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Economía
Carreras universitarias

Todo el mundo piensa en Derecho o Magisterio, pero el estudio dice otra cosa: esta es la carrera con más empleabilidad en España

Elegir carrera universitaria en España es en muchos casos algo vocacional, pero lo cierto es que para muchas personas implica también cierta incertidumbre. Por ello, durante muchos años, ciertas opciones se han repetido como casi obligatorias y entre las que están Derecho, Magisterio, ADE o Psicología. Son conocidas, tienen tradición y muchos estudiantes llegan a ellas por inercia o por consejo. Pero lo que ocurre después, cuando toca buscar trabajo, no siempre encaja con esa idea inicial.

Es en este entonces cuando empiezan a aparecer las dudas de verdad. Porque no basta con encontrar empleo, sino que importa qué tipo de trabajo es, si tiene relación con lo estudiado y si permite construir una carrera profesional. Y en ese punto, las diferencias entre titulaciones son mucho más grandes de lo que parece cuando uno está eligiendo en segundo de Bachillerato o rellenando la preinscripción. De hecho, un estudio reciente sobre inserción laboral vuelve a poner el foco en esa distancia entre expectativas y realidad. Analiza qué ocurre varios años después de terminar la carrera, cuando ya ha pasado el primer aterrizaje en el mercado laboral. Y los resultados, sin ser sorprendentes del todo, sí desmontan algunas ideas bastante asentadas sobre cuáles son las carreras con más futuro.

Esta es la carrera con más empleabilidad en España

Cuando se revisan los datos con calma, hay una conclusión que se repite y es que Medicina sigue siendo la carrera con mejores resultados laborales. No sólo por la facilidad para encontrar trabajo, sino por la calidad de ese empleo. Cuatro años después de graduarse, prácticamente todos sus titulados están trabajando y, además, lo hacen en puestos directamente vinculados con su formación.

Esa conexión entre estudios y empleo no es un detalle menor. En muchas otras titulaciones, una parte importante de los graduados acaba en trabajos que poco tienen que ver con lo que estudió. En Medicina, en cambio, ese desajuste prácticamente no existe. A eso se suma un nivel de cotización elevado desde el inicio, lo que refleja que no solo hay empleo, sino que las condiciones son, en general, mejores que en otros sectores.  Detrás de estos datos hay algo bastante evidente y es la necesidad constante de profesionales sanitarios. Es un ámbito donde la demanda no desaparece y donde el paso de la universidad al trabajo está bastante estructurado. Eso explica por qué, año tras año, Medicina se mantiene en lo más alto en este tipo de rankings.

Sanidad e ingenierías, donde el empleo es más estable

El buen comportamiento de Medicina no va por libre. Otras carreras del ámbito sanitario también se sitúan en posiciones destacadas, aunque con cifras algo más moderadas. Enfermería, Farmacia u Odontología mantienen niveles altos de inserción laboral, lo que confirma que el sector de la salud sigue siendo uno de los más estables en términos de empleo.

Junto a ellas, las ingenierías continúan ocupando un espacio propio. No es algo nuevo, pero sí constante con carreras como Informática, Telecomunicaciones, Ingeniería de la Energía o Industrial que siguen teniendo una salida relativamente fluida hacia el mercado laboral. En muchos casos, incluso antes de terminar los estudios, los estudiantes ya empiezan a tener contacto con empresas o proyectos profesionales. También se nota el empuje de todo lo relacionado con la tecnología. Desarrollo de software, datos, redes o incluso áreas más específicas como los videojuegos han ido ganando peso. No siempre aparecen en los primeros puestos del ranking, pero sí mantienen una posición cómoda, con buenas perspectivas a medio plazo.

Las carreras más elegidas no destacan en el ranking

Uno de los puntos más llamativos del estudio es que las titulaciones más demandadas no lideran precisamente la empleabilidad. Derecho, ADE, Magisterio o Psicología siguen llenando aulas, pero sus resultados en inserción laboral se quedan en una zona media. No es que no haya trabajo para estos perfiles, pero sí hay más competencia. El número de titulados es alto y eso hace que el acceso a determinados puestos sea más lento o más irregular. Además, en algunos casos, la estabilidad laboral tarda en llegar más que en otras profesiones.

Esto provoca una situación curiosa ya que carreras muy populares no garantizan, al menos en los primeros años, un acceso tan directo al empleo como otras opciones menos masivas. Es un matiz importante que muchos estudiantes no tienen en cuenta cuando toman la decisión inicial.

Empleo que nada tiene que ver con lo estudiado

En la parte baja del ranking aparecen titulaciones donde el problema no es tanto encontrar trabajo como el tipo de trabajo que se consigue. Aquí entran carreras como Turismo, Bellas Artes, Historia del Arte o Protocolo, entre otras. El caso de Turismo es bastante representativo. Una parte importante de sus titulados trabaja, pero solo una minoría lo hace en puestos que requieren realmente estudios universitarios. En otras palabras, hay empleo, pero no siempre cualificado. Y eso acaba pesando con el tiempo. Este fenómeno, conocido como subempleo, es una de las grandes diferencias entre unas titulaciones y otras. No se ve tanto en las tasas de paro, pero sí en la calidad de la trayectoria profesional que se construye a medio plazo.

A pesar de todo, hay una idea que se mantiene bastante firme y es que tener estudios universitarios sigue mejorando las opciones laborales. Las cifras lo confirman. La tasa de paro entre jóvenes con carrera es más baja que entre quienes no han pasado por la universidad, y el empleo cualificado sigue creciendo. Ahora bien, no todas las carreras ofrecen el mismo punto de partida. Algunas facilitan una entrada más rápida y estable en el mercado laboral, mientras que otras requieren más tiempo, más esfuerzo o incluso formación adicional para alcanzar una posición similar.