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Irán avanza en su dominio militar y confirma un despliegue sin precedentes de minisubmarinos de clase Ghadir para controlar el estrecho de Ormuz

  • Janire Manzanas
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En un contexto de creciente tensión en el estrecho de Ormuz, Irán ha confirmado el despliegue de minisubmarinos de fabricación nacional de la clase Ghadir, según declaraciones realizadas por el comandante de la Marina iraní. La clase Ghadir fue diseñada específicamente para las aguas del Golfo Pérsico, donde las condiciones marítimas permiten a los submarinos ocultarse en el lecho marino antes de lanzar ataques con torpedos o misiles de corto alcance. Entró en servicio operativo en 2007 tras varios años de desarrollo por parte de la Organización de Industrias Marinas.

Esta medida fortalece la capacidad de Teherán para amenazar el tráfico marítimo comercial y a las fuerzas navales en una de las zonas marítimas más estratégicas del mundo. Cada submarino tiene una eslora de 29 metros, una manga de 2,75 metros y un desplazamiento de 117 toneladas en superficie, que aumenta hasta las 125 toneladas cuando se encuentra sumergido. La tripulación está formada por siete personas. Según informes iraníes, entre 14 y 20 submarinos de la clase Ghadir seguirían operativos, aunque estimaciones estadounidenses habían señalado anteriormente que Irán perdió 11 minisubmarinos durante el conflicto de 2026.

El nuevo sistema de Irán para controlar el tráfico marítimo

Los planificadores navales iraníes diseñaron esta clase de submarinos específicamente para adaptarse a las condiciones del Golfo Pérsico, donde factores como la elevada salinidad, los sedimentos en suspensión, las mareas y los cambios rápidos en las capas térmicas dificultan la detección submarina. Según ingenieros navales iraníes, las complicaciones operativas experimentadas por los submarinos de la clase Kilo importados durante las temporadas cálidas en el Golfo fueron uno de los motivos que impulsaron el desarrollo de un modelo nacional más pequeño y adaptado al entorno regional.

Gracias a su pequeño tamaño, estos submarinos pueden desplazarse cerca de islas, terminales petroleras y zonas costeras poco profundas que resultan inaccesibles para submarinos de mayor tamaño presentes en la región. Una de sus capacidades más destacadas es la posibilidad de realizar operaciones de “apoyo en el fondo”, permaneciendo directamente sobre el lecho marino.

Según personal naval iraní, los submarinos pueden apagar por completo sus sistemas de propulsión y mantenerse inmóviles sobre fondos arenosos o fangosos durante largos periodos mientras supervisan el tráfico marítimo cercano. En el contexto del Golfo Pérsico, esta táctica aprovecha la poca profundidad, la presencia de sedimentos y el intenso tráfico marítimo civil para reducir su detectabilidad acústica y magnética.

Capacidades

Entre las capacidades atribuidas a este submarino se encuentran la posibilidad de desplazar fuerzas con rapidez, interceptar buques de superficie y submarinos enemigos, identificar objetivos militares y transportar unidades de comando. Además, gracias a diversas innovaciones iraníes, su autonomía y capacidad de permanencia bajo el agua habrían superado las limitaciones habituales de los submarinos de este tamaño.

El Ghadir también destaca por su maniobrabilidad para ejecutar misiones rápidas, su amplio alcance de navegación submarina y la incorporación de un sonar compacto. Dispone igualmente de sistemas automáticos de control de profundidad, mecanismos de guiado manual, hidráulico y automático, así como capacidad para operar en aguas poco profundas. Su diseño de casco busca reducir al mínimo el ruido emitido, mientras que sus motores diésel-eléctricos están orientados a disminuir las probabilidades de detección y rastreo por parte del enemigo.

Otro elemento destacado es su sistema de lanzamiento de torpedos, descrito como de alta precisión. Estas capacidades permitirían al submarino trasladar fuerzas especiales con rapidez, interceptar embarcaciones y submarinos enemigos, reconocer objetivos militares y realizar inmersiones rápidas para ocultarse. Según diversas fuentes, el Ghadir también habría sido diseñado para reducir parcialmente su detección frente a sistemas sonar y radares enemigos.

El estrecho de Ormuz

La República Islámica de Irán busca aprovechar el actual contexto bélico para reforzar su control sobre el estrecho de Ormuz y mantener esa influencia incluso después de que termine la confrontación con Estados Unidos. Hace unos días, Teherán anunció la creación de un organismo encargado de gestionar el cobro de tasas a los buques que atraviesen este estratégico paso marítimo, y recientemente las autoridades iraníes han dejado claro que, además de un movimiento militar y geopolítico, consideran este control como una importante fuente potencial de ingresos.

Así lo expresó Mohammad Arkaminia, general de brigada de las Fuerzas Armadas iraníes, quien afirmó, según medios estatales iraníes, que «este control coordinado y sinérgico, además de fortalecer la soberanía y la supervisión de Irán sobre la región, podría generar ingresos para el país capaces de duplicar los obtenidos por la venta de petróleo». Teniendo en cuenta que las exportaciones de crudo iraní alcanzaron alrededor de 34.000 millones de dólares el año pasado, las cifras mencionadas por el militar reflejarían un potencial económico de enorme magnitud.

El grueso de este negocio se encontraría en el cobro de tasas para cruzar el estrecho de Ormuz, para lo cual Teherán ya ha creado un organismo específico, bautizado como Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA por sus siglas en inglés).