El Gobierno feminista regala preservativos pero rechaza rebajar el coste de 700 millones en productos menstruales
Una de cada cuatro mujeres compra los tampones más baratos del mercado y un 74% prolonga su uso para ahorrar

Este martes el Gobierno de Pedro Sánchez ha anunciado que gastará nueve millones de euros en preservativos gratuitos para personas de 16 a 22 años para establecerlos como «un derecho». Sin embargo, en España más de 11,7 millones de mujeres entre 12 y 50 años siguen teniendo que gastar una media de 60 euros al año en productos de higiene menstrual como compresas, tampones o copas: más de 705 millones de euros que el Ejecutivo que abandera el feminismo ingresa en las arcas anualmente.
Pese a que la reducción del IVA del 10% al 4% ha contribuido a reducir el gasto de los artículos de higiene íntima, más de la mitad de la población sigue enfrentándose a precios muy elevados en productos considerados de primera necesidad. Cada mujer se deja a lo largo de su vida fértil más de 2.000 euros en estas compras.
Por esta razón hace ya cuatro años Escocia tomó la iniciativa y convirtió en gratuitos todos los artículos básicos dedicados a la menstruación, destacando que muchas mujeres en riesgo de pobreza llegaban al supermercado y «tenían que elegir si podían comprar una bolsa de pasta o una caja de tampones».
Su Ejecutivo planteó que «muchas madres se quedaban sin su protección para la regla para poder alimentar a sus hijos y usaban periódicos metidos en calcetines porque era más barato que comprar tampones o compresas».
Sánchez ignora la pobreza menstrual
En dicha nación al menos un 17% de los ciudadanos se encuentran en riesgo de pobreza. En España el dato se eleva al 19,5% con 12,6 millones de personas al borde de la exclusión social.
Sin embargo, el Ejecutivo de Sánchez ha priorizado una partida para regalar una caja mensual de condones masculinos a sus ciudadanos de hasta 22 años a establecer la gratuidad de productos menstruales básicos e indispensables para las mujeres.
Según datos del Banco Mundial, en el mundo alrededor de un 20% de las mujeres sufre pobreza menstrual, es decir, no puede acceder de forma adecuada a productos para la gestión de su periodo. En España, la proporción es similar y cuatro de cada diez mujeres jóvenes reconoce haber tenido que comprar la opción más barata, aunque no fuera la más adecuada.
Algunas, de hecho, ni siquiera se han podido permitir estos productos en momentos de su vida, según un estudio del Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol Gurina.
También es habitual alargar el tiempo de uso más allá de las recomendaciones sanitarias, para reducir el gasto. Un 74% de las encuestadas por dicho centro admitió cambiarse menos veces de las que debería, lo que podría provocar infecciones vaginales o un riesgo de sufrir un síndrome del shock tóxico.
Sí al preservativo y no a los tampones
«Nosotros hacemos una compra de preservativos para toda España» y es el CGCOF el que los reparte en las farmacias comunitarias, con lo que se da «una vuelta a las narrativas alrededor del preservativo» y se convierte «en un derecho», ha insistido el director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Pedro Gullón.
Asimismo, mientras el portavoz del Gobierno en esta ocasión presumía del «valor añadido» que supone «en la mejora de la salud y la protección de la salud», subrayaba que «no significa que cuando vayan a coger el preservativo les vayan a dar la chapa» a los jóvenes. «Es romper otra barrera», ha destacado.
En este sentido, el Ejecutivo prevé llegar, en una «primera aproximación», a «tres millones de personas en toda España», que «cada x tiempo», tendrán derecho a una caja de preservativos gratis.
Olvidan, sin embargo, que más de la mitad de la población de su país menstrúa o ha menstruado alguna vez, pero este hecho sí que es todavía un tabú en muchos contextos.
Pese a todo ello, un informe elaborado EAE Business School ha estimado que el valor de las empresas dedicadas a la salud y bienestar de las mujeres, como la higiene, la nutrición, la salud sexual o la tecnología médica, acabará creciendo un 247% en los próximos siete años hasta alcanzar los 158.000 millones de euros en el año 2032.
Es decir, el mercado centrado en la mujer y sus necesidades ganará hasta 59.000 millones de euros en 2033, en comparación con los 36.900 millones de euros de 2023. El negocio de la menstruación, por tanto, seguirá desangrando a las mujeres en gran parte del mundo y, todavía, también en España.