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Economía
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Trump quiere tomar el control de la Fed: la credibilidad del banco central ya la cuestiona hasta Wall Street

La ofensiva contra Lisa Cook llega cuando los inversores ya cuestionan la credibilidad de la Fed

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

La ofensiva de Donald Trump contra la Reserva Federal vuelve a abrir un frente de incertidumbre para los mercados. El presidente estadounidense ha reactivado esta semana el proceso para intentar apartar a Lisa Cook de la Junta de Gobernadores de la Fed, después de que el Tribunal Supremo estableciera en junio que Cook debía tener la oportunidad de responder a las acusaciones antes de que pudiera tomarse una decisión definitiva sobre su destitución.

La Casa Blanca notificó a Cook que Trump estaba «considerando» su destitución y le dio tres semanas para responder a las acusaciones de fraude hipotecario, que no han sido probadas judicialmente. Cook ha negado cualquier irregularidad y nunca ha sido acusada formalmente de ningún delito. Su abogado, Abbe Lowell, aseguró que el nuevo intento de Trump pretende interferir en la independencia de la Reserva Federal.

Además, el movimiento llega en un momento especialmente delicado para la institución. Según el análisis de Felipe Villarroel, de Vontobel, la última reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) dejó a los inversores con dudas sobre la dirección de la política monetaria estadounidense. «El presidente Kevin Warsh no logró aclarar la función de reacción de la Reserva Federal (Fed) ni la visión del banco central sobre la situación económica actual y en lo que respecta a la política monetaria», señala Villarroel.

Próxima reunión monetaria

Para el gestor, el problema va más allá de la reacción inmediata de los mercados. «La credibilidad es el activo más preciado de un banco central», sostiene, y advierte de que se trata de un activo que se gana «con esfuerzo a través de numerosas decisiones acertadas, pero basta con un par de decisiones erróneas para ponerla en peligro».

En este sentido, Vontobel considera que los mercados todavía no están descontando plenamente el riesgo de una erosión de la credibilidad de la Fed. 

Lejos de quedarse ahí, la cuestión es especialmente relevante si miramos al mercado de deuda. Si los inversores comenzaran a cuestionar la capacidad o la voluntad de la Reserva Federal para mantener la inflación bajo control, los rendimientos nominales de los bonos podrían seguir aumentando.

Sin embargo, el análisis de Vontobel señala que, hasta ahora, la mayor parte de la subida de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a cinco años se explica por el aumento de los rendimientos reales, mientras que las expectativas de inflación se mantienen ligeramente por encima del 2%.

A esta incertidumbre se suma el comportamiento del petróleo. Villarroel señala que el repunte del crudo supone un choque de oferta ante el que la Fed «no puede hacer gran cosa», mientras que la economía estadounidense mantiene un comportamiento aceptable y la inflación continúa por encima del objetivo.

La ofensiva de Trump llega a la Fed

El problema, según Vontobel, es que el mercado no tiene claro cuál es la función de reacción de la Fed, lo que a su vez hace imposible juzgar con exactitud cuándo podría volver la inflación al objetivo.

Con todo esto por delante, la batalla de Trump con Lisa Cook añade así una dimensión política a un problema que ya preocupa a los inversores, como es la independencia y previsibilidad de la Reserva Federal.

El Tribunal Supremo ha señalado que la Fed tiene un papel singular en la supervisión de la economía y una independencia estructural respecto al poder ejecutivo, y la nueva ofensiva de Trump previsiblemente reabrirá la batalla judicial sobre los límites de la capacidad presidencial para destituir a sus miembros.

Vontobel advierte además de que introducir cambios significativos en las organizaciones en un momento en el que no se están alcanzando los objetivos es una apuesta arriesgada. El gestor también considera que reducir el número de reuniones del FOMC, una posibilidad sobre la que circularon informaciones, «podría minar la credibilidad de la Fed».

La gestora ya ha modificado su posición ante este escenario. Villarroel explica que, tras la caída de los bonos del Tesoro estadounidense de las últimas semanas, Vontobel ha pasado de estar más dispuesto a comprar en las caídas a «preferir vender en las subidas».

Con unas expectativas de inflación ligeramente superiores al 2%, considera que una subida sostenida de los bonos tendría que proceder de una caída de los tipos reales, algo que requeriría un temor significativo sobre el crecimiento o una sorpresa positiva en la emisión de deuda estadounidense. «Ninguna de estas dos situaciones parece probable en este momento», concluye.

La cuestión de fondo para los mercados, por tanto, no es únicamente el futuro de Lisa Cook. Es hasta qué punto la Reserva Federal puede mantener su credibilidad y su capacidad para guiar las expectativas de los inversores mientras afronta presiones políticas, inflación y un mercado de deuda cada vez más sensible a cualquier duda sobre la política monetaria.