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Inquietante hallazgo en China: unas pinturas rupestres se han conservado 2.000 años porque usaron sangre del parto de mujeres en su composición

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Shandong y el Museo de Antropología de Guangxi identificó por qué el arte rupestre de Huashan, en el sur de China, se conservó en buen estado durante más de dos milenios.

Según una investigación publicada en septiembre de 2026 en el Journal of Archaeological Science, el aglutinante de las pinturas fue un mortero de cal y sangre que, al reaccionar con el aire, formó un carbonato de calcio biomineralizado capaz de sellar el pigmento contra la piedra.

El conjunto de Huashan reúne más de 80 sitios en la región de Guangxi, en una zona subtropical de clima extremadamente cálido y húmedo. El proceso de creación de las pinturas y su resistencia a la intemperie eran hasta ahora un misterio para los especialistas.

¿Cómo lograron las pinturas rupestres de Huashan, en China, resistir 2.000 años de humedad?

El estudio detectó que el pigmento rojo de las pinturas es hematita en forma de nanopartículas, extraída de arcilla roja. Ese pigmento quedó encapsulado por un mortero compuesto de cal apagada, fosfato de calcio y sangre, aplicado primero sobre los acantilados calizos.

Cuando la cal apagada del mortero reaccionó con el dióxido de carbono del aire, se formó una estructura cristalina de carbonato de calcio densa e inducida por las proteínas de la sangre. Ese proceso encapsuló con fuerza la nanohematita y unió el conjunto a la piedra caliza de forma casi irreversible.

¿Qué sitios y técnicas usaron los investigadores para analizar el arte rupestre de Huashan?

El equipo arqueológico recolectó fragmentos caídos de tres sitios del cinturón de Huashan, Gaoshan, Daningshan y Tunpingshan, además de calizas con sedimentos naturales que sirvieron de grupo de control. Las muestras se analizaron con espectroscopía Raman, espectroscopía de energía dispersiva, espectroscopía infrarroja y proteómica.

La microestratigrafía mostró capas de pigmento, mortero y roca base en todas las muestras. El espesor del mortero varió según el sitio, entre 40 y 150 micrómetros en Gaoshan y de apenas 1 a 15 micrómetros en Tunpingshan y Daningshan.

En las muestras mejor conservadas, la unión entre el mortero y la roca base resultó tan firme que el equipo necesitó un taladro eléctrico para separar las capas de pintura, una fuerza de adherencia muy superior a la que existe entre la roca y los sedimentos naturales del entorno.

¿Por qué la sangre del arte rupestre de Huashan podría venir del parto de mujeres?

Los análisis de proteínas confirmaron que la sangre usada en el mortero mezcló sangre animal y humana. Los autores del estudio plantean que parte de esa sangre humana podría proceder de mujeres que dieron a luz.

Esa posible procedencia se vincularía con un culto a la fertilidad femenina, propio de la sociedad que creó las pinturas, un grupo matriarcal de pescadores, cazadores y recolectores. El equipo intentó extraer ADN de las muestras para identificar a los donantes de sangre, sin éxito, posiblemente porque el hidróxido de calcio de la mezcla, fuertemente alcalino, degradó el material genético.

Las dataciones por radiocarbono ubicaron el arte rupestre entre hace 2.370 y 2.115 años, mientras que la datación por series de uranio-torio arrojó una horquilla algo más reciente, de entre 1.856 y 1.728 años, según el sitio analizado.

Los autores concluyen que el arte rupestre de Huashan fue, ante todo, un proyecto técnicamente complejo por el dominio de la fórmula del mortero,  antes que una obra realizada por muchas personas. El estudio, financiado por el Fondo Nacional de Ciencias Sociales de China, estuvo encabezado por Meng Wu y Pengcheng Hu.