España
Tragedia ferroviaria

Los 64 desaparecidos en el siniestro de Urda dispararían la cifra de muertes a más de 130, la peor en la historia mundial de la alta velocidad

El triste récord mundial se le atribuye al accidente de Eschede, en la Baja Sajonia (Alemania), en 1998, con 101 muertos

  • María Ruiz
  • Portadista. Especialista en 'breaking news' y noticias de nacional e internacional. Nací al periodismo en Abc, ayudé a fundar La Razón y viví en Las Provincias.

Dos días después del choque de dos trenes de alta velocidad en Urda (Toledo), la cifra oficial de víctimas no es todavía definitiva y podría crecer de forma dramática. Según los últimos datos oficiales, el megasiniestro ha dejado al menos 69 fallecidos y más de un centenar de heridos. Además, hasta el momento hay 64 denuncias por desaparición, según ha notificado este martes la Guardia Civil. El Instituto Armado ha recibido esas denuncias de personas que informan de familiares desaparecidos y se han tramitado en las oficinas habilitadas para los allegados.

Si cada una de esas 64 denuncias acabara siendo un fallecimiento confirmado, el balance del siniestro se dispararía a 133 muertos. Hay que tener en cuenta que hablamos de cifras hipotéticas, ya que una denuncia por desaparición puede no equivaler a una víctima mortal, aunque lo trágico de la situación actual hace temer lo peor. Pero hasta que los forenses terminen su trabajo, no hay cifras oficiales concluyentes.

Si el balance final se acercara a esos 133 fallecidos, la megatragedia ferroviaria de Urda se convertiría en el peor accidente de la historia mundial de la alta velocidad ferroviaria y el segundo peor de la historia en España, después del de Torre del Bierzo (León) en 1944.

Hasta ahora, el triste récord mundial se le atribuye al accidente de Eschede, en la Baja Sajonia (Alemania), en 1998, con 101 muertos, una cifra que 133 superaría con claridad. En España, el referente más cercano era la tragedia de Angrois, en Santiago de Compostela, que en 2013 causó 80 muertos en un tramo de acceso a la ciudad sin la señalización propia de la alta velocidad.

Sería, con esa cifra, el segundo peor accidente ferroviario de la historia del país. El más grave es, hasta el momento, el de la tragedia de Torre del Bierzo, en 1944, cuya cifra oficial de la autoridad judicial del régimen franquista fue de 87, pero siempre se ha sospechado que se ocultó la magnitud real del accidente. Investigaciones posteriores estimaron que el número de víctimas mortales se pudo situar entre los 200 y los 500. La censura del momento impidió siempre aclarar este extremo. Un libro publicado en 2019 sostiene que las víctimas fueron en total 100 muertos (94 de ellos en el tren correo) y 111 heridos (29 graves o muy graves; el resto, leves o simples contusionados). A día de hoy es aún difícil saber la cifra exacta de muertos y heridos.

Si la cifra de fallecidos en el megaaccidente de Urda ascendiera a ese entorno de los 130 fallecidos, sería también el mayor accidente mortal de la alta velocidad en España, tras el de Adamuz, que sumó la triste cifra de 46 muertes en enero de este año. Con las causas de aquella tragedia sin aclarar nueve meses después, podemos estar a las puertas de un triste récord que marcaría para siempre al Gobierno sanchista: el de tener que asumir la peor tragedia mundial de la alta velocidad ferroviaria.