Un experto en seguridad internacional urge a la UE: «Hay que combatir la financiación del terrorismo»
"La izquierda no aborda la radicalización porque no se pone de acuerdo"

El auge del extremismo en Europa ya no puede entenderse como una suma de incidentes aislados, sino como el resultado de redes organizadas y con capacidad de regenerarse incluso tras ser prohibidas. Ésta es una de las principales conclusiones expuestas esta semana en Bruselas por expertos en seguridad, derecho y análisis estratégico. Durante la conferencia anual celebrada los días 15 y 16 de abril por la Asociación Judía Europea (EJA), bajo el lema Intifada global: las comunidades judías en primera línea, el experto en seguridad y contraterrorismo Hans-Jakob Schindler, senior director del Counter Extremism Project, advirtió de las principales carencias en la lucha contra el terrorismo en la Unión Europea. A su juicio, el enfoque actual es insuficiente y debe cambiar de forma estructural: «Hay que combatir la financiación del terrorismo».
Schindler subrayó que la estrategia vigente en Europa se basa en un enfoque «de abajo hacia arriba», centrado en perseguir delitos individuales: «Perseguimos cada delito, intentamos enjuiciarlo, buscamos a los terroristas y los procesamos. Claro que eso es algo que hacen los gobiernos. Aquí en Europa, somos países donde rige el Estado de derecho».
Sin embargo, advirtió que este modelo ya no responde a la realidad actual: «El aumento de los ataques antisemitas y de la violencia terrorista demuestra que no es suficiente».
Como ejemplo, recordó que Alemania vivió entre mayo de 2024 y mayo de 2025 la mayor ola de ataques terroristas desde 1949, con nueve atentados en doce meses.
Redes organizadas y financiación
El experto insistió en que el problema debe abordarse desde una perspectiva diferente: «Necesitamos un enfoque centrado en las redes. No se trata de incidentes aislados, sino de redes organizadas e interconectadas».
En este sentido, defendió que el objetivo debe ser atacar sus capacidades: «Es necesario actuar contra sus recursos y sus oportunidades».
Schindler explicó que la ilegalización de organizaciones terroristas, aunque necesaria, no resuelve el problema: «Si se prohíbe un grupo, legalmente se disuelve, pero los terroristas siguen ahí».
Para ilustrarlo, puso como ejemplo el caso de Samidoun, organización que —según explicó— ha mantenido su estructura pese a cambios de nombre: «Ocho de los nueve líderes siguen siendo los mismos, aunque cambie la denominación. Se prohíbe un grupo y aparece otro. Por eso, prohibir es necesario, pero no suficiente». La clave, insistió, es cortar su capacidad operativa: «Hay que interrumpir realmente su actividad, y eso pasa por el dinero, por la financiación».
Falta de consenso de la izquierda
La conferencia, moderada por Ruth Wasserman Lande, contó también con la participación de Jonathan Turner, de UK Lawyers for Israel, y Claude Moniquet, del European Strategic Intelligence and Security Center.
Moniquet puso el foco en otro problema estructural: la falta de consenso político en Europa para abordar la radicalización ideológica. «El problema es que no se llega a un acuerdo político sobre cómo tratar la radicalización, es decir, la ideología», destacó.
El experto señaló que, tras atentados como los de Bélgica en 2016, las divisiones entre partidos —especialmente entre la izquierda y otras formaciones— impidieron avanzar en políticas comunes.
Preguntado directamente por si existe falta de voluntad política, fue tajante: «Absolutamente». Y concluyó: «La izquierda no aborda la radicalización porque no se pone de acuerdo».
Un problema más allá de la seguridad
Los expertos coincidieron en que, aunque Europa ha mejorado en la prevención de atentados gracias a la labor de inteligencia y policía, sigue existiendo una debilidad clave: la incapacidad para abordar las raíces ideológicas del extremismo.
En este contexto, advirtieron de que la lucha contra el terrorismo requiere una estrategia más amplia que combine seguridad, legislación, control financiero y prevención, con una mayor coordinación a nivel europeo.
Claves de la lucha contra el terrorismo
A continuación se desglosan las claves de la lucha contra el terrorismo:
El extremismo son redes, no es aislado
- Estas redes se adaptan rápidamente, se reinventan con nuevos nombres tras ser prohibidas y suelen mantener continuidad en liderazgo y financiación.
- Prohibir una organización por sí sola es insuficiente, porque la red subyacente y sus recursos permanecen intactos.
Seguir el dinero
- La legislación fiscal, el cumplimiento bancario, la regulación de ONG y las normas administrativas pueden ser más eficaces que la persecución puramente antiterrorista.
- Las redes vinculadas al extremismo suelen depender de organizaciones benéficas, ONG o canales financieros informales.
Límites de la ilegalización
- Prohibir grupos (designarlos como terroristas o ilegalizarlos) es útil, pero no suficiente.
- Estos grupos suelen reorganizarse bajo nuevos nombres o mediante entidades vinculadas.
¿Qué falta? Ideología y voluntad política
- Los sistemas antiterroristas en Europa son relativamente eficaces para detener ataques.
- Pero abordar la radicalización ideológica es políticamente sensible y desigual entre países.
Problemas de coordinación europea
- Diferencias en las leyes de detención y marcos antiterroristas entre países.
- Falta de un enfoque armonizado en Europa frente a la radicalización y las redes.
- Dificultades para coordinar acciones más allá del ámbito nacional.