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Los zoólogos no dan crédito: un estudio que algunos mamíferos encogen su cerebro para sobrevivir al invierno

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Un estudio publicado en la revista Molecular Biology and Evolution demuestra cómo ciertos mamíferos modifican físicamente sus cerebros y cráneos para atravesar los meses más fríos del año.

La investigación, liderada por la Universidad de Stony Brook en Estados Unidos en colaboración con instituciones europeas, revela que estos animales implementan algunos procesos biológicos que les permiten ahorrar energía en invierno, un hallazgo que desafía la comprensión tradicional de la biología animal.

Cómo algunos mamíferos reducen su cerebro en invierno para ahorrar energía

Durante décadas, los zoólogos han documentado comportamientos y rasgos adaptativos en animales para enfrentar el frío, pero pocos son tan sorprendentes como el fenómeno conocido como Dehnel.

Según informa Earth.com, este proceso consiste en una disminución reversible del tamaño del cerebro, el cráneo y otros órganos en pequeños mamíferos durante el invierno, seguida de un crecimiento de vuelta a la normalidad con la llegada de la primavera.

Estudios anteriores habían observado este fenómeno en musarañas y otros insectívoros, registrando reducciones de masa corporal de entre un 18 y 20% durante los meses fríos, con cambios significativos en la anatomía craneal.

Por ejemplo, en las musarañas de los Montes Apalaches, tanto el cuerpo como la caja craneal disminuyen en invierno y recuperan su tamaño en primavera, lo que les permite conservar energía en condiciones de escasez de alimento.

Adaptación cerebral estacional de los mamíferos: genes y plasticidad

El estudio profundiza en las bases genéticas y moleculares de esta plasticidad. Los investigadores identificaron grupos de genes cuya actividad cambia según la estación, regulando el crecimiento y la reducción del cerebro sin causar daños permanentes.

Este descubrimiento ofrece nueva información sobre cómo los mamíferos controlan la plasticidad cerebral, un proceso complejo que combina metabolismo, regeneración tisular y ahorro energético.

Este mecanismo estacional contrasta con otras estrategias para afrontar el frío, como la hibernación o la migración. En lugar de entrar en estado de inactividad, estos animales ajustan su fisiología para permanecer activos, aunque en una versión reducida de sí mismos, y luego revertir los cambios con la llegada de temperaturas más cálidas.

Éstas son las ventajas evolutivas de reducir el cerebro en invierno

Un cerebro más pequeño requiere menos energía, algo fundamental para pequeños mamíferos de metabolismo elevado.

Mantener un cerebro grande durante un invierno riguroso supone un gasto energético alto, por lo que disminuir su tamaño y el de otros órganos esenciales es una estrategia eficaz para sobrevivir cuando el alimento escasea.

Esta adaptación también podría reducir riesgos de depredación, ya que los animales pueden moverse y buscar alimento sin comprometer la energía necesaria para sobrevivir.

Implicaciones biomédicas y ecológicas de este descubrimiento sobre los mamíferos

Estos hallazgos tienen relevancia biomédica. Comprender cómo los mamíferos regulan y revierten el tamaño del cerebro sin daños permanentes abre posibilidades para estudiar procesos de plasticidad y reparación cerebral en humanos.

Además, el fenómeno de Dehnel destaca la sofisticación de las estrategias de supervivencia en la naturaleza, recordando que incluso los animales más pequeños pueden mostrar adaptaciones complejas frente a condiciones extremas. Y tú, ¿conocías que algunos mamíferos pueden encoger su cerebro para sobrevivir al invierno?