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Si tienes este apellido y eres de Madrid, tienes antepasados sefardíes

El propio apellido Madrid proviene de origen sefardí junto a otros muchos que se oyen en la capital

Si tu apellido está en esta lista eres 100% español

Es uno de los apellidos más populares de España y casi nadie conoce su origen: «Hijo de…»

Muchas son las personas que apenas piensan en cuál es el origen de su apellido, pero basta con investigar un poco para darnos cuenta que algunos apellidos esconden un pasado que nunca nos habría imaginado o que no relacionaríamos para nada con otras poblaciones. Puede que incluso teniendo un apellido que podríamos considerar como común o uno de los que más suenan en España, y en concreto en Madrid, quizás nos sorprendamos al descubrir que implica el tener antepasados sefardíes, las comunidades judías que vivieron en la península ibérica antes de las expulsiones del siglo XV.

Mucho antes de 1492, la población judía poblaba gran parte de la península con figuras como comerciantes, médicos, artesanos y personas dedicadas a la administración. Sin embargo, todo cambió tras la expulsión ordenada por los Reyes Católicos. Algunas familias tuvieron que marcharse, mientras que otras permanecieron tras convertirse al cristianismo y con el tiempo. Aquellas personas acabarían generando una serie de apellidos que para sorpresa de muchos son de los más comunes, como García, López, Pérez, Sánchez, Martínez o Rodríguez, pero no los únicos.

Si tienes este apellido y eres de Madrid, tienes antepasados sefardíes

Como vemos, algunos de estos apellidos que indican antepasados sefardíes, los llevan hoy miles de personas en España, sin embargo habría que saber el origen de todas las personas que lo comparten e ir caso por caso, para analizar si no influyen otros orígenes. De todos modos la relación de apellidos es larga. La tienes a continuación:

De dónde viene la historia de los sefardíes

El término proviene de Sefarad, que es el nombre que se usaba en la tradición judía para referirse a la península ibérica. Durante siglos hubo comunidades judías asentadas en distintos puntos de España y Portugal, aunque su situación dependió mucho del lugar y del momento. No todos tuvieron la misma posición ni desempeñaron los mismos oficios y puede que muchos fueran comerciantes, médicos o artesanos, pero también hubo personas que llegaron a trabajar cerca de las cortes.

En 1492 con el Edicto de Granada, los Reyes Católicos dieron a los judíos la opción de convertirse al cristianismo o marcharse de sus dominios. Quienes abandonaron la península siguieron caminos muy distintos. Algunas familias llegaron al norte de África, otras se instalaron en diferentes lugares del Mediterráneo y también las hubo que acabaron en territorios del Imperio otomano o en otras zonas de Europa. En Portugal la presión llegó pocos años después, durante el reinado de Manuel I, con conversiones forzosas y la salida de parte de la población judía.

Ese recorrido explica también por qué un apellido, cinco siglos después, cuenta sólo una parte de la historia. Hubo quienes se marcharon, quienes se convirtieron y permanecieron aquí y familias cuyos descendientes terminaron repartidos por lugares muy alejados. Además, los mismos apellidos podían aparecer en personas sin parentesco entre sí. Por eso encontrarse uno de estos nombres en una relación vinculada a los sefardíes puede dar una pista sobre la que investigar, pero no permite reconstruir por sí mismo el origen de una familia.

De este modo, que se lleve el apellido García, Pérez, López, Sánchez o cualquier otro apellido de los antes enumerados, puede despertar curiosidad, sobre todo si nunca se había planteado la posibilidad de una conexión sefardí. Pero compartir nombre con una familia documentada hace siglos no significa necesariamente descender de ella. Muchos de estos apellidos fueron utilizados por grupos diferentes y terminaron extendiéndose por territorios muy alejados entre sí.