Historia
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El hallazgo más desconcertante: encuentran la primera fosa común de la plaga de Justiniano y cambia el rumbo de la historia

  • Janire Manzanas
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La plaga de Justiniano fue una pandemia que afectó al Imperio bizantino entre los años 541 y 750, durante los cuales murió entre el 13% y el 26% de la población de Europa, Asia y África; en términos absolutos, esto equivale a entre 25 y 50 millones de personas. Ahora, un equipo de investigadores liderado por el Dr. Rays H. Y. Jiang, profesora asociada de la Facultad de Salud Pública de la USF, ha analizado la primera fosa común de la plaga de Justiniano, ubicada en Jerash.

Desde el siglo IV hasta comienzos del siglo VII d. C., Jerash se consolidó como una de las ciudades más importantes dentro de la provincia de Arabia, integrada en los imperios romano y bizantino. Situada en las tierras altas del actual norte centro de Jordania, Jerash ocupaba una posición estratégica en la intersección de rutas interiores de comercio que conectaban las ciudades de la Decápolis con el valle del Jordán, favoreciendo el intercambio económico, social y cultural.

La primera fosa común de la plaga de Justiniano

El hipódromo fue construido entre mediados del siglo II y los años 209–212 d. C., pero en apenas un siglo se dejó de utilizar para carreras debido al deterioro progresivo de la mampostería, consecuencia directa de unos cimientos deficientes. Posteriormente, el espacio se transformó en una zona de uso industrial, antes de caer finalmente en desuso hacia finales del siglo VI. En este contexto de abandono, el hipódromo se utilizó como cementerio improvisado durante la plaga de Justiniano.

Los investigadores hallaron cientos de restos humanos depositados apresuradamente sobre estratos de desechos cerámicos en el antiguo hipódromo. A diferencia de los cementerios tradicionales de la época, responde a entierros de emergencia. La presencia de la bacteria Yersinia pestis en los huesos analizados ratifica que buena parte de la población de Jerash murió en unos pocos días a consecuencia de la enfermedad.

«La Peste de Justiniano se propagó a través de ciudades densamente pobladas y redes de intercambio, dejando al descubierto desigualdades y fragilidades sociales», subraya Jiang. Y añade: «Queríamos ir más allá de identificar el patógeno y centrarnos en las personas a las que afectaba: quiénes eran, cómo vivían y cómo se producía la muerte por esta enfermedad dentro de una ciudad real».

Asimismo, la fosa común de la plaga de Justiniano en Jerash ayuda a resolver la aparente contradicción entre los datos históricos y genéticos. Por un lado, muestran una gran movilidad y, por ende, mezcla de poblaciones a lo largo del tiempo. Y, por otro lado, los enterramientos ordinarios sugieren que las comunidades eran locales y sedentarias. Los investigadores consideran que ambos escenarios pudieron coexistir al mismo tiempo.

El comercio y la migración ocurrían a lo largo de generaciones de forma gradual, haciendo que este flujo de poblaciones sea difícil de identificar en los cementerios. Sin embargo, durante una pandemia, como la plaga de Justiniano, estas poblaciones podían concentrarse en un mismo lugar durante un determinado período de tiempo. En este sentido,  «las pandemias no son solo eventos biológicos. Además, son fenómenos sociales. Este estudio muestra cómo la enfermedad se adentra en la vida diaria y en los movimientos migratorios», señala Jiang.

La investigación ha contado con la colaboración de expertos del Centro de Investigación en Genómica y Enfermedades Infecciosas de Salud Global (GHIDR) y de los departamentos de Antropología, Medicina Molecular e Historia de la USF, así como de la arqueóloga Karen Hendrix de la Universidad de Sídney y un laboratorio de ADN de la Universidad Atlántica de Florida.

«En este estudio integramos observaciones arqueológicas con análisis de isótopos estables y ADN mitocondrial (ADNmt) para investigar la composición demográfica de los individuos enterrados en la fosa común de Jerash. Nuestro objetivo es evaluar qué revela este conjunto sobre las personas que murieron durante la Primera Pandemia y cómo sus características biológicas se corresponden con el contexto arqueológico e histórico de un enterramiento motivado por una situación de crisis

Mediante la combinación de datos tafonómicos, isotópicos y de linajes maternos, caracterizamos a la población representada en la fosa y esclarecemos las condiciones sociales y ambientales que rodearon la mortalidad en una ciudad provincial bizantina. Este enfoque multidisciplinar proporciona un marco sólido para comprender la estructura comunitaria, la vulnerabilidad y la experiencia vital durante la pandemia en la Antigüedad Tardía», explican los autores.

Las conclusiones de este trabajo sostienen que las pandemias no deben entenderse como simples procesos biológicos, sino como fenómenos sociales profundos.

Antecedentes históricos

Según un análisis citado por National Geographic, la enfermedad se propagó primero hacia la India, y desde allí alcanzó el noreste de África y el Mediterráneo oriental mediante rutas marítimas del océano Índico y el mar Rojo.  Uno de los hallazgos clave fue la detección de ADN de Yersinia pestis en restos humanos hallagos junto al lago Issyk-Kul, en la actual Kirguistán, datados en los siglos II o III d.C.