Como el tranvía de Mataró
Allá por estas fechas, en noviembre del 2007, la Conselleria de Movilidad y el Ayuntamiento de Palma andaban en reuniones para determinar el recorrido del tranvía que en el futuro iba a enlazar la Plaza de España con el aeropuerto de Son Sant Joan, recorriendo toda la Playa de Palma para finalizar en el Arenal de Llucmajor.
Hoy, 14 años después, estamos donde estábamos: ni hay trazado decidido, por supuesto tampoco hay tranvía y menos aún se sabe de dónde van a sacar el dinero para pagarlo. El coste de este proyecto se estimaba inicialmente –y este es un matiz importante- en unos 300 millones de euros, que al valor de hoy seguramente habrá doblado la cantidad.
El objetivo que se había propuesto entonces el Govern balear era que pudiera ser inaugurado en la VIII legislatura, felizmente gobernante el PSOE y sus socios. Y no contentos con llevar el tren hasta el Arenal se proponían, al mismo tiempo, llevar también a cabo el tramo que enlazaría Palma con Calvià, con otros 300 millones de coste, del que nunca más se ha oído hablar, mientras que ahora, al tiempo que resucitan el tranvía del Arenal, se proponen también construir un nuevo ramal, que pasando por Son Espases llegue hasta el Parc Bit.
Sin haber llegado aún a definir con exactitud el trazado del tranvía, se supone que partirá de la Estación Intermodal y recorrerá las avenidas Alexandre Rosselló y Gabriel Alomar para enlazar con la autopista de Llevant y llegar a Es Molinar y el Coll d’en Rabassa. Al inicio de Can Pastilla un ramal derivará hasta el aeropuerto mientras continuaría a lo largo de la Playa de Palma para concluir en el Arenal de Llucmajor.
Habrá que decidir mientras tanto si el tranvía circulará por el centro de las Avenidas, por los laterales o una vía en cada sentido. Mas aún si tiene que discurrir por las calles Llucmajor y Cardenal Rosell, con atascos como no vieran los siglos, y todavía más complicada parece ser la solución a partir de Can Pastilla, para lo cual se proponen hasta tres trazados distintos. En este caso, el problema es la configuración urbanística del Arenal, con calles muy estrechas, a la hora de fijar el trazado definitivo.
No se sabe si algún día llegaremos a ver este non nato tranvía que ha sido y es, pese a sus fracasados intentos para llevarlo a cabo, un icono de la izquierda. Pero tal y como parecen estar las cosas, y a falta de financiación que si no nos cae del cielo europeo nuestros presupuestos no alcanzan, podría ser que pudiéramos esperar d’asseguts. Eso, siempre y cuando, de llegar a buen puerto, no le ocurra lo que al famoso tranvía de Mataró, que al segon revolt es surt de la via i a prendre pel cul la gent i el tramvia.
Porque ya tenemos sobrada experiencia de que, teniendo una sola línea de tren, ya le han ocurrido todas las desgracias posibles, excepto ser atacado por los comanches a su paso por Sineu.
Le digo yo a usted señor guardia…
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