Mundial 2026: grupo H

Cómo Uruguay es el país con menos población y más ratio de futbolistas del mundo: «A los cinco años ya compiten»

Uruguay exporta 112 futbolistas por cada millón de habitantes, más que cualquier otro país

La población total apenas alcanza la mitad que la Comunidad de Madrid

Martín Lasarte, técnico uruguayo con pasado en la Real Sociedad y Nacional, explica este fenómeno en OKDIARIO

El rival invisible al que se enfrenta España ante Uruguay

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En este Mundial de mases. Más selecciones, más sedes, más semanas, más distancias, más calor, más normas… Más, más, más y más. Uruguay, siguiente rival de España en el Mundial, no sigue la norma. Para Uruguay, menos es más. Ningún país del mundo contribuye más al fútbol siendo menos. El fútbol, que en Uruguay tiene más que ver con la vida que con el deporte. La población total del país apenas supera los 3,4 millones de habitantes, la mitad que la Comunidad de Madrid, pero su ratio de futbolistas en el extranjero por cada millón de habitantes es el más alto del mundo.

Exporta 112 jugadores por cada millón. Por poner en perspectiva, Brasil, que es el país con más futbolistas fuera de sus fronteras, su ratio apenas arroja seis jugadores en el exterior por cada millón de habitantes. «Somos un país pequeño en medio de dos monstruos territoriales como son Argentina y Brasil. Les tocamos los cataplines desde siempre. Eso hace que el uruguayo nazca con un gen especial», asegura a OKDIARIO Martín Lasarte, entrenador uruguayo que dirigió a la Real Sociedad y a Nacional, entre otros.

«Somos pocos, pero no por eso debemos ser menos. Podemos llegar a ser más. Lo que genera el futbolista es la competitividad. Se puede ser más o menos técnico y más o menos inteligente jugando al fútbol, pero lo que se hace en Uruguay es competir mucho y bien», cuenta. La pirámide poblacional uruguaya refleja el ramillete. Dentro de los 1,6 millones de hombres, algo más de 382.000 figuran comprendidos entre los 15 y 29 años, que es el abanico de rendimiento de los futbolistas profesionales.

«En Uruguay somos purasangres», recalca Lasarte. El fútbol uruguayo se trabaja desde la base más base a través del Baby Fútbol. Se trata de una institución cultural y deportiva regulada por la Organización Nacional de Fútbol Infantil (ONFI) que cuenta con unos 600 clubes en todo el país. Abarca tanto áreas urbanas como rurales, funcionando como una red nacional temprana de captación de talentos y formativa de donde surgen las estrellas de la élite profesional. «Desde los cinco años ya están compitiendo», cuenta Lasarte.

«Hay ligas diseminadas, fundamentalmente en Montevideo, porque acapara la mitad de la población. Después están las categorías juveniles. A partir de los 14 o 15 años ya empiezan a ser fichados por equipos y empiezan a jugar en ligas a nivel profesional. También existe otra red muy importante, que es el fútbol universitario. Hay cinco divisiones. Son chicos que estudian y por estudiar, pueden competir en esa liga. Hay muchos futbolistas que surgen de esa red. En lo que no podemos competir es en instalaciones, indumentarias, terreno de juego…», cuenta Martín Lasarte.

El fútbol como válvula de escape

Precisamente, el jugador uruguayo utiliza esa precariedad como impulso. «Eso les da un plus. A todos. Piensan ‘tengo que salir adelante, me estoy jugando la vida’. Es una locura, pero se piensa así. En el ‘quiero ayudar a mi familia’. Muchos de los jugadores que llegan a la élite lo hacen desde estratos sociales complicados. El fútbol es su tabla de salvación», explica. Esa redención suele llegar desde el otro lado del Atlántico. Uruguay es el país que más jugadores exporta fuera de sus fronteras, principalmente a Europa.

«En muchas ocasiones, el salto es apresurado. Se tiende a pensar que tienen que formarse fuera, pero hay chicos muy jóvenes que no están preparados para desarrollarse fuera de su país a los 16 años. Sin su familia, ni amigos ni afectos. Algunos lo consiguen, claro, pero es complicado», apunta. El futbolista uruguayo se desarrolla hasta la adolescencia en campos improvisados. Pastos barrosos, cemento agrietado… Y el fútbol se vuelve más aguerrido que técnico.

«Nuestro fútbol sigue siendo un fútbol un poco más lento. Nunca pudimos jugar de primeras. Siempre era controlar y a volver a controlar para después pasar. Ha sido así porque los campos eran complicados. Eso te obliga a tener otros recursos. Antes dominábamos el juego aéreo. Ahora el fútbol ha evolucionado, se han mejorado las instalaciones y cada vez hay jugadores más técnicos», finaliza Lasarte. Uruguay fue campeón Mundial sub-20 en 2023. Tiene dos Mundiales absolutos y 15 Copas América. Se dice pronto. Siempre buscan más, pese a ser menos.

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