Investigación

Denuncian a los obispos de Cuenca y de Oviedo por vender inmuebles de una asociación privada religiosa

La asociación religiosa Lumen Dei ha denunciado este viernes ante la Fiscalía Anticorrupción a los obispos de Cuenca y Oviedo, José María Yanguas Sanz y Jesús Sanz Montes por supuestamente vender inmuebles de esta asociación de carácter privado y por apropiarse de ingentes cantidades de dinero procedente de donantes privados. Entre los delitos de los que se les acusa se encuentran el de estafa, apropiación indebida, usurpación de personalidad jurídica y falsedad documental, entre otros.

Dentro de la asociación religiosa Lumen Dei se encuentran tres asociaciones, dos de ellas privadas (Lumen Dei y Unión Lumen Dei) y la tercera, de carácter público, se llama Unión Sacerdotal Lumen Dei. Los acuerdos entre España y la Santa Sede reflejan que las asociaciones privadas se rigen por sus propios estatutos y los bienes son privados. En este caso, Lumen Dei depende del Arzobispado de Valencia y Unión Lumen Dei depende de Cuenca y nace 11 años después que la primera.

Según refleja en la denuncia, el obispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, con la ayuda del obispo de Cuenca, José María Yanguas Sanz, redactan un certificado ante notario para hacerse, éste primero, representante legal de la asociación de carácter privado Lumen Dei el 10 de junio de 2009. De este modo, Sanz pasa a ser Comisario Pontificio. Es decir, el presidente general que gestiona y administra a su antojo este ente privado religioso. Ante el notario, Sanz hace constar que las tres asociaciones responden a una, algo que los denunciantes aclaran que es falso: «Son tres, dos de ellas privadas y una pública».

Es a partir de aquí cuando los denunciantes explican que el propio arzobispo de Oviedo interviene las cuentas de los miembros que forman parte de la asociación (curas, hermanas y familias creyentes que deciden unirse), su administración y sus bienes hasta el punto de dejarles sin electricidad ni agua, según el testimonio de los propios denunciantes. Pero la cosa va más allá con la propia venta del patrimonio de la asociación. Es aquí donde interviene la tercera denunciada en discordia: Lourdes Muñoz, que llevaba la parte económica de la asociación tras el nombramiento de éste.

La denuncia presentada expone que Muñoz «acosa y manipula los datos para hacerse con el control y manejo de las cuentas bancarias, sin contar en reiteradas ocasiones con la aprobación de sus miembros y en contra de la voluntad de los donantes». Las hermanas denuncian que Muñoz les amenazaba con excomulgarles.

Así y a cambio de no declararles rebeldes ante la Iglesia, Sanz enviaba correos diciendo: «Apelo a vuestra obediencia madura para que no compliquéis mas el proceso de esta venta debéis llegar al documento jurídico que YA MISMO abra los plazos y los modos para que se realice SIN MAS DEMORA la transacción …». De esta manera, el arzobispo de Oviedo consiguió sembrar el miedo entre la asociación y así proceder a la venta de sus numerosos inmuebles.

El primero de ellos es la venta, supuestamente, fraudulenta del Colegio Saint Mary of Fátima situado en Pozuelo de Alarcón (Madrid) el 26 de octubre de 2012. La denuncia señala que la venta «fue ‘a dedo’ a unos amigos del arzobispo por el módico precio de pagarla nunca. Es decir, aplazando los pagos para dentro de unos mil años, por ejemplo». Los denunciantes señalan que el propio Sanz prohibió a los miembros de la asociación que tuvieran conocimiento de la venta y, de este modo, sólo hubo tres compradores más (además de sus amigos) dispuestos a comprar el edificio, entre ellos se encontraba el colegio Montessori. Asimismo, también sufragó con fondos de la asociación los arreglos del edificio antes de venderlo.

Numerosas donaciones

Sanz vendió un segundo inmueble, en la calle Xuclá de Barcelona, por la friolera de tres millones de euros. La asociación Lumen Dei asegura que desconocen «quién ha cobrado el dinero y dónde está esa cantidad» advirtiendo en la denuncia que estos hechos les pueden ocasionar un delito contra Hacienda. Esta residencia fue adquirida por la presidenta general femenina de la Asociación Lumen Dei y con unos fines específicos de apostolado y actividades. A día de hoy, miembros de la asociación Lumen Dei siguen habitando el inmueble y reciben a diario amenazas y coacciones por los nuevos propietarios, quienes ofrecen cantidades superiores a 200.000 € en efectivo para que abandonen el inmueble voluntariamente, según reza en el escrito llevado a Fiscalía. 

En la denuncia también figura que, presuntamente, el obispo y su abogada se apropiaron del dinero de numerosas donaciones privadas. Un donante dejó en herencia a su muerte más de 600.000 euros de los que hasta la fecha la asociación Lumen Dei no saben dónde se encuentran ni a qué fines han ido destinados.