Oyarzabal, el antidivo que De la Fuente ha convertido en crack Mundial
Oyarzabal es un crack normal, un jugador de esos que no cambia y que no busca focos
Es un soldado de Luis de la Fuente, quien tiene al delantero como un futbolista único
España presenta su candidatura

Hay futbolistas que necesitan focos. Otros viven de los titulares, de las campañas publicitarias y de una exposición constante. Y luego está Mikel Oyarzabal. El delantero de la Real Sociedad volvió a demostrar frente a Arabia Saudí por qué es uno de los futbolistas más importantes para Luis de la Fuente. Dos goles y una asistencia para Lamine Yamal en una exhibición que confirmó una realidad que dentro de la Selección nadie discute desde hace tiempo: Oyarzabal es un valor seguro. Y eso que estaba tocado y hasta en la noche previa no confirmó al seleccionador que podía jugar.
Mientras otros acaparan portadas, él acumula actuaciones decisivas. Mientras otros generan ruido, él produce goles. Mientras otros venden imagen, él gana partidos. Ante Arabia Saudí estuvo sencillamente espectacular. Asistió a Lamine en el primer tanto del encuentro con un pase medido al segundo palo y después apareció donde siempre aparece un delantero de verdad: dentro del área. Allí marcó dos goles más para liderar una victoria que permite a España respirar y volver a mirar al Mundial con optimismo.
No sorprendió a nadie dentro del vestuario. Tampoco al seleccionador. Luis de la Fuente lleva más de una década confiando en él. Ambos se conocen desde 2015, cuando el técnico comenzó a trabajar en las categorías inferiores de la Federación. Desde entonces se ha construido una relación basada en la confianza absoluta. El seleccionador sabe perfectamente lo que le da Oyarzabal y Oyarzabal sabe exactamente lo que necesita De la Fuente.
Un hombre de Luis
Por eso siempre juega. Porque puede hacerlo prácticamente en cualquier posición del ataque. Puede arrancar desde una banda, actuar como mediapunta o convertirse en delantero centro. Entiende el juego como pocos. Sabe cuándo fijar centrales, cuándo caer a un costado, cuándo atacar espacios y cuándo asociarse. Es uno de esos futbolistas que hacen mejores a los que juegan a su alrededor. Y además marca. Mucho.
Desde la llegada de De la Fuente al banquillo de España ha participado en una enorme cantidad de goles entre tantos y asistencias. Ha hecho 21, pero ha fabricado muchos más. Es una de las grandes garantías ofensivas de España y uno de los futbolistas más determinantes de la etapa más exitosa de la selección en los últimos años.
Dentro de ese cuerpo técnico lo consideran un jugador de talla mundial. Un futbolista top. Pero él jamás ha querido comportarse como una superestrella. Oyarzabal sigue siendo el mismo chico de Eibar que valora por encima de todo a su gente, a su cuadrilla y a su familia. Un tipo normal que ha encontrado la felicidad en San Sebastián y que nunca ha sentido la necesidad de marcharse para demostrar nada a nadie. De hecho, llegó a rechazar una importante oferta del Athletic porque tenía claro dónde quería estar. En la Real Sociedad. En su casa.
Un crack normal
Tampoco fuera del campo se parece demasiado a las grandes estrellas del fútbol moderno. Mantiene un perfil bajo, huye de los focos innecesarios y siempre ha priorizado el trabajo al escaparate. Mientras desarrollaba su carrera como futbolista continuó estudiando en la universidad. Una muestra más de una personalidad poco habitual en la élite.
Quizá por eso Luis de la Fuente le aprecia tanto. Porque sabe que cuando llegan los momentos importantes, cuando el Mundial aprieta y cuando la selección necesita certezas, siempre aparece el mismo nombre: Mikel Oyarzabal. El líder silencioso de España. El futbolista que nunca falla. El valor seguro de una Selección que sueña con volver a conquistar el mundo.