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CUBA

Así tortura Cuba: las terribles imágenes de un preso político tras 4 años en la cárcel de la dictadura

Alexander Díaz fue condenado por participar en las manifestaciones del 11J de 2021 por la democracia en Cuba

Sufre cáncer de garganta en estado terminal, anemia, problemas de tiroides y en prisión se contagió de hepatitis B

Se llama Alexander Díaz Rodríguez y no es un judío recién salido de un campo nazi de concentración. Alexander acaba de salir de una prisión de la Cuba comunista actual. Ha cumplido cuatro años de prisión por participar en las manifestaciones del 11 de julio de 2021 pidiendo libertad para su país y el fin de la dictadura. Las fotos del antes y el después de Alexander son bien elocuentes. Durante 4 años ha estado sometido a tortura y desnutrición como preso político del régimen de Miguel Díaz-Canel, que sigue siendo el régimen de los Castro: del Castro vivo (Raúl) y sus descendientes; y de los hijos y nietos del fallecido Fidel Castro. 

La organización de Derechos Humanos, Prisoners Defenders, ha denunciado la situación de Alexander Díaz, que es la de cientos de presos políticos en Cuba. Los presos políticos que el régimen niega tener en sus cárceles, como hace pocos días reiteró Miguel Díaz-Canel en una entrevista con la NBC de Estados Unidos.

La anunciada excarcelación de 2.010 presos ha resultado ser un engaño más de La Habana ante la presión de Donald Trump. Muchos medios internacionales han comprado la mercancía de la dictadura vendiéndolo como un gesto de apertura o benevolencia. La oposición ha contrastado que el 100% de los excarcelados estos días son delincuentes comunes y que la medida es un mero drenaje carcelario de los ordinarios que realiza el régimen comunista cada cierto tiempo.

Cáncer, desnutrición y torturas

Alexander Díaz Rodríguez tiene 45 años, aunque la prisión le ha doblado la edad de golpe y reducido a la mitad su cuerpo y su salud. La dictadura de Cuba no tuvo piedad con él. Su cáncer de garganta no le libró de la condena por desacato y desórdenes públicos tras unirse en Artemisa a las manifestaciones de 2021 en favor de la democracia. Durante estos años, Alexander Díaz no ha recibido la medicación que requería. Solicitó licencia extrapenal para poder salir y tratarse, pero la fiscalía del régimen se la negó por «contrarrevolucionario».  Para que desistiera de seguir pidiéndola, le pegaron una paliza. A su madre le contaron que se había caído.

Alexander Díaz ha pasado por varias cárceles y campos de trabajos forzados de Cuba en estos cuatro años. Entre ellas, ‘El 25’ de Pinar del Río, descrito por antiguos presos como «un verdadero campo de concentración». En ‘El 25’ sólo entra un camión por la mañana con trabajadores. Nadie más accede al recinto o sale de el. Los presos no se pueden bañar por falta de agua y apenas pueden cocinar por falta de electricidad. El fango y la humedad son insoportables, a decir de quienes han sufrido semejante infierno. La comida es escasa: una vez al día.

Hasta hace bien poco, los agentes de la Seguridad del Estado no eximieron a Alexander Díaz de realizar trabajos forzosos para conseguir, como el resto de presos políticos, suavizar su condena. La Seguridad del Estado le tentó para colaborar como informante, como chivato del régimen, pero Alexander se negó. Se ganó otra paliza. Como la que le dieron por negarse a los trabajos forzados. No ha sido los únicos golpes sufridos por Alexander. Sus fuertes mareos diarios por la desnutrición le provocaron graves caídas.

Vómitos de sangre

La prisión, la falta de medicamentos para su cáncer y una galopante desnutrición agravaron sus problemas de tiroides y le provocaron una anemia. El régimen le impidió recibir del exterior cualquier tipo de ayuda con el argumento de que esos productos eran «contrarrevolucionarios fabricados por el imperialismo».

En prisión terminó contagiándose de hepatitis B. Alexander vomitaba sangre entre la indiferencia de sus carceleros. Tuvo que llegar a una situación crítica, al borde de la muerte, para que lo trasladaran a un hospital penitenciario.

La madre de Alexander Díaz ha denunciado, en estos años, palizas y una presión psicológica constante sobre su hijo. Ha contado a organizaciones de derechos humanos, como Prisoners Defenders, que los agentes de la Seguridad del Estado se quedaban con la comida que ella le llevaba y que, pese al cuadro de desnutrición severa que padecía, los médicos de los penales por los que ha pasado se han negado, sistemáticamente, a autorizarle una dieta médica.