El fenómeno de los árboles tímidos
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Los conocidos como árboles tímidos son aquellos cuyas ramas y hojas crecen pero nunca se llegan a topar con las de otro árbol, formando grietas en las alturas que le dan una estética muy original al entorno. Un verdadero fenómeno natural que ha sido caso de estudio en los últimos 50 años y para el que hay varias teorías que lo explican.
Cuando te pones debajo de ellos, miras hacia arriba y ves un espectáculo natural increíble. Su estética se parece a figuras geométricas que parece que van a fundirse pero que en realidad nunca se van tocar ya que están separados por pequeñas grietas de entre 10 y 50 cm.
Los árboles tímidos, objeto de estudio
El concepto «la timidez de los árboles» fue creado por Maxwell Jacobs, un botánico australiano que en los años 50 estudió específicamente el crecimiento de los eucaliptos. Tras finalizarlo determinó que las ramas son sensibles a la fricción que se causa con el movimiento del viento, por lo que si las ramas se chocan se dañan sus tejidos, lo que hace que ya no crezcan más.
Resulta curioso que, años después, Francis S.P., un botánico de Malasia, realizó otro estudio y no encontró evidencias de que los resultados del estudio anterior fuera realmente cierto. También reveló que los brotes eran sensibles a los diferentes niveles de luz y que interrumpían su crecimiento al acercarse a otras ramas para poder obtener más luz.
También dedicó mucho tiempo a su estudio Francis Hallé, un botánico francés que determinó que la explicación a los árboles tímidos es puramente genética, aunque no tiene un motivo realmente claro para esas grietas que se forman.
Otras investigaciones han concluido, por ejemplo, que esa timidez se debe a la prevención del contagio que tienen los propios árboles.
No cabe duda de que, sea cual sea el motivo por el que se forman, los árboles tímidos son una verdadera maravilla para la vista. Todo un fenómeno natural que merece la pena encontrarse en el camino, aunque solo sea una vez.
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