Alerta en Nueva York por el humo a dos días de la final del Mundial
El humo procedente de los incendios forestales de Canadá ha cubierto la ciudad y ha disparado los niveles de contaminación
La final entre España y Argentina no corre peligro, aunque las autoridades mantienen la vigilancia sobre la calidad del aire
El árbitro de la derrota de Argentina ante Arabia Saudí pitará la final contra España

La ciudad de Nueva York y su área metropolitana viven estos días bajo una alerta ambiental por la mala calidad del aire a apenas unas horas de la gran final del Mundial entre España y Argentina. La densa nube de humo que cubre la región procede de los más de cien incendios forestales que permanecen activos en Canadá y que, impulsados por las corrientes de viento, han alcanzado el noreste de Estados Unidos. La situación se ha visto agravada por un domo de calor que mantiene las partículas contaminantes cerca del suelo, disparando los niveles de contaminación hasta registros considerados muy perjudiciales para la salud.
Las autoridades sanitarias han recomendado limitar al máximo la actividad al aire libre debido a la elevada concentración de partículas finas (PM2.5), especialmente peligrosas para el sistema respiratorio. La exposición prolongada puede provocar tos, irritación en ojos y garganta, dificultades para respirar o fatiga, además de aumentar el riesgo para personas con problemas cardíacos o respiratorios. Incluso se ha aconsejado el uso de mascarillas N95 o KN95 en las zonas más afectadas mientras persistan estas condiciones.
En principio, la final del domingo en el MetLife Stadium no corre peligro. Las previsiones meteorológicas apuntan a la llegada de lluvias durante el sábado y a un descenso de las temperaturas en la mañana del domingo, un cambio que debería limpiar gran parte del humo acumulado y mejorar notablemente la calidad del aire antes del España-Argentina. Aun así, la humedad y el posible aire residual podrían incrementar la exigencia física del encuentro, por lo que la FIFA mantiene sobre la mesa la posibilidad de aplicar pausas de hidratación si las condiciones ambientales así lo aconsejan.