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El mirador gratuito de Madrid que puedes disfrutar este verano: se contemplan las mejores puestas de sol y sigue siendo un gran desconocido

El Mirador de Peñarrubia, en pleno Monte de El Pardo es uno de los mejores al que ir este verano

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Madrid en verano tiene una serie de planes que nunca faltan y entre los que tenemos terrazas, parques llenos al atardecer y los mismos puntos de siempre para ver el skyline de la ciudad y también, cómo cae el sol. Sin embargo, hay quien prefiere salir del centro, evitar las multitudes y encontrar un sitio donde el ruido no sea el protagonista y eso en una ciudad como Madrid parece no existir, pero no es así del todo. De hecho hay un mirador que sin duda puede ser el mejor plan de todos los que hagas este verano.

El Mirador de Peñarrubia es un enclave que sigue pasando bastante desapercibido incluso para muchos madrileños y que, sin embargo, ofrece una de las vistas más abiertas y tranquilas del entorno en el que vas a encontrar monte, caminos y un horizonte limpio donde el atardecer se ve de otra manera. Es decir, un mirador que lo hace todo mucho más sencillo, y a la vez, más real.

El mirador gratuito de Madrid que puedes disfrutar este verano

El Mirador de Peñarrubia está dentro del Monte de El Pardo, una de las zonas naturales más importantes de la Comunidad de Madrid. Este espacio forma parte del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, además de estar reconocido como Reserva de la Biosfera. Eso explica por qué gran parte del terreno está protegido y no todo es accesible. De hecho, una de las razones por las que este mirador sigue siendo poco frecuentado es precisamente esa: no es un sitio al que se llegue sin querer. Pero la visita merece la pena ya que el paisaje aquí cambia bastante respecto a lo que uno espera de la capital. Vegetación mediterránea, caminos de tierra, pequeñas colinas y una sensación bastante clara de aislamiento. No es un lugar espectacular en el sentido típico aunque transmite también una autenticidad que no encuentras en muchos otros lugares.

 

Cómo llegar

Llegar hasta el mirador no tiene demasiada complicación, pero tampoco es tan directo como otros puntos más conocidos. Si se va en coche, lo habitual es salir desde Moncloa y tomar la M-605 en dirección al Monte de El Pardo. Desde ahí, hay que acercarse a alguna de las zonas recreativas cercanas y dejar el vehículo. También se puede llegar en transporte público. La opción más sencilla es coger el autobús 601 desde el intercambiador de Moncloa, que deja en una de las paradas próximas a El Pardo. A partir de ahí, toca caminar. No es un paseo largo, pero sí lo suficiente como para que no todo el mundo se anime aunque lo cierto es que una vez llegas y ves el entorno y el mirador te muestra el atardecer sientes que el esfuerzo merece la pena.

Una ruta sencilla que forma parte de la experiencia

Y es que el mirador no es un punto aislado al que se sube y ya está. Forma parte de una ruta circular que ronda los cinco kilómetros y que se puede completar sin demasiada dificultad. No hace falta ser experto en senderismo ni ir especialmente preparado, aunque sí conviene llevar lo básico. El recorrido atraviesa zonas bastante bien conservadas, donde el paisaje cambia poco a poco. No hay grandes desniveles, pero sí suficientes variaciones como para que el paseo no se haga monótono. Es de esos caminos que se disfrutan más sin prisa.

Durante el trayecto es habitual encontrarse con gente que ya conoce el lugar: ciclistas, corredores o incluso algún jinete. No es un sitio completamente solitario, pero tampoco está saturado. Se mantiene en ese punto intermedio que muchos buscan y que no siempre es fácil de encontrar cerca de una gran ciudad.

Un plan diferente para el verano sin salir de la ciudad

En los meses de calor, encontrar planes que no impliquen aglomeraciones se agradece. Y este es uno de ellos. No hace falta reservar, no hay horarios y no cuesta dinero. Sólo hay que organizar un poco el desplazamiento y elegir bien la hora. Además, el hecho de que esté dentro del Monte de El Pardo le da un valor añadido ya que no es sólo el mirador, sino que es también todo aquello que lo rodea.

Eso sí, conviene tener en cuenta algunas cosas. Llevar agua es básico, especialmente en verano. También es recomendable calcular bien la vuelta si se va a ver el atardecer, porque cuando se va la luz, se va rápido. Y, como siempre, respetar el entorno. Al final, el Mirador de Peñarrubia no es el sitio más famoso de Madrid pero tampoco lo necesita. Porque precisamente su valor está ahí: en que sigue siendo un lugar al que se va sin expectativas y del que se sale con la sensación de haber descubierto algo distinto.

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Una publicación compartida de Laura • De ruta por Madrid (@derutapormadrid)