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Un ciervo recorre todos los veranos 50 km para volver a su pueblo de Zamora: los turistas se hacen ‘selfies’ con él y los vecinos dicen que es «uno más»

Tomás es un ciervo de imponente cornamenta que lleva tres veranos regresando a Linarejos, una pedanía de Zamora próxima a Portugal. Su historia comenzó casi por casualidad, pero la presencia del animal terminó convirtiéndose en una escena habitual para los habitantes del pueblo.

El animal se ha acostumbrado a moverse por las calles y alrededores de la localidad con una tranquilidad poco habitual. Los vecinos también se han habituado a verlo, aunque su creciente fama ha provocado la llegada de turistas que quieren acercarse para fotografiarse con él.

Tomás recorre 50 kilómetros para volver a Linarejos

A mediados de julio, el Servicio Territorial de Medio Ambiente decidió intervenir después de que cada vez más visitantes se aproximaran al animal sin medir los riesgos. El objetivo era evitar que la situación terminara provocando un accidente.

Los agentes montaron un dispositivo especial para sedar a Tomás, un ciervo de unos 180 kilos, y trasladarlo al monte público de El Casal, situado a unos 50 kilómetros de Linarejos. Los vecinos estaban de acuerdo con la medida porque entendían que era necesario alejarlo de las personas que se acercaban demasiado.

Pero el traslado duró poco. Apenas seis días después, Tomás había regresado al pueblo. El ciervo volvió a recorrer Linarejos a su ritmo habitual, deteniéndose junto a manzanos, cerezos y perales para buscar alguna fruta que complementara la abundante hierba que encuentra en la zona.

Su regreso sorprendió a los habitantes, pero también confirmó una costumbre que ya conocen bien: Tomás considera Linarejos su refugio durante los meses de verano.

La advertencia de los vecinos del pueblo

La relación entre Tomás y los habitantes de Linarejos es de afecto mutuo. En la localidad viven apenas una quincena de vecinos y veraneantes, y todos se han acostumbrado a compartir el espacio con el ciervo.

María José Boyano, una de las residentes, resume esa convivencia comparándolo con cualquier otro habitante del pueblo. Para ella, Tomás es «como un vecino más», aunque insiste en que debe existir respeto por ambas partes.

El problema aparece cuando llegan visitantes que no conocen al animal y se acercan demasiado. La fama de Tomás ha provocado que algunos turistas quieran hacerse ‘selfies’ junto a él, acariciarlo, tocar su cornamenta o incluso darle comida.

Los habitantes de Linarejos han advertido que no se trata de una mascota. Aunque el ciervo tenga un aspecto manso y tolere la presencia humana, continúa siendo un animal salvaje. Por eso, los vecinos recomiendan observarlo desde lejos y evitar cualquier contacto.

Después de su regreso, la localidad se llenó de carteles con la fotografía de Tomás y una serie de normas destinadas a evitar comportamientos que puedan poner en peligro a las personas o al propio animal.

La intención es prevenir una situación que termine en desgracia y que pueda obligar a tomar medidas todavía más drásticas con el ciervo.

¿Cómo llegó el ciervo a Linarejos?

La historia de Tomás comenzó a principios del verano de 2024. El ciervo apareció en Linarejos después de sufrir una lesión en una de sus patas que le impedía caminar con normalidad.

La presencia de lobos alrededor del pueblo también pudo influir en su decisión de acercarse a la población. Según explica el vecino Eloy Martín, el animal tuvo que elegir entre permanecer expuesto a los depredadores o aproximarse a un lugar donde había personas.

El verano termina y Tomás vuelve al monte

Como ya ocurrió durante los dos veranos anteriores, Tomás no permanece todo el año en Linarejos. Cuando llega la época de la berrea, se aleja del casco urbano siguiendo su ciclo reproductivo.

Es entonces cuando abandona el pueblo para buscar a las hembras y no regresa hasta bien entrado el invierno. Los vecinos conocen ya este patrón y saben que sus paseos por las calles de Linarejos son una escena propia de los meses más cálidos.

Mientras permanece allí, el ciervo se mueve con calma por la localidad y aprovecha los recursos que encuentra. La hierba es su principal alimento, aunque tampoco desaprovecha las frutas de los árboles que encuentra a su paso.