Naturaleza
Árboles

Los científicos lo confirman: se puede enfriar una ciudad hasta 18 ºC, pero solo si se escogen los árboles adecuados

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Combatir el calor extremo en los entornos urbanos requiere algo más que voluntad política y plantaciones masivas. Un estudio internacional revela que la vegetación estratégica reduce la carga térmica de los peatones de forma drástica, alcanzando descensos de hasta 18 ºC.

Sin embargo, la clave del éxito no reside en la cantidad, sino en una planificación adaptada al clima local.

La ciencia demuestra que la elección correcta de árboles permite reducir el calor urbano hasta 18 ºC

La investigación, liderada por Mohammad A. Rahman de la Universidad de Melbourne y publicada en el libro Urban Sustainability de Springer Nature, analiza cómo diferentes configuraciones de verde urbano alteran la experiencia térmica en el espacio público.

El equipo comparó mediciones de campo en tres ciudades con climas muy distintos: Melbourne, Múnich y Hong Kong. Los datos obtenidos en Melbourne resultan asombrosos. En esta ciudad de clima templado, los árboles situados en las calles redujeron el calor radiante que absorben los peatones en más de 18 ºC respecto a las zonas abiertas.

El estudio subraya que, aunque la temperatura del aire varía poco, la sombra proyectada por las copas de los árboles transforma por completo el confort térmico de quienes transitan por la acera.

No obstante, el profesor Rahman advierte de que plantar cualquier especie sin criterio científico puede resultar contraproducente. Un diseño equivocado no solo falla en su objetivo de enfriar, sino que en días calurosos puede aumentar la sensación de incomodidad térmica si no se gestionan variables como la humedad o la ventilación.

¿Por qué no todos los árboles sirven para combatir las olas de calor?

El rendimiento de la vegetación depende directamente de la interacción con el entorno local y el clima de la región. En Múnich, por ejemplo, los investigadores descubrieron que el mayor beneficio proviene de la vegetación combinada en capas.

La mezcla de árboles, arbustos y cobertura vegetal a ras de suelo reduce el estrés térmico vespertino en casi 8 ºC. El escenario cambia en ciudades con climas subtropicales húmedos como Hong Kong.

Allí, la vegetación densa generó resultados variables, y en ocasiones, la transpiración de las plantas elevó la humedad ambiental lo suficiente como para anular parte del enfriamiento por sombra.

Además, en corredores urbanos estrechos, una masa vegetal excesivamente compacta reduce el flujo de aire y atrapa los contaminantes de los vehículos cerca de los peatones.

Estos hallazgos cuestionan las políticas municipales que miden el éxito de sus planes de reforestación únicamente por el número total de ejemplares plantados.

La eficiencia climática real exige considerar la disposición, la densidad y la arquitectura de la copa de cada especie.

El diseño de infraestructura verde y la importancia de la vegetación estratificada

Para que las ciudades sean resilientes ante el cambio climático, los gestores deben tratar el arbolado como una auténtica infraestructura climática. En espacios abiertos y parques, la estructura de vegetación estratificada (con diferentes alturas y tipos de plantas) maximiza el enfriamiento y fomenta la biodiversidad.

En calles densamente edificadas, el diseño debe buscar un equilibrio preciso entre la sombra necesaria y la ventilación imprescindible para dispersar el aire cálido.

La transpiración vegetal refresca el ambiente en climas secos, pero requiere una selección de especies que sobrevivan con el agua disponible. La conclusión de los expertos es rotunda: la ciudad más fresca no es la que más árboles planta, sino la que mejor los distribuye.