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La ciencia española celebra un logro colosal: se puede controlar la plaga de topillos en Castilla y León sin usar químicos

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Animales como el jabalí alteran el suelo de los bosques, pero otras especies más pequeñas pasan desapercibidas pese a ser igual de dañinas. Por ejemplo, en Castilla y León es lo que ocurre con el topillo campesino.

Durante años el método para controlarlos ha sido el uso de rodenticidas, pero estos tienen un efecto nocivo en la naturaleza. Por ello, los científicos españoles han creado una alternativa eficaz y sostenible.

Y es que los investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos(IREC) han validado un sistema de control biológico que permite reducir la plaga sin recurrir a productos químicos, tal y como recoge un estudio publicado en MDPI.

La investigación liderada por el IREC para controlar las plagas de topillos

Bajo el liderazgo de Javier Viñuela, un equipo de investigadores del IREC ha dado con la clave para luchar contra las plagas de topillo campesino. Lo fundamental es reforzar la presencia de sus depredadores naturales.

En concreto han propuesto la instalación de cajas nido y posaderos, ya que facilita que aves rapaces ocupen zonas agrícolas donde antes tenían poca presencia.

Estas especies actúan como controladores naturales de la plaga, lo que reduce las poblaciones de topillos de forma continua. El estudio confirma que este sistema funciona sobre el terreno y que puede aplicarse de forma generalizada.

Frente a los métodos tradicionales, el control biológico no elimina el problema de forma puntual, sino que contribuye a estabilizar el ecosistema y evitar nuevas proliferaciones masivas.

Por qué el topillo es una plaga tan recurrente en Castilla y León

El topillo campesino lleva años siendo uno de los mayores quebraderos de cabeza para el campo en Castilla y León. Sus ciclos de expansión provocan auténticas explosiones demográficas que arrasan cultivos y obligan a intervenir con rapidez.

Hasta ahora, la respuesta habitual había sido el uso de venenos para controlar la población. Sin embargo, este tipo de medidas no sólo afecta al roedor, sino también a otras especies del ecosistema, lo que genera un impacto todavía peor que el problema inicial.

Por todo ello, los zoólogos, el sector cinegético y los agricultores llevaban años reclamando medidas más eficaces en el largo plazo. El aumento de sus depredadores naturales es la solución.

España cambia el modelo para la defensa contra las plagas de topillos campesinos

Los resultados demuestran un cambio de enfoque en la gestión de plagas agrícolas. Al apostar por el control biológico no sólo es posible reducir el uso de químicos, sino que también se protege la biodiversidad.

Además, esta estrategia tiene un efecto a largo plazo. Al mantener el equilibrio entre depredadores y presas, disminuye la probabilidad de que se repitan los episodios de plaga que han marcado los últimos años.

De hecho, el estudio del IREC viene acompañado de herramientas para facilitar su aplicación en el campo, lo que permite que estos avances tengan un beneficio directo en el corto plazo para los agricultores.

Ahora ya pueden disfrutar de una alternativa real al uso de venenos, y la solución puede ir más allá de las plagas de topillo. Esto es la puerta a una gestión más eficaz y sostenible de los ecosistemas.