Salud reproductiva

Cambiar de recipiente la comida preparada puede evitar problemas de fertilidad

Algunos envases plásticos, incluso etiquetados como ‘aptos para microondas’ pueden liberar microplásticos y sustancias químicas a elevadas temperaturas

Tanto hombres como mujeres son vulnerables ante los efectos de este tipo de materiales

fertilidad
Envases de comida preparada.

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Comprar un plato cocinado o prepararlo en casa y llevarlo al trabajo. Allí, parar para comer y meterlo en el microondas. Esa rutina puede ser un problema para las personas que intentan tener hijos. Así se desprende de recientes estudios científicos, recogidos por las clínicas Ginemed, como los difundidos por Greenpeace, que advierten de que algunos envases plásticos, incluso etiquetados como «aptos para microondas», pueden liberar microplásticos y sustancias químicas al exponerse a altas temperaturas.

Entre los compuestos identificados, explica Alberto Fernández, secretario de la Junta Directiva de la SEEN en conversaciones con OKSALUD, se encuentran bisfenoles, ftalatos y PFAS, sustancias consideradas disruptores, es decir, son capaces de interferir en el funcionamiento del sistema hormonal. Pueden imitar o bloquear la acción de hormonas naturales o alterar su síntesis y metabolismo.

Sara San Juan, dietista-nutricionista y miembro de la junta del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Navarra, también habla, en conversaciones con OKSALUD, de films, bandejas de comida preparada y recubrimientos internos de latas. Unos materiales que “pueden liberar compuestos al alimento a través de un proceso conocido como migración, especialmente cuando se someten a altas temperaturas o cuando entran en contacto con alimentos grasos o ácidos”.

En definitiva, se trata de materiales que «forman parte del uso cotidiano», al encontrarse presentes en «alimentos ultraprocesados, comida para llevar tipo táper y productos listos para consumir, lo que convierte esta vía en una de las más habituales de exposición».

De modo que la sociedad se encuentra ante «un reto de salud pública invisible», como lo denomina el doctor Fernández, quien advierte de que los disruptores endocrinos «son sustancias impostoras: tienen una estructura tan parecida a nuestras hormonas naturales que pueden engañar a nuestro sistema endocrino, bloqueando o alterando sus señales». Así, quienes toman alimentos de este tipo de envases a diario están expuestos de forma «crónica y acumulativa», apostilla Fernández. Del mismo modo opina San Juan, quien manda un mensaje de tranquilidad: «Desde el punto de vista de la población general, esto no implica un riesgo inmediato tras una exposición puntual».

Hombres y mujeres

En cuanto a la fertilidad, desde la SEEN aclaran que «ambos sexos son vulnerables, aunque de distintas formas», puesto que «estas sustancias suelen actuar sobre los receptores de estrógenos y andrógenos». En concreto, el doctor Fernández comenta que en los hombres «se ha observado una disminución en la calidad y cantidad espermática, así como alteraciones en los niveles de testosterona». Mientras que en las mujeres «se asocian con irregularidades en el ciclo menstrual, endometriosis y una posible reducción de la reserva ovárica», explica el experto.

Por su parte, San Juan señala que, para los hombres, “la evidencia es más consistente y muestra asociaciones con alteraciones en la calidad seminal, incluyendo la concentración y motilidad espermática, así como cambios en los niveles hormonales”.

Y señala que en las mujeres “la evidencia es más reciente, y, en algunos casos más heterogénea”. En el sexo femenino «se ha observado una posible relación con alteraciones en la función ovárica, la reserva ovárica, la calidad de los ovocitos y la receptividad endometrial», especifica la dietista-nutricionista, quien puntualiza que «estudios recientes han detectado la presencia de microplásticos en tejidos y fluidos del sistema reproductivo femenino, lo que aporta plausibilidad biológica a estos efectos».

Para evitar que este tipo de materiales afecte, ambos expertos coinciden en las mismas recomendaciones, como no calentar nunca los alimentos en el envase en el que se encuentran, sino en un recipiente de vidrio o cerámica. También se aconseja el vidrio o el acero inoxidable para transportar los alimentos. Y desechar las fiambreras de plástico que se han decolorado o están rayadas. Sin embargo, el consejo más saludable es reducir el consumo de alimentos ultra-procesados envasados, con el doble objetivo de mejorar la nutrición y rebajar el contacto con este tipo de materiales químicos.

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