadir un toque de bronceador bajo la ojera, en la parte alta de la nariz y cerca de las cejas, justo donde normalmente incide la luz del sol. El resultado es un rostro más definido y con una sensación de piel besada por el verano.
Mi consejo de experta en belleza: antes de llevar la brocha al rostro, descarga siempre un poco de producto en la mano. Así conseguirás un color más elegante y uniforme, evitando un acabado demasiado marcado. La piel bonita se construye con capas ligeras.
El colorete: la clave para que el bronceado parezca real
Una piel bronceada necesita algo más que tonos cálidos. Según Maestrello, el colorete es el gesto que devuelve vida y frescura al rostro. La maquilladora utiliza una técnica inspirada en la pintura llamada sfumato, basada en fundir los colores hasta que parecen formar parte de la propia piel. «La idea es que no parezca que se haya maquillado, sino que el rubor salga de dentro de la misma piel», explica.
Su método consiste en combinar dos tonos: un rosa más intenso en la zona alta del pómulo y un tono más suave en la manzana de la mejilla. Después, todo se difumina para crear un efecto saludable, como el color natural que aparece después de pasar tiempo al aire libre. El truco está en no abusar del producto: el colorete debe parecer una emoción en la piel, no una capa de maquillaje.

El corrector no debe borrar, debe iluminar
Uno de los consejos más sorprendentes de Laurence Maestrello es cambiar la forma habitual de utilizar el corrector. En lugar de aplicarlo por toda la ojera, propone usarlo estratégicamente. «Hay que pensar en él como algo que da luz», asegura la maquilladora. Por eso recomienda aplicarlo solamente en zonas concretas: el lagrimal, la zona oscura bajo el ojo y alrededor de la nariz. Este gesto consigue un efecto de rostro descansado sin eliminar las sombras naturales, porque precisamente esas sombras son las que crean volumen y expresividad.
La belleza del verano está en parecer más fresca, no más maquillada
El gran secreto de Laurence Maestrello es entender que un buen maquillaje no debe notarse: debe hacer que la piel parezca más bonita. Con tres movimientos sencillos: broncear donde el sol iluminaría, añadir un rubor fundido y colocar la luz en los puntos estratégicos. De esta forma se consigue ese efecto tan buscado de rostro relajado, luminoso y favorecido. Porque la verdadera magia del verano no está en cambiar la piel, sino en recrear esa sensación única de una tarde dorada en la que todo parece verse más bonito.