Madrid

El restaurante perfecto para celebrar San Valentín en Madrid: elegante, ambiente íntimo y platos cuidados al detalle

Hoy se celebra San Valentín y si vives en Madrid, o has decidido una escapada romántica, seguro que querrás pasar una velada especial y nada como hacerlo en uno de los mejores restaurantes de la capital: Terracotta. Un espacio donde la artesanía no es sólo un concepto, sino una forma de entender la cocina y el ambiente desde que cruzas la puerta.

Este no es un restaurante que intenta impresionar a base de artificios. Su encanto está precisamente en lo contrario: en los detalles pequeños, en la luz cálida, en la sensación de que cada mesa se ha pensado para que la conversación tenga su propio espacio y para que el tiempo, por una vez, vaya un poco más despacio. Y eso, un 14 de febrero, se agradece como pocas cosas. Quienes lo conocen hablan de su atmósfera íntima, de un servicio atento, y de una carta que cambia según la temporada y que siempre mira al producto con respeto. Es justamente ese equilibrio entre cercanía, técnica y una estética muy medida, lo que ha convertido a Terracotta en uno de los rincones favoritos de parejas que celebran algo especial.

El restaurante perfecto para celebrar San Valentín en Madrid

Terracotta toma su nombre de la arcilla modelada y cocida al horno, un material ancestral que marca la identidad del restaurante en fondo y forma. Ese guiño a la artesanía se nota nada más entrar: tonos tierra, texturas naturales y un ambiente que evita el ruido visual para dejar protagonismo a lo que realmente importa. La idea es que cada plato, cada copa y cada detalle recuerde a ese trabajo manual y cuidado del que presume su cocina.

La carta sigue esa misma filosofía. Elaboraciones frescas, de temporada, ejecutadas con mimo y pensadas para que cada pase tenga algo que contar. No hay artificios gratuitos, sino una búsqueda honesta de sabor. En días señalados como San Valentín, esa coherencia se percibe desde el primer bocado.

Platos pensados para disfrutar despacio

Terracotta ofrece una selección muy variada para compartir, ideal para empezar la noche sin prisas. Entre las opciones más celebradas están el carpaccio de bacalao con tomate noble y pan sardo (27,75 €), el steak tartar de vaca madurada (27,50 €) y el tartar de atún de almadraba, que mantiene una textura limpia y un punto de aliño muy equilibrado (27,50 €).

Si buscas algo más rompedor, la carta juega con ideas divertidas y sabrosas: la barrita energética de torrezno, revolcona y mojo picón (15,50 €) o las palomitas de gambón con chutney de mango y mahonesa de kimchi (15,50 €) son perfectas para quienes disfrutan probando platos diferentes sin perder elegancia.

Y si prefieres empezar con un plato que combine tradición y técnica, Terracotta tiene uno de esos que dejan huella: los Callos de autor, una versión suave y contemporánea del clásico asturiano, servidos con una espuma de patata cremosa, cebol­lino fresco y un toque final de pimienta y sal Maldon. Lo tienes por 24 € y es de los que invitan a mojar pan sin ningún remordimiento

Principales con carácter para una ocasión especial

La selección de principales es amplia, con opciones marinas y carnes trabajadas con mucho fondo. El pulpo a la brasa con parmentier de patata y mojo picón (28,50 €) es uno de los más solicitados por su equilibrio entre sabor y textura. Si prefieres pescado, la corvina a la brasa con glass marino y puré púrpura (26 €) o el bacalao con pimientos asados (28,25 €) mantienen esa línea de cocina elegante y sin excesos.

Entre las carnes destaca el magret de pato braseado con manzana asada, calabaza y demi-glacé especiada (26,50 €), ideal para una cena íntima por su juego de dulces y ahumados. Y para quienes buscan algo más contundente, el restaurante ofrece cortes de vaca madurada, como el solomillo con ragú de setas de temporada (29 €) o el impresionante lomo madurado de 500 g con tierra de panko y puré de tuétano (89 €), pensado para compartir

Un final dulce que acompaña la velada

El apartado de postres es corto, pero muy bien elegido para una noche especial. La tarta templada de chocolate, cacao y chantilly de vainilla (8,5 €) es la más clásica y seguramente la más romántica, aunque la tarta árabe de nata con lemon curd merece mención aparte. Para quienes prefieren algo fresco, el sorbete de lima y jengibre con aroma de apio (9 €) es un cierre ligero que funciona especialmente bien tras platos más intensos.

Y si deseas un menú especial de San Valentín también lo tienes específico tal y como vemos en las redes sociales del restaurante, donde nos sugieren esto: