¿Aptos para microondas?

Platos preparados y microondas: una peligrosa combinación que libera cientos de miles de microplásticos

Un estudio detecta entre 326.000 y 534.000 partículas filtrándose en los alimentos en solo cinco minutos de calentamiento en microondas

Más de 4.200 sustancias químicas peligrosas presentes en los plásticos, la mayoría sin regulación en envases alimentarios

La etiqueta "apto para microondas" genera una falsa sensación de seguridad en los consumidores, según el informe de Greenpeace

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Abrir, introducir en el microondas y comer: los microplásticos ya están en ese gesto cotidiano que millones de personas repiten cada día sin ser conscientes del riesgo.

La falta de tiempo, los nuevos modelos de hogar y el auge de la comida de conveniencia han convertido los platos preparados envasados en plástico en protagonistas de la dieta diaria, especialmente en países como España, donde su consumo creció un 3,8% en el último año según la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (ASEFAPRE).

Lo que parecía una solución práctica e inofensiva tiene, según la ciencia, un lado oscuro. Greenpeace acaba de publicar el informe Alerta: Microplásticos en la comida precocinada, una revisión exhaustiva de 24 estudios científicos recientes que concluye que calentar estos envases libera una cantidad alarmante de partículas y sustancias tóxicas directamente en los alimentos.

Cifras que alarman

En el informe se refleja que detectó entre 326.000 y 534.000 partículas de microplásticos filtrándose en los alimentos tras sólo cinco minutos de calentamiento en microondas, hasta siete veces más que con el calentamiento en horno convencional. El calor actúa como detonante: a mayor temperatura, mayor es la liberación de contaminantes desde el envase hacia la comida.

Los plásticos más comunes en los envases de platos preparados, como el polipropileno y el poliestireno, liberan en el microondas aditivos químicos en los alimentos, incluidos plastificantes y antioxidantes. La amenaza no se limita a las partículas visibles: los microplásticos más pequeños —los nanoplásticos— penetran con mayor facilidad en los tejidos del organismo.

Un cóctel tóxico sin regular

Se sabe que más de 4.200 sustancias químicas peligrosas se utilizan o están presentes en los plásticos de uso alimentario, y la mayoría de ellas no están reguladas en los envases en contacto con comida. Entre estas sustancias figuran bisfenoles, ftalatos, PFAS —las llamadas «sustancias químicas eternas»— e incluso metales tóxicos como el antimonio, todos ellos vinculados al cáncer, la infertilidad, la alteración hormonal y enfermedades metabólicas.

Lo más inquietante es que estas sustancias ya se encuentran en el cuerpo humano. Al menos 1.396 compuestos químicos presentes en plásticos en contacto con alimentos han sido detectados en tejidos humanos, con evidencias crecientes que los relacionan con trastornos del neurodesarrollo, enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes tipo 2.

La trampa de las etiquetas

La etiqueta «apto para microondas» genera una falsa sensación de seguridad en los consumidores. Según el informe de Greenpeace, esta certificación no implica que el envase sea seguro para la salud, sino únicamente que el material no se derrite ni deforma bajo el calor. La contaminación por microplásticos y sustancias químicas sigue produciéndose igualmente.

Fuente: Greenpeace.

La situación se agrava con el uso prolongado de los envases: el plástico desgastado, rayado o reutilizado libera casi el doble de partículas de microplásticos en comparación con uno nuevo. Un detalle especialmente relevante dado que muchos consumidores reutilizan estos recipientes en repetidas ocasiones.

Un mercado en auge, un problema creciente

Los platos preparados envasados en plástico constituyen uno de los segmentos de mayor crecimiento del sistema alimentario mundial, con un valor cercano a los 190.000 millones de dólares. En 2024, la producción global alcanzó los 71 millones de toneladas, una media de 12,6 kilos por persona. En España, el supermercado Mercadona concentra el 20% de este mercado, posicionándose como líder nacional por delante de bares y cafeterías.

Los envases de plástico representan ya el 36% de todos los plásticos producidos en el mundo, y las previsiones apuntan a que la producción global se duplicará con creces para 2050. En España, el 40% de todo el plástico transformado se destina a fabricar envases, el sector con mayor consumo de este material.

Llamada urgente a los gobiernos

Greenpeace advierte de que la crisis de los plásticos está siguiendo el mismo patrón que en su día marcaron el tabaco, el amianto o el plomo: señales de alarma científica ignoradas, negación de la industria y retraso regulatorio. Solo en Estados Unidos, el coste social del plástico a lo largo de su ciclo de vida se estima en 1,1 billones de dólares anuales, según la Universidad de Duke.

Mientras los gobiernos negocian el Tratado Global de la ONU sobre los Plásticos, la organización ambientalista exige que las partes actúen bajo el principio de precaución y pongan fin a lo que describe como una contaminación no regulada que amenaza directamente la salud pública.

«Nos están envenenando mientras intentamos alimentar a nuestras familias», afirma Julio Barea, responsable de residuos de Greenpeace. «El momento de actuar es ahora», finaliza con contundencia.