De Vallecas a Galapagar pasando por la Complutense: un viaje con los desengañados de Iglesias
Cake Minuesa ha recorrido de la mano de OKDIARIO los escenarios que vieron nacer y crecer al líder de Podemos, Pablo Iglesias, y en el que ha terminado: empezando en Vallecas, pasando por la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense y acabando en Galapagar, municipio donde se ubica su actual casoplón, la vida del podemita ha estado marcada por estos tres lugares. O no.
En el barrio de Fontarrón, fronterizo entre Vallecas y Moratalaz, los vecinos destapan la primera de las mentiras de Pablo Iglesias. No iba por el barrio. «Sólo venía aquí para ver a su madre y se iba», apuntan algunos. Otros lamentan que jamás hizo vida de barrio ni se le veía en lugares típicos como la panadería, el quiosco o los bares. Nadie de las personas que regentan estos negocios en la zona le conoce.
Ya en la Universidad Complutense de Madrid, los estudiantes afean al candidato morado a las elecciones del próximo 4 de mayo, que únicamente utiliza Vallecas «cuando le interesa y con fines partidistas».
Además, ponen de manifiesto las constantes incongruencias de su discurso y le reprochan «no saber medir» entre lo que predica y lo que hace. En este sentido, recuerdan que después de años criticando los sueldos de la ‘casta’ política, ha solicitado la indemnización de más 5.000 euros al mes tras abandonar la vicepresidencia segunda del Gobierno de Pedro Sánchez.
«Ya no eres clase trabajadora», le espetan a Iglesias estos jóvenes estudiantes. «Dices que estás apoyando a la clase trabajadora y ya no lo eres. Eres un funcionario de Estado», agregan.
Para muchos de los alumnos que ahora copan las aulas en las que antes impartía clase Iglesias, el político está «faltando a su palabra» que se ha convertido en «puro populismo». Otros recuerdan que durante la pandemia nunca visitó una residencia de ancianos, aunque estaban bajo la competencia de su Ministerio.
Ya en Galapagar, los vecinos continúan destapando mentiras del dirigente morado. Rafa, vecino de la urbanización Riomonte donde se ubica el famoso caspolón de los Iglesias-Montero está convencido de que pagó más de lo que dice por el chalé, porque él mismo llamó a interesarse por el precio de la vivienda cuando estaba en venta. «Es imposible que la hipoteca en la zona sea de 600.000 euros», añade.
En el centro del pueblo nadie ha visto nunca pasear a Iglesias. En línea con lo manifestado por los vecinos de Vallecas, los de Galapagar tampoco han visto nunca al podemita por las calles. «No viene, no se relaciona», sostienen.
Algo que corrobora Carla Greciano, concejal del PP en Galapagar y número 69 en la lista electoral de Isabel Díaz Ayuso. «Sólo le ven en el supermercado, donde va a comprar rodeado de escoltas para que nadie se le acerque», afirma.
De vuelta a Vallecas para concluir este periplo por las mentiras de Pablo Iglesias, la decepción sobrevuela el ambiente. Trabajadores del barrio sentencian: el líder morado ya no engaña a nadie, por más que se disfrace estos días de campaña.
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