Gastronomía
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Una de las mejores sopas frías para el verano en España se hace con una fruta DOP que sólo existe en un pueblo aragonés

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

El verano español busca cada año nuevas fórmulas para combatir el calor en la cocina, y pocas resultan tan populares como un buen gazpacho. Pero hay una variante que sorprende porque no lleva solo tomate, sino que suma una fruta como ingrediente principal.

El protagonista de esta variante es el melocotón de Calanda, una fruta con Denominación de Origen Protegida que solo se cultiva en este municipio turolense y que aporta dulzor, aroma y una textura carnosa muy distinta a la de cualquier melocotón convencional.

El resultado es un gazpacho de melocotón de Calanda que conserva la base tradicional del plato andaluz, tomate, pimiento, pepino, cebolla y ajo, pero añade la fruta como ingrediente diferencial. La combinación suaviza la acidez del tomate y aporta un punto de dulzor natural que convierte esta receta en una opción tan refrescante como sofisticada para los meses de más calor.

Así es la receta del gazpacho de melocotón de Calanda

La preparación empieza con 500 gramos de melocotón de Calanda pelado y troceado, que se combina en la batidora con 500 gramos de tomates maduros, medio pimiento verde italiano, medio pepino pelado, una cebolla tierna pequeña y un diente de ajo sin el germen central. Todo se tritura a máxima potencia hasta conseguir una crema homogénea.

El siguiente paso consiste en añadir 20 mililitros de vinagre de manzana o de Jerez junto con una pizca de sal, y volver a batir la mezcla. A continuación se incorporan 60 mililitros de aceite de oliva virgen extra en hilo fino, mientras la batidora funciona a velocidad baja para que la emulsión resulte homogénea y no se corte.

Quienes prefieran una textura extra fina pueden pasar el gazpacho por un colador chino, un paso que elimina restos de piel de tomate y deja la crema completamente lisa. El toque final llega con la nevera: conviene rectificar de sal o vinagre, ajustar la consistencia con un poco de agua fría si el resultado queda demasiado espeso, y dejar reposar el gazpacho un mínimo de dos horas antes de servirlo bien frío.

Por qué el melocotón de Calanda hace único este gazpacho

La Denominación de Origen Protegida garantiza que este melocotón se cultive exclusivamente en la zona de Calanda, en Teruel, siguiendo métodos tradicionales como el vareo, una técnica que consiste en retirar los frutos más pequeños o dañados para que los restantes alcancen un calibre y una maduración óptimos. El resultado es una fruta de piel rojiza, pulpa blanca y un dulzor equilibrado que se nota en cada cucharada del gazpacho.

Esta sopa fría se consume principalmente en Aragón, tierra natal del melocotón de Calanda, aunque también gana terreno en restaurantes de cocina contemporánea de toda España durante los meses de verano, cuando la fruta alcanza su temporada oficial de recolección entre agosto y octubre.

En Zaragoza, varios locales de cocina aragonesa actualizada incluyen ya este producto en sopas frías y postres de autor, una muestra del interés creciente por revalorizar los ingredientes de proximidad en la alta cocina.

Para servir el gazpacho, unos dados pequeños de melocotón fresco, unas virutas de jamón ibérico crujiente o unas hojas de menta o albahaca aportan el contraste final que redondea el plato.