Arizónicas

Ayuso destina un millón de euros para eliminar las arizónicas de las casas junto a zonas forestales

La Comunidad de Madrid será la primera región en prohibir las arizónicas, los setos que propagan el fuego

La reforma de la Ley Forestal veta plantar estas coníferas resinosas en una franja de 400 metros

El incendio de Tres Cantos, que cumple un año, calcinó cerca de 2.000 hectáreas y causó un muerto

Madrid persigue las arizónicas, los peligrosos setos inflamables que arden como antorchas en los jardines

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La imagen se repitió casa por casa en Tres Cantos: los setos de arizónicas prendieron como mechas y empujaron el fuego de una parcela a otra en cuestión de segundos. Un año después de aquel incendio, que costó la vida a un vecino, la Comunidad de Madrid mueve ficha contra estos cerramientos.

La presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, ha anunciado una nueva línea de ayudas dotada con un millón de euros para que los propietarios de parcelas próximas a áreas forestales sustituyan las arizónicas por especies más resistentes al fuego.

Primera región en vetarlas

«La experiencia nos ha enseñado que las arizónicas y otras especies resinosas para cerrar parcelas propagan el fuego», explicó la presidenta, que ligó la medida a la seguridad de las viviendas y a reducir los riesgos de propagación.

Díaz Ayuso avanzó además un cambio en la Ley Forestal y de Protección de la Naturaleza para prohibir plantar arizónicas y resinosas en la interfaz urbano-forestal, en una franja de 400 metros. Madrid será la primera región en adoptar esta medida.

La reforma busca también reforzar el papel de los montes madrileños en la conservación de la biodiversidad, la fijación de carbono, la protección del suelo y la regulación del ciclo del agua.

Parcela en la Comunidad de Madrid sin arizónicas.

Como una antorcha

Las arizónicas no son una planta de aquí. El ciprés de Arizona (Cupressus arizonica) es una conífera cupresácea originaria del suroeste de Norteamérica que se popularizó en los jardines por su rápido crecimiento, su bajo coste y sus pantallas vegetales muy densas.

Su peligro se esconde a simple vista. Bajo la capa verde se acumulan ramas secas, hojas y resinas que arden con enorme facilidad, con una combustión rápida e intensa. «Una arizónica es como una antorcha», resumió el oficial de prevención de Bomberos Rafa Reyes.

Cuando el fuego alcanza estos setos, las pavesas saltan y prenden toldos, pérgolas, vehículos o cubiertas. Por eso los bomberos piden mantener los cerramientos a más de cinco metros de la vivienda y elegir especies como la hiedra, el boj o el espino de fuego.

Alergia e invasión

El reverso de esta conífera va más allá del fuego: es una de las principales causas de alergia respiratoria en invierno en el centro de España, ya que su polen se libera durante meses.

A ello se suma su carácter potencialmente invasor. Un estudio de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad del País Vasco, realizado en La Pedriza, demuestra que regenera mejor y resiste las sequías extremas mejor que los pinos autóctonos, a los que puede llegar a desplazar.

En Tres Cantos, el incendio de hace un año calcinó cerca de 2.000 hectáreas y, en las urbanizaciones más castigadas, los setos de arizónicas fueron decisivos para que las llamas corrieran a gran velocidad.

Plantas autóctonas

Desde entonces, y junto al Ayuntamiento, se ha trabajado en la sustitución por especies más adecuadas. A través del IMIDRA se han entregado 3.400 plantas, de ellas 1.600 ejemplares autóctonos como madroños, majuelos, endrinos, jaras, laureles, coscojas y espinos.

La presidenta también puso el foco en la Sierra Oeste, donde los técnicos «ya están analizando el terreno con herramientas avanzadas» para medir el alcance real de los daños en la masa forestal.

Con imágenes de satélite de alta resolución y cartografía de vegetación, la próxima semana comenzarán por vía de urgencia la retirada de arbolado quemado y la creación de fajas de seguridad junto a las pistas forestales de los montes de gestión regional.

Ayudas de 1,12 millones

El Gobierno regional prevé además abrir una convocatoria de 1,12 millones de euros para propietarios de terrenos afectados por los incendios de este año, como los de Lozoyuela y la Sierra Oeste, con dos líneas de gestión forestal y restauración.

«Lo más importante es que detrás de cada incendio hay personas, familias, hogares, animales, recuerdos y proyectos de vida», subrayó la presidenta más allá de los datos técnicos.

Díaz Ayuso tuvo un recuerdo «para todos los afectados por los incendios en España en este durísimo verano», con el compromiso de «seguir cuidando de nuestros montes y protegiendo nuestro patrimonio natural».

Muro sin arizónicas en Madrid

Viñuelas, monte restaurado

En este año, la Comunidad ha culminado la restauración de las 116 hectáreas del Monte de Viñuelas con daños graves. La actuación arrancó en octubre de 2025, se prolongó cuatro meses y contó con 403.198 euros.

Este espacio de 308 hectáreas, integrado en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, la Red Natura 2000 y una Reserva de la Biosfera, vio arder 263,14 hectáreas, más del 85% de su superficie.

Los trabajos frenaron la erosión y facilitaron el rebrote de las encinas, y se completaron con refugios para reptiles y anfibios, charcas y árboles quemados conservados como posaderos para las aves.

Ovejas y agua más barata

La intervención se suma al proyecto MADFIRE del IMIDRA, con 173.560 euros, que estudia la presencia de patógenos capaces de condicionar la recuperación vegetal. El Ejecutivo cedió, además, 21 ovejas de raza colmenareña para reponer el rebaño perdido.

Por último, Canal de Isabel II aprobó una rebaja de hasta el 80% de la parte variable de la tarifa durante un año. La medida ha beneficiado ya a 44 usuarios, con 22.481 euros bonificados, y prevé alcanzar los 55.000 euros en diciembre, unos 1.250 euros por beneficiario.