La merienda de los años 80 que no faltaba en ningún cumpleaños en España: hoy ya ningún niño las conoce
La merienda de los 80 que ya nadie recomienda
Todos los adultos de más de 40 años han merendado esto de niños
Este plato era un clásico para merendar en la posguerra
En los años ochenta las meriendas españolas estaban marcadas por el dulce y los bollos, pero en los cumpleaños infantiles hubo un clásico que sobrevivió a toda la década: las medias noches.
Estos pequeños bollos eran el alma de las meriendas de los cumpleaños, y la combinación perfecta entre dulce y salado. Y es que eran perfectos para atraer a los más pequeños de la casa.
La clave es que eran blanditos, fáciles de preparar y extremadamente baratos. Gracias a ello se convirtieron en un símbolo para toda una generación. Lo curioso es que ahora es raro encontrar medias noches en una fiesta infantil.
Esta merienda de los ochenta era el rey de los cumpleaños infantiles
Para entender el fenómeno hay que viajar a los salones de los pisos españoles de los ochenta. Allí, sobre bandejas de acero inoxidable o fuentes de Duralex, aparecían siempre las medias noches junto a las patatas fritas y los gusanitos.
No era casualidad. Eran la solución perfecta para cualquier madre. Y es que se preparaban rápido, cundían mucho y gustaban prácticamente a todos los niños. Bastaba con abrir los bollitos por la mitad y rellenarlos de jamón york y queso para tener lista una merienda multitudinaria.
Además, su tamaño jugaba a favor. Eran pequeños, de dos o tres bocados, lo que permitía a los niños comer mientras seguían jugando. En resumidas cuentas, tenía todo lo que les hacía falta tanto a pequeños como a mayores.
Conforme fueron apareciendo las fiestas en lugares especializados y dejaron de ser las madres quienes preparaban la merienda del cumpleaños, las medias noches fueron perdiendo fama. No obstante, raro es el adulto nacido en los ochenta que no las recuerda con cariño.
Qué son las medias noches y por qué eran la merienda infantil más famosa de los ochenta
Aunque hoy resulten casi invisibles para las nuevas generaciones, las medias noches son un clásico de la bollería española. Se trata de pequeños panecillos de miga muy tierna, similares al brioche o al bollo de leche.
La receta tradicional es sencilla y muy reconocible. Básicamente consistían en harina de fuerza, azúcar, mantequilla, huevos, leche y levadura. Tras el amasado y el correspondiente levado, se hornean apenas unos minutos para que queden suaves y esponjosas.
Su éxito siempre estuvo en la versatilidad. En los cumpleaños triunfaba el relleno salado (especialmente jamón york con queso), pero también se veían versiones con chorizo, paté o incluso chocolate para los más golosos.
Por qué los niños ya no comen tantas medias noches para merendar
El declive de las medias noches no se debe a un único motivo, sino a un cambio profundo en la forma de celebrar cumpleaños en España. Las fiestas domésticas han ido cediendo terreno frente a celebraciones en parques de bolas, franquicias de comida rápida o locales especializados.
En esos espacios, el menú suele estar cerrado y estandarizado, lo que ha dejado fuera a muchas preparaciones caseras tradicionales. A esto se suma la preocupación creciente por la alimentación infantil y la tendencia a evitar la bollería.
También pesa el factor cultural. Las nuevas generaciones de padres ya no han heredado la costumbre de preparar grandes meriendas en casa, como sí ocurría en los años ochenta y en los noventa.
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