Historia
Arqueología

Los romanos limpiaban y abrillantaban su ropa con este producto hace 2.100 años: hoy aún lo puedes comprar en internet

  • Betania Vidal
  • Redactora y analista de contenidos SEO especialista en bienestar, psicología, traducción, creación de sitios web y liderazgo de proyectos online.

Puede sonar increíble, pero hace más de dos mil años ya existía un producto específico para devolver el brillo a la ropa. Los romanos utilizaban cierto elemento para lavar tejidos y dejarlos con mejor aspecto, algo que hoy asociaríamos con un detergente especializado.

Pero este producto viene de un recurso natural y la pista la dejó escrita Plinio el Viejo en el siglo I d.C. Habló de una sustancia concreta, procedente de Umbría, que servía para «renovar» las prendas sin blanquearlas.

Durante siglos nadie supo exactamente a qué se refería y, ahora, un estudio arqueológico ha conectado ese texto antiguo con un producto que sigue circulando hoy.

Una tierra para renovar la ropa en la antigüedad

En su Historia Natural, Plinio describió distintos tipos de creta, un término latino que se usaba para varias tierras arcillosas con aplicaciones prácticas. La llamada creta umbrica era especial y decía que se empleaba en el lavado de tejidos para devolverles brillo y darles un aspecto nuevo.

En el mundo romano, lavar lana era un proceso complejo. Las prendas se limpiaban mediante pisado en batanes, utilizando orines fermentados y tierras arcillosas para tratar la suciedad y la grasa. La creta umbrica destacaba por su capacidad para limpiar sin dañar el tejido.

Plinio también dejó una pista curiosa sobre su comercio. Esta tierra se vendía por volumen, no por peso, porque no se hinchaba al mojarse como otras más absorbentes. Ese detalle ha sido clave para identificar de qué tipo de material hablaba.

De las antiguas tumbas romanas a las tiendas online

Siglos después, en la misma zona de Umbría, aparece documentada otra tierra blanca con fama casi milagrosa. Desde el siglo XVI se conoce como Terra di Nocera y se ha usado para la piel, problemas digestivos, inflamaciones y como ingrediente cosmético. También se vendía en pastillas prensadas, casi como si fuera jabón.

Lo interesante es que no solo tenía usos médicos. Hay registros del siglo XX que recuerdan una función olvidada: servía para absorber grasa en tejidos, especialmente en el tratamiento de la lana, tal como lo describía Plinio en sus textos.

Para comprobar la conexión, un equipo de investigadores analizó muestras actuales de Terra di Nocera, tierras cercanas y unas curiosas «hogazas» de arcilla encontradas en tumbas prerromanas a pocos kilómetros. En los resultados vieron que la composición mineral coincidía. Se encontraron calcita, illita y esmectitas, todos minerales con gran capacidad de absorción y limpieza.

Las hogazas aparecieron en tumbas de alto estatus, colocadas junto al cuerpo como objetos con valor simbólico. En algunas, estaban asociadas a utensilios de tejido. Todo apunta a que esta tierra no era solo útil, sino también significativa en la vida cotidiana y ritual de la región.

Hoy, esa misma Terra di Nocera sigue extrayéndose y vendiéndose. Ya no se usa para lavar túnicas, pero aún se puede comprar por internet como producto natural. Se trata de una de esas raras historias en las que un material atraviesa siglos, desde los textos romanos hasta el uso moderno, y podemos descubrirlo gracias a la arqueología.