Marlaska desarma a la Guardia Civil en Barajas: le quita las pistolas táser para dárselas a otras unidades
Los agentes denuncian que se les ha dejado desprotegidos ante incidentes graves

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha desarmado a la Guardia Civil en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas: le ha quitado las pistolas eléctricas incapacitantes, más conocidas como pistolas táser, para dárselas a otras unidades. Los agentes de Barajas están que trinan con esta decisión, denuncian que se les ha dejado «desprotegidos ante incidentes graves en una de las principales infraestructuras de Europa».
A los guardias civiles de Barajas se les dotó de esta arma hace aproximadamente dos años y medio, entre finales de 2023 y 2024. Sin embargo, Interior considera que ya «no son necesarias» en estas instalaciones. Alega que hay otras unidades con un mayor índice de atentados contra agentes de la autoridad que los producidos en el aeropuerto de Barajas.
En consecuencia, las armas han sido retiradas recientemente y adjudicadas a otras unidades que, a juicio de la Dirección General de la Guardia Civil, tienen un carácter «más prioritario».
Una situación ante la que la asociación Independientes de la Guardia Civil (IGC) ha puesto pie en pared, expresando públicamente en OKDIARIO su «profunda preocupación e indignación» ante esta polémica decisión. El presidente de IGC, Daniel Fernández, califica esta medida de «irresponsable y totalmente alejada de la realidad operativa», y exige su restitución inmediata.
Además, reclama la implantación de un plan urgente de adquisición de estas armas y de formación sobre su uso «para que ningún agente de la Guardia Civil carezca de los medios materiales necesarios para proteger la vida de los ciudadanos y la suya propia».
Fernández, con 18 años de servicio en el Cuerpo, sabe bien de lo que habla por su experiencia profesional.
La asociación IGC sostiene que es «esencial» que «todas las unidades cuenten con este vector de seguridad intermedia como alternativa al uso de armas de fuego». «No se puede vestir un santo para desvestir a otro», subraya Fernández, indicando que «la seguridad no puede ponerse en juego en un punto tan sensible como el aeropuerto de Barajas por racanearse en la adquisición de estas armas».
Punto crítico con millones de viajeros
El Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas es una de las principales infraestructuras críticas del Estado y uno de los aeropuertos con mayor tránsito de viajeros de toda Europa.
Por sus terminales e instalaciones pasan diariamente decenas de miles de personas, «lo que lo convierte en un escenario de alta complejidad donde la probabilidad de que se produzcan altercados de gravedad, situaciones de violencia o crisis de orden público es elevada», declara Fernández.
Además, destaca que la retirada de los dispositivos eléctricos incapacitantes «priva a los guardias civiles de Barajas una herramienta de defensa intermedia que es crucial para la proporcionalidad en el uso de la fuerza».
En este sentido, IGC señala que estos dispositivos «permiten neutralizar amenazas de forma más segura tanto para el ciudadano como para el propio agente, evitando tener que recurrir en situaciones límite al uso del arma de fuego reglamentaria, mucho más lesiva».
»Retirar estas pistolas eléctricas del aeropuerto de Barajas no sólo compromete la seguridad de los propios agentes, que se ven obligados a actuar desarmados de medios intermedios, sino que eleva exponencialmente el riesgo para los millones de usuarios que transitan la infraestructura», afirma Fernández.
Para Independientes de la Guardia Civil, la dotación de pistolas eléctricas incapacitantes debe ser «una prioridad absoluta e irrenunciable» para todas y cada una de las unidades del Cuerpo, especialmente aquellas que se encuentran en primera línea de seguridad ciudadana y fronteras.
Según informa esta asociación, desde la Jefatura de la Comandancia de Madrid se están haciendo grandes esfuerzos para conseguir aumentar los medios para los agentes destinados en la Comunidad. Además, indica que los propios mandos del Instituto Armado del aeropuerto defienden la necesidad de la restitución de las pistolas eléctricas incapacitantes para los agentes.
Sólo unas 600 para 76.000 agentes
La Guardia Civil comenzó a prestar servicio con las pistolas táser en junio de 2022, a raíz de la adquisición de 150 pistolas de efectos eléctricos incapacitantes de la marca Axon.
Entonces, el Ministerio del Interior informó entonces que a partir de la experiencia en estas unidades, se procedería «a extender de manera progresiva a otras» esta pistola eléctrica que lleva incorporada un sistema de grabación que documenta gráficamente cada actuación que implique su uso para garantizar la seguridad jurídica de las actuaciones.
Sin embargo, tres años después de aquel anuncio, en la Benemérita sólo disponían de 400 pistolas eléctricas el pasado mes de septiembre, según reconoció el propio Gobierno en una respuesta parlamentaria, en la que anunció que se adjudicarían otras 200, que deberían recibirse durante 2025. Asimismo, informó que en la Policía Nacional disponían ya de 1.600.
Por tanto, en el mejor de los casos, actualmente puede haber unas 600 pistolas táser para unos 76.000 guardias civiles en activo, destinados a lo largo y ancho del país, de los que sólo unos pocos disponen del curso de capacitación para poder usarlas.
El pasado mes de julio, el Gobierno adjudicó por 4,5 millones de euros a la filial española de la compañía estadounidense Axon el contrato público para la adquisición de otras 800 pistolas táser para la Guardia Civil.
En la citada respuesta parlamentaria, el Ejecutivo también indicó que estas 800 pistolas encargadas, tipo T-10, se adquirirán a razón de 200 unidades anuales entre 2025 y 2028.
Interior argumenta en la licitación que las pistolas eléctricas permiten a los agentes graduar el uso de la fuerza y son una solución intermedia a la utilización de las armas de fuego para “afrontar situaciones de riesgo elevado”.
Los sucesos se acumulan en los aeropuertos
Lo cierto es que con frecuencia saltan a primera plana graves sucesos registrados en los aeropuertos a manos de pasajeros. Esta misma semana, como ha revelado OKDIARIO, una irlandesa se ha liado a guantazos contra cuatro guardias civiles en el aeropuerto de Palma. Dejó a un guardia civil con un dedo roto y, además, destrozó un coche patrulla.
El pasado mes de noviembre también fue sonado que dos guardias civiles resultaron heridos al detener a una luchadora de MMA en un avión en Canarias. Los guardias carecían de pistolas eléctricas para reducir a personas violentas. En la provincia de Las Palmas, la Guardia Civil sólo dispone de diez dispositivos eléctricos y ninguno de ellos en el aeropuerto de Gando.
El pasado noviembre también sucedió un incidente en La Gomera (Canarias), donde los guardias civiles y los policías nacionales también carecen de pistolas paralizantes, que se saldó con disparos de arma de fuego ante la falta de pistolas táser.
En dicho suceso, una guardia civil se vio obligada a hacer uso del arma de fuego reglamentaria ante el ataque de un hombre violento, que la dejó con cuatro costillas rotas.
La agente tuvo que pegarle un tiro en el pie para poder reducirlo y tras ello, la familia del agresor, el cual tiene problemas mentales y protagonizó varios incidentes en los últimos días, anunció que presentaría una denuncia contra ella.
En otra respuesta parlamentaria, el Ejecutivo informó que entre enero y febrero de 2025 los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil utilizaron en 22 ocasiones las pistolas eléctricas incapacitantes. De no haber esas pistolas, seguramente estaríamos hablando de 22 episodios como el de La Gomera.
«Los guardias civiles no podemos elegir entre la desprotección del agente o el uso de fuerza letal. Necesitamos herramientas del siglo XXI para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos», sentencia Daniel Fernández.