Opinión

El Ayuntamiento socialista de Barcelona ‘veta’ a España en el Mundial, salvo que llegue a la final

Hace falta estar muy rendido al separatismo para que el Ayuntamiento socialista de Barcelona haya decidido que se instalarán pantallas gigantes sólo si España llega a la final del Mundial. Y hace falta ser muy Tancredo para que el PP entienda que ellos han contribuido a que no se cediera al chantaje independentista (ERC pidió no instalar pantallas durante todo el campeonato), congraciándose de la medida.

Pero vamos a ver: ¿No se dan cuenta de que estamos ante un veto intolerable a España? ¿Y qué es eso de que pueda sacarse pecho porque se ha conseguido que, al menos, se instalen pantallas si llega a la final? El concejal de Deportes, David Escudé, ha explicado que el Ayuntamiento de Barcelona desde hace años ha facilitado la instalación de pantallas, en ocasiones «relevantes», entre las que ha citado las finales del Mundial de Fútbol femenino de 2023 y de la Eurocopa 2024, con la «responsabilidad institucional» de intentar «evitar el uso partidista de cualquiera de los acontecimientos que se retransmitían». ¿Qué es eso de evitar el uso partidista? ¿Rendirse al separatismo?

Alguien tendrá que explicar cómo es posible que los partidos de la selección española no puedan verse en pantallas gigantes durante todo el torneo porque el Ayuntamiento tiene que evitar los «usos partidistas». ¿Qué estupidez es esa? Lo que no tiene sentido es que, para no molestar al separatismo, el PSOE prive a los barceloneses que quieran de poder seguir a España a través de las pantallas instaladas por el consistorio.

Imaginen que un ayuntamiento de Francia a Alemania justifique la no instalación de las pantallas durante el campeonato, salvo que Francia o Alemania se clasifiquen para la final. Y que el argumento fuera que lo hacen para evitar los usos «partidistas». Les caerían bofetadas, con razón. Pues en Barcelona, ver a España a través de pantallas gigantes es motivo de disputa. Así nos va.