Hace más de 60 años una familia extremeña hizo obras en su casa para ampliar la cocina: se les fue la mano y gracias a ellos hoy España le ha ganado 10 m2 de territorio a Portugal
Las fronteras de España son complejas, pero ni el más loco se puede imaginar que podrían cambiar por la reforma de una cocina. Sin embargo, en la Fontañera, una pequeña localidad cacereña pegada a Portugal, pasó exactamente eso.
Ocurrió en los años sesenta del siglo pasado, cuando una familia necesitaba más espacio para cocinar y aprovecharon la reforma para levantar un establo. Extendieron los muros hacia el terreno contiguo, sin advertir que una parte de la construcción estaba entrando en Portugal.
Para evitar el derribo de la nueva obra, no tuvieron otra idea que desplazar un mojón fronterizo varios metros, por lo que la ampliación quedó del lado español. En total, unos diez metros cuadrados conquistados a Portugal.
La cocina extremeña que amplió los territorios de España en Portugal
La Fontañera pertenece a Valencia de Alcántara, en la provincia de Cáceres. En este punto, la separación entre España y Portugal discurre por tierra firme. Por eso la frontera estaba marcada con mojones.
Al parecer, los dueños ocuparon unos diez metros cuadrados de monte público del municipio portugués de Marvão. La obra pasó inadvertida durante años, hasta que una revisión de la Comisión de Límites detectó que el edificio se había extendido más allá de la línea fronteriza.
Entonces surgió el embrollo, ya que derribar la ampliación obligaba a intervenir sobre una casa española desde suelo portugués. Por increíble que parezca, la solución fue mover el hito y reflejar el nuevo trazado en la documentación posterior.
La anécdota de cómo una reforma en la cocina acabó ampliando el territorio español
En las zonas próximas a la frontera se vive muy bien, y en Extremadura tenemos buenos ejemplos. Hoy en día al inmueble se le conoce como Salto del Caballo y ha sido acondicionado como alojamiento rural. De hecho, su posición permite observar varios hitos fronterizos muy próximos entre sí, con numeraciones como 683, 683-A y 683-A1.
Esas piedras ayudan a seguir sobre el terreno una línea que, en un mapa general, apenas permite apreciar los recodos alrededor de los edificios. Es decir, son más relevantes de lo que parece.
Lo más curioso es que la historia de la cocina ha perdurado durante décadas gracias al boca a boca. Ahora sus actuales propietarios la siguen contando con orgullo, y es que es de las formas más sorprendentes de ganar terreno a otro país.
Cómo es vivir en la frontera entre España y Portugal
El entorno de la casa pertenece a La Raya, donde la proximidad entre ambos países ha marcado durante generaciones las compras, los desplazamientos y las relaciones entre vecinos.
Por ejemplo, el contrabando de productos como café y tabaco forma parte de ese pasado. También las llamadas Casas de la Duda, unas construcciones fronterizas cuya adscripción a un país u otro no siempre era evidente para sus habitantes.
Justamente eso es lo que ha provocado que la anécdota siga despertando el interés. Y es que hay que pensar que en el día a día para las personas que viven en la frontera, cambiar de España a Portugal no es un salto tan descomunal como parece. Aunque sea llamativo ver cómo cambia el idioma y algunas costumbres.