Ciudades verdes

¿Conoces la regla 3-30-300? Si tu ciudad la cumple significa que vives en un entorno verde y saludable

La OMS considera que esta regla está alineada con sus recomendaciones sobre entornos urbanos saludables

El 60% de la población de grandes ciudades españolas no tiene acceso suficiente a la naturaleza

Ciudades que son hornos: el efecto isla de calor amenaza gravemente a las grandes urbes españolas

La presencia de la naturaleza en las ciudades cumple una función mucho más relevante de la que nos imaginamos. Lejos de ser meros elementos decorativos, los árboles, parques y jardines contribuyen a combatir el efecto isla de calor, mejoran la calidad del aire y la captación de agua y aportan además importantes beneficios para nuestra salud física y mental.

Por ello se habla cada vez más de la regla 3-30-300, conocida así porque propone que todos deberíamos poder ver, al menos, tres árboles desde nuestra casa u oficina; vivir en un barrio en el que al menos el 30% de la superficie esté cubierta por vegetación; y no estar a más de 300 metros de un espacio verde de calidad y al que podamos acceder regularmente.

La OMS considera que esta regla está alineada con sus recomendaciones sobre entornos urbanos saludables, y numerosas ciudades de todo el mundo, como Malmö (Suecia), Niza (Francia), Florencia (Italia) o Amberes (Bélgica), la utilizan como referencia para diseñar y ampliar su infraestructura verde urbana.

Declaración de Viladecans

La ciudad española más avanzada en esta materia es Viladecans (Barcelona), que en octubre de 2022 impulsó la llamada Declaración de Viladecans 3-30-300. En la misma se plantea que todas las ciudades y ayuntamientos españoles trabajen para implantar «los municipios verdes y biodiversos 3-30-300 para el 2030″.

Dicha propuesta fue lanzada en el marco de la asamblea de la Red de Gobiernos Locales+Biodiversidad de la Federación Estatal de Municipios y Provincias (FEMP), que finalmente aprobó la iniciativa.

Como señaló el entonces alcalde de Viladecans, Carles Ruiz, esta propuesta «es un paso decidido para que todas las ciudades tengamos un mismo objetivo compartido para ser más verdes y biodiversas y contribuir a los retos fijados para el año 2030 por las agendas globales para cuidar de nuestro planeta».

Viu Verd

Viladecans también predica con el ejemplo, como lo demuestra su Plan Viu Verd (Vive en Verde), que está financiado por la Fundación Biodiversidad a través de los fondos Next Generation EU, y que además cuenta con la colaboración del Instituto Catalán de Ornitología, Plant-for-the-Planet y el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

El objetivo de esta estrategia de renaturalización es expandir la infraestructura verde en toda la ciudad y conectarla con espacios naturales cercanos, como la Sierra del Montbaig, el Parque Agrario y el Delta del Llobregat.

Can Modolell, sede del Ayuntamiento de Viladecans.

Tres actuaciones

Para ello se están realizando tres actuaciones principales basadas en la regla 3-30-300:

Asignatura pendiente

El Ayuntamiento de Viladecans aspira a cumplir la regla 3-30-300 antes de 2030. De momento, ya se están consiguiendo avances significativos, como lo demuestra la plantación de 2.500 árboles el pasado 2025.

El ejemplo de esta localidad catalana contrasta con el panorama existente a nivel nacional. Y es que, en el conjunto de España, el acceso a la naturaleza sigue siendo una asignatura pendiente. Así lo indica el informe ¿Cómo garantizar el derecho a la naturaleza?, análisis comparativo del acceso a zonas verdes en las ciudades según la renta de la población.

En este trabajo, encargado por Amigas de la Tierra al Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad (GIAU+S), de la Universidad Politécnica de Madrid, se estudia qué porcentaje de la población tiene un área verde cercana a su vivienda. Para ello se basa precisamente en la regla 3-30-300.

Parque de la Ciudadela de Barcelona.

Sin acceso suficiente

Los resultados indican que el 60% de la población de las ciudades analizadas en este trabajo —Madrid, Valencia, Zaragoza, Sevilla, Palma de Mallorca, Valladolid, Badajoz, Ourense, Santiago de Compostela e Ibiza— no tiene acceso suficiente a áreas verdes.

«Las ciudades con peor cobertura efectiva son Badajoz, Ourense y Valencia. En estas dos últimas casi el 80% de la población no dispone de una gran zona verde y, en Badajoz, el porcentaje se acerca al 70%», lamentan los autores de este trabajo.

Para el mismo se ha creado una serie de mapas interactivos de cada una de las diez ciudades, donde se visualiza de forma detallada el porcentaje de acceso a zonas verdes y el nivel de renta de la población en cada distrito, así como su relación. Esta información puede consultarse en derechoalanaturaleza.org.

Jardines del Turia en Valencia.

Desigualdad ambiental

Otro de los hallazgos más relevantes pone de manifiesto la desigualdad ambiental existente en nuestras urbes: en los barrios de menor renta, la superficie de zona verde por habitante es inferior a las zonas de más ingresos debido a la mayor densidad poblacional.

«La situación es preocupante principalmente para las personas más vulnerables, que son las que disponen de menos zonas verdes y a su vez las que tienen menos opciones de adaptarse al cambio climático», alertan desde Amigas de la Tierra.

Zonas de acción prioritaria

Al comparar las variables de acceso a áreas verdes y el nivel de renta, se encuentran grandes zonas con apenas verde y con una población con dificultades para adaptarse a las olas de calor.

Estas áreas son, según el estudio, zonas de acción prioritaria, es decir, espacios donde es urgente renaturalizar para contribuir al bienestar y la adaptación a las altas temperaturas de las personas con menos ingresos.

Parque de El Retiro (Madrid).

Planificar y renaturalizar

Los autores de este trabajo plantean un conjunto de acciones concretas, como la realización de una planificación integral, estructural y a diversas escalas para que las propuestas no se limiten a ocupar vacíos urbanos, sino que configuren un sistema ecológico conectado y funcional.

También abogan por renaturalizar los espacios libres asociados a edificios públicos, establecer corredores verdes y paseos arbolados continuos. Todo ello para vincular espacios verdes a través de recorridos que construyan un modelo de zonas verdes conectadas entre sí.

Componente social

Tras analizar las conclusiones del informe, desde Amigas de la Tierra han instado a las autoridades «a renaturalizar las ciudades con urgencia, prestando especial atención a las zonas de acción prioritaria, sin olvidar el componente social».

La ONG también reclama políticas de vivienda justas «que eviten que reverdecer las ciudades pueda suponer la expulsión de las personas de sus casas debido a la especulación».

Por último, también demanda la construcción de refugios climáticos comunitarios para que los vecinos puedan decidir sobre sus barrios y «que el verde sea también un lugar donde construir vidas dignas y plenas», concluye Amigas de la Tierra.