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Los veterinarios expertos mandan un aviso a los dueños de gatos: «Si tiene las orejas más caídas de lo normal puede ser un síntoma de que oculta algún problema de salud más profundo»

Orejas gatos
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Además de permitirles captar sonidos, las orejas de los gatos desempeñan un papel muy importante en su lenguaje corporal. Por este motivo, observar las orejas de un gato puede ayudar a detectar posibles señales de incomodidad cuando presenta algún problema de salud.

Las orejas giratorias son una adaptación evolutiva heredada de los antepasados salvajes de los gatos. Como depredadores, los felinos necesitan tener un oído muy sensible para detectar los sonidos de posibles presas y mantenerse alerta ante cualquier peligro. Esta capacidad les permite localizar con precisión los movimientos de animales pequeños, como los ratones, y reconocer posibles amenazas en su entorno.

Posición de las orejas de los gatos

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Para valorar el dolor de un gato, los veterinarios recomiendan prestar especial atención a la posición de las orejas. También hay que fijarse en los ojos, comprobando si están abiertos, entrecerrados o completamente cerrados, así como en los bigotes, que pueden estar relajados y curvados o mostrarse tensos y rectos. El hocico es otro indicador relevante, ya que puede presentar un aspecto relajado o reflejar cierta tensión. Por último, conviene observar la posición de la cabeza en relación con los hombros.

  • Sin dolor: las orejas están orientadas hacia delante, los ojos permanecen abiertos y el hocico presenta un aspecto relajado. Los bigotes están curvados y distendidos, mientras que la cabeza se mantiene por encima de la línea de los hombros.
  • Dolor moderado: las orejas aparecen ligeramente separadas, los ojos están parcialmente abiertos y el hocico muestra cierta tensión. Los bigotes pueden estar algo torcidos o rectos, y la cabeza se sitúa aproximadamente a la altura de los hombros.
  • Dolor presente: las orejas están aplanadas, los ojos permanecen cerrados y el hocico se muestra tenso. Los bigotes aparecen rectos o dirigidos hacia delante, mientras que la cabeza se encuentra por debajo de la línea de los hombros.

Significados

La posición de las orejas de un gato es una de las señales que permiten interpretar su estado de ánimo y saber cómo se siente en cada momento. Aunque cada animal tiene su propia personalidad, determinados gestos pueden ayudar a comprender si está tranquilo, siente curiosidad, experimenta miedo o está incómodo.

Cuando las orejas permanecen en su posición natural, orientadas hacia delante y sin tensión, suele ser señal de que está tranquilo y se siente cómodo. Esta postura indica que percibe su entorno como seguro y puede ir acompañada de otros gestos, como parpadeos lentos o un ronroneo suave. En general, es una posición que refleja confianza y bienestar.

Si el gato mantiene las orejas erguidas e inclinadas hacia delante, probablemente esté prestando atención a algo que despierta su interés. Es habitual observar este comportamiento cuando explora un espacio desconocido, mira a los pájaros desde la ventana o participa en un juego. Sus orejas le permiten localizar sonidos y orientarse hacia aquello que capta su atención.

Cuando las orejas del gato apuntan hacia lados diferentes, puede estar intentando identificar el origen de un sonido o prestar atención a varios estímulos al mismo tiempo. Esta posición refleja que está alerta y recopilando información sobre lo que sucede a su alrededor, aunque no significa necesariamente que tenga miedo o se sienta amenazado.

Si las orejas empiezan a inclinarse hacia atrás, puede ser una señal de que el gato está incómodo, molesto o ligeramente irritado. Esto puede suceder, por ejemplo, durante una sesión de caricias que ya no le resulta agradable. Si observas este cambio mientras interactúas con él, lo más recomendable es detenerte y darle espacio, especialmente si también intenta apartarse o mueve la cola con brusquedad.

Cuando un gato aplana las orejas contra la cabeza y las orienta hacia los lados o hacia atrás, puede estar experimentando miedo, estrés o una sensación de amenaza. Cuanto más pronunciada sea esta postura, mayor puede ser su incomodidad, aunque es importante interpretar el gesto junto con el resto de su lenguaje corporal.

Finalmente, los temblores de las orejas pueden tener diferentes explicaciones. En ocasiones, el gato reacciona a un sonido, detecta la presencia de un insecto o muestra cierta irritación ante un estímulo de su entorno. También es posible observar movimientos involuntarios mientras duerme, especialmente durante la fase REM, en la que se producen los sueños. Sin embargo, si sacude las orejas repetidamente, se rasca con frecuencia, inclina la cabeza o muestra molestias al tocarle esa zona, podría tener un problema auditivo o una irritación que requiera atención veterinaria.

Recuerda que los gatos tienen su propio lenguaje corporal y que aprender a interpretarlo te ayudará a comprenderlos mejor y a fortalecer el vínculo que compartes con ellos. La posición y el movimiento de sus orejas forman parte de ese lenguaje silencioso que merece la pena conocer. Aprender a descifrarlo te permitirá entender mejor sus necesidades y responder adecuadamente a lo que intenta comunicarte.

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